El baile del caos

Capítulo XX - Hermanos

Después de unos minutos, cada uno fue llevado de vuelta a su habitación. Félix visitó primero a Nicolás. Se acercó a él y puso suavemente su mano en su hombro.

—Me alegro de que estés bien —Confesó Félix, con una voz que sonó cálida y genuina.

—Me duele todo el cuerpo, si eso significa estar bien —Ironizó Nicolás en tono gracioso—. ¿Cuánto tiempo estuvimos en coma?

—Una semana —Reveló Félix, con tono tranquilo.

—¿Una semana? Admito que esperaba que me dijeras un mes.

—Su cuerpo no es el mismo que el de un humano normal, se cura más rápido, pero eso no los hace inmortales.

—Lo sé, lo sé, por eso estoy con suero en esta cama —Bromeó

—No perdiste el sentido del humor… eso me alivia. Es la única forma en que sabremos que no te rompiste por dentro

—¿Pero…? —Apremió Nicolás, esperando que Félix termine su oración.

—Pero tengo que ponerte al día.

Félix se sentó junto a él, con una seriedad que no tenía generalmente. Le contó sobre la transmisión del Rey Demonio, la amenaza de la Puerta de Lilith y la foto de la mujer demonio de ojos violetas.

—¿Crees que hay una posibilidad real de que sea tu hermana?

Nicolás lo interrumpió, su rostro se volvió de pronto grave y pálido:

—Lazthiel.

—¿Cómo? —Preguntó Félix, sorprendido por el cambio de tono.

—Su nombre es Lazthiel… ese es el nombre de mi hermana.

Nicolás bajó la mirada. Sus ojos se perdieron en el vendaje de su pecho.

—¿Y por qué no me lo dijiste antes? —Indagó Félix, en voz baja.

—Porque no lo sabía… hasta que desperté.

Félix lo observó con atención. Nicolás apretó las sábanas con fuerza.

—La vi en un sueño. Éramos niños. Estábamos… felices, creo. Pero algo andaba mal… No sé, quizás los demonios la secuestraron. Suena loco, pero lo sentí tan real…

Félix le puso una mano en el brazo, con calma.

—Te creo, Nicolás. Estuviste al borde de la muerte. A veces, eso desbloquea cosas. ¿Recuerdas algo más?

—No… solo eso. Lo siento.

Félix asintió, pensativo.

—Yo tuve dos hermanos, hace mucho tiempo.

—¿En serio? Nadie sabe nada de tu vida — Mencionó Nicolás, medio en broma.

—Y mejor que sea así. Pero… éramos felices de chicos. El del medio solía decirme: “Cuando tengas hijos, voy a ser el mejor tío.”

Ambos se quedaron en silencio unos segundos, compartiendo el peso de la pérdida y la incertidumbre.

—No te preocupes —Tranquilizó Félix, volviendo al presente—. Si recuerdas algo más, dímelo. Pero ahora, solo concéntrate en recuperarte. Tengo que ir a ver al resto del equipo.

Félix se puso de pie y se despidió.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.