El Baúl del Yo

Mirarse a Sí Mismos

Vivir en este mundo sin identificarse con nada, el estar consciente de que todo pasa, es como sentarse a ver una película, pero la diferencia es que en esta película puedes entrar en acción, no me refiero a los personajes creados,

me refiero al director que es el ente, la conciencia; es el que puede modificar las escenas para llegar las escenas deseadas.

Cada momento, cada circunstancia, es una reflexión de sí mismos, un reconocimiento de nuestro verdadero ser.

 

--Efrain González

 

 

 

 

Las personas se concentran en trabajar sobre sus vidas, buscan una mejor calidad de la misma procurando tener un buen trabajo o negocio, así como estudiar, tener buenas relaciones y una mejor posición socioeconómica.

 

Aseguran su salud, pensión, entre otros... Protegen a su núcleo familiar y se preocupan por cubrir todas sus necesidades. Al hacer esto creemos que todo está bajo control, pero seguimos siendo infelices, el sufrimiento y el dolor siguen con nosotros y es como si viviéramos en un péndulo, donde en algunos momentos nos encontramos felices del lado amable, y en otros momentos estamos del lado de las dificultades, angustias y tristezas.

 

Realmente no todo está bajo control, se nos ha olvidado el sí mismo, y esto es mucho más importante, porque mientras no exista orden en nuestra vida interior, las dificultades, el sufrimiento, el dolor, desasosiego y todo lo demás, nos acompañarán toda la vida.

 

El deplorable estado humano reside en “la mente”, el fundamento de la ilusión, la causa de todas nuestras desgracias. ¿Qué es la mente? -Es el espacio donde puede surgir el pensamiento. ¿Qué es el pensamiento? Son recuerdos, que a su vez se originan en la memoria. ¿Sin recuerdos habría pensamientos? O, ¿Un niño recién nacido piensa? No es así, el bebé experimenta la unidad, sólo forma parte del todo.

 

 En ese momento el niño atiende a las necesidades físicas y empieza aprender, identifica que hay alguien más y empieza su primera relación, a partir de ésta empieza a forjar su personalidad; al cabo de 6 o 7 años vemos a una nueva persona, no tan diferente a nosotros, siendo el resultado de un natural desarrollo psicosomático; en los próximos años el niño aprenderá todas las costumbres y creencias de su entorno y las tomará como propias, ahora tendrá más en que pensar y preocuparse, se encontrará en el laberinto de las creencias, los conceptos, las costumbres, las ideas y los hábitos; se olvidará de lo eterno, será esclavo de la memoria, del Yo. Para liberarse de esa esclavitud debe conocer el proceso del Yo, y eso es posible a través del auto-descubrimiento.

 

 

Jesús Cristo nos dice en el evangelio apócrifo de Tomás: Ieoshúa ha dicho: “Si aquellos que os guían os dijeran, "¡Ved, el Reino está en el Cielo!", entonces las aves del Cielo os precederían. Si os dijeran, "¡Está en el mar!", entonces los peces del mar os precederían. Más bien, el Reino de Dios está adentro de vosotros y está fuera de vosotros. Quienes llegan a conocerse a sí mismos lo hallarán y cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, sabréis que sois los Hijos del Padre viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, sois empobrecidos y sois la pobreza”.

 

En este evangelio gnóstico, Jesús el gran maestro nos muestra que debemos fijar nuestra atención hacia nosotros mismos. Podemos leernos cientos de libros, participar en diferentes eventos religiosos, leer la Biblia, escuchar guías espirituales, pero si no leemos el verdadero libro de la sabiduría, es decir nosotros mismos, nunca se llegará a la verdad. ¿Cuál verdad? Nuestro verdadero ser.

 

 A muchos les costará comprender esto por medios intelectuales, porque el intelecto pertenece a la mente y es programación, así que carece de espontaneidad creativa.

 

Es a través del auto- descubrimiento que podemos conocer nuestra naturaleza interior, para realizar esto se requiere de dos acciones importantes; Atención y Auto-observación. La atención es estar despiertos de instante en instante, de momento en momento aquí y ahora, no en el recuerdo de lo que pasó hace unos segundos o de lo que pasó ayer o hace algunos años, no en un futuro de lo que se piensa que pueda suceder, de cómo serían tales circunstancias y otras muchas cosas más que imaginamos.




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