El Beso del Demonio

Cap. 07

― ¡Aléjate de mí! ― grita la joven forcejeando.

― Siempre le has quitado la diversión a todo ― ríe por lo bajo haciendo que sus ojos brillen en una tonalidad roja intensa ― Él no va a salvarte, voy a acabar con tu ultima vida.

― No entiendo que quieres pero no me harás daño porque te place ― la muchacha le propina un puñetazo que logra hacerlo retroceder sorprendido.

― No me dejas divertirme  ― su rostro se vuele serio de repente mientras que Luciana se ve obligada a quedar inmóvil en el lugar mientras por su piel se mueve lo que parece ser un tatuaje en forma de serpiente que viaja hasta su cuello para  situarse alrededor del mismo y presionar con fuerza en ella.   ― De verdad sería todo más fácil si tu vinieras conmigo por cuenta propia, acepta ser mío y nos ahorraremos estos inconvenientes desafortunados.

Lucifer se acuclilla a su lado viéndola interesado en su reacción, parece entretenerlo el hecho de que la muchacha haga hasta lo imposible por respirar y antes de que pueda decir algo al respecto el sonido ensordecedor de campanas ataca sus oídos logrando que el dolor en el aludido lo saque de balance y es que tales sonidos no son provocados por una campana común y corriente, pronto la presencia de dos seres se hace ver y es cuando el Diablo es lanzado por los aires para estrellarse en el altar y hacer volar los escombros por todos lados.

Luciana se incorpora rápidamente al verse “libre” de lo que estaba aquejándola, observa a su alrededor asombrada notando a los tres seres que se enfrentan entre sí, niega asustada y el solo hecho de volver a poner su mirada en la cruz invertida le causa escalofríos y por ende sale despavorida del edificio. Las explosiones y el estruendo se hacen escuchar por doquier y eso la incita a correr aún más rápido, eso no puede estar sucediendo, no es real, es otra alucinación de su mente y debe ponerle un fin a todo antes de que termine en algo mucho peor.

― ¡Luciana! ― escuchar su nombre le provoca un respingo.

― ¡Aléjate de mí! ¡No te me acerques! ― Suelta volteando a ver, el muchacho con el que recordaba bailar en el club nocturno es quien la observa mientras se acerca a ella con cautela. ― ¿Sam?

― No podemos perder tiempo, tenemos que ponerte a salvo ― comenta el joven viendo hacia todos lados.

― No eres real, solo eres producto de mi trastornada mente, siempre ha sido eso ― pareciera que intenta convencerse a sí misma de lo que piensa.

― Sabes que no es así, Luciana, créeme ― pide.

― ¿Por qué? No sé quiénes son, no los he visto jamás en mi vida ― retrocede unos pasos asustada.

― Tal vez no en esta pero si me dejaras aclarar tus dudas… ― balbucea.

― No, ¡Deja de decir estupideces! ― niega viendo detrás del chico, la estructura de la capilla –que puede verse algo alejada ya- colapsa estruendosamente y lo que parece ser una onda expansiva los golpea tan fuertemente que ambos salen despedidos por el aire violentamente.

Sam se retuerce en el aire recuperando la estabilidad de su cuerpo en menos de un segundo y ello le ayuda a impulsar su cuerpo al extender sus alas para poder atrapar a la joven que parece haber perdido el conocimiento, apenas sus brazos la alcanzan la estrecha contra su cuerpo protegiéndola de cualquier otro posible ataque; en cuanto sus pies tocan el suelo se ve siendo protegido por un hombre con túnica color borgoña quien extendiendo un rosario de plata y diamantes rojos observa con fiereza hacia el derrumbe, esperando que prosiga la batalla.

Lucifer se presenta ante ellos imponente, con sus alas extendidas y desprendiendo bruma oscura de las mismas, tales alas no parecen ser las que siempre lo describen, no, no tienen nada de angelicales o de enromes plumas sino que más bien parecieran estar hechas de una esencia oscura que se mueve lentamente dándole la forma que más desea su portador; los ojos del oscuro se clavan en la muchacha y luego en Sam, le sonríe de lado sobrador, divertido y hasta algo cínico.

― ¿No te cansas de vivir siempre la misma historia? ― ladea la cabeza ― Yo me divierto bastante, cada vez encuentro una nueva forma de matarla, de hacerla sufrir pero me he propuesto esta vez, teniendo en cuenta que es su última vida, tentarla hasta que caiga en las mazmorras más profundas de mi infierno y cuando ya no pueda más darte el privilegio de verla morir de la manera más lenta que se pueda.

― No sé porque piensas que te dejaré hacerlo, tal vez hayas ganado veces anteriores pero tú lo has dicho es su ultima vida, estoy dispuesto a cambiar lugares con ella con tal de saberla lejos de ti ― responde  viéndolo con odio, pensar que fueron grandes compañeros y que incluso estaban dispuestos ambos a ser los reyes del mundo hasta que la chica apareció…

― Va a ser interesante, Shamshiel ― le sonríe. ― Voy a volverla loca, eso es seguro ― susurra lo último antes de posar su mirar en el sacerdote frente a él. ― Llevo tiempo esperando que tu mueras, vendré en persona a buscarte, pecador.




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