Había sucedido, después de años de sufrimiento, después de leyes corrompidas y tráfico de drogas. Había sucedido un hecho que era inevitable evitar. Pero algunos que ven más halla se están preguntando ¿Por qué hasta ahora? ¿Por qué tantos gobiernos se están oponiendo? ¿Por qué de pronto y no antes? ¿Qué estaban esperando para actuar?
Si bien había droga de por medio y muchos mandatarios involucrados, también están en juego la vida de las personas, millones de inmigrantes estaban luchando por un país que parecía perdido, pero cuando al fin se liberan de la dictadura, qué pasará después. Muchos presidentes tacharon el acto como: infringir a la paz del pueblo, violar los derechos según la carta de la ONU; uno, gritó: Libertad. Pero muchos otros se callaron y tacharon de conducta anti derechos humanos, es preocupante que una sociedad sea movida por el poder más que por la libertad.
¿Qué pasa con esos venezolanos que gritaban: ayuda? Sin recibirla. ¿Cuál es el miedo a que estás acciones se pongan en marcha? Claro, bien podría tener un doble sentido por parte del gobierno o “atacante” porque seamos honestos, Venezuela sí es una potencia, pero mal explotada. Y aunque tuviera doble sentido, quiero que tú, lector, te preguntes, ¿Quién es el próximo?
Estaríamos mejor si el “lugar de paso” no tuviera una cálida bienvenida por parte de Colombia y es que, sí, el siguiente podría ser Colombia. Aunque no soy parte de gobierno atacante, lo único que puedo decir es que ha Sido lo único que puedo aplaudir, si nos damos cuenta, hace más por otros o con otros países que por el propio.
En este punto, los críticos e historiadores podrían decir que el gobierno atacante es un salvador pero quién sabe qué quiere a cambio, las monedas tiene dos caras y este momento en la historia no es la excepción. Aplaudamos a los liberados y veamos a futuro porque no se vive solo de la dicha, se vive de lo real, esos momentos inciertos que mandan los presidentes y hombres con poder, creyéndose superiores, de ellos es lo inciertos.
ATTE: Yuri Rojas