El Beso Que No Existe

capitulo 44

El eco de la luz que aún no es luz flotaba en el aire, dibujando formas que aún no son formas, y en esos contornos etéreos se alzaban figuras que aún no son figuras: un abrazo que aún no se da, un suspiro que aún no se exhala. Kael se giró hacia Lysandra, intentando leer en su mirada la chispa de un deseo que aún no es deseo, pero que ya chisporrotea sin chisporrotear. Ambos entendieron que el camino que aún no es camino se bifurcaba en dos, como un susurro en la brisa que aún no sopla, y la elección que aún no se elige permanecía suspendida en el aire que aún no es aire.

—¿Qué haremos cuando el futuro que aún no es futuro decida manifestarse? —preguntó Kael, con una voz que aún no es voz pero resonaba como un eco sin eco de emociones aún no sentidas.

—Volveremos a encontrar el instante que aún no es instante —respondió Lysandra—, y entre lo que aún no es encuentro, nos perderemos sin perdernos, como las sombras que aún no son sombras y buscan su forma, mientras los recuerdo que aún no son recuerdos juegan con las memorias que aún no han sido tejidas.

Y así, se deslizaron a través de lo que aún no es tiempo, sintiendo cada paso que aún no es paso, pero que ya pisa sin pisar el suelo que aún no es suelo. La Archivista volvió a aparecer entre las dimensiones que aún no son dimensiones, cargando con sus versos una promesa que aún no es promesa, pero que se sentía como un latido que aún no ha latido en el silencio de lo que aún no se nombra.

—Recuerden —susurró la voz que aún no es voz— que en lo que aún no es transitoriedad, yace el poder de lo que aún no se transforma. Tengan presente que cada palabra pronunciada resonará en un abismo que aún no es abismo, pero que ya consume sin consumir. La esencia de su viaje, en este puente inmaterial que aún no es puente, se revela ante los ojos que aún no ven, y cada destello de lo que podrían ser se desmaterializa en un instante que aún no es instante.

Kael y Lysandra, con sus almas enredadas en un tiempo que aún no es tiempo, tomaron el pesa que aún no se pesa y lo dejaron caer, sintiendo el eco de un futuro que ya se forjaba sin forjarse. La hoja que aún no es hoja comenzó a cobrar vida, las palabras que aún no son palabras danzaban en flujo, creando nuevos versos que aún no han sido escritos, pero que resuenan en lo más profundo de su ser, recordando que la esencia de existir, de ser, es un juego eterno que ya ocurre sin haber comenzado.Los versos que aún no son versos enredaron sus destinos en un tejido de posibilidades que aún no son posibilidades, cada hilo vibrando con la conexión que aún no se ha establecido. Kael y Lysandra, perdidos en el laberinto de lo que aún no es laberinto, sintieron la urgencia de lo que aún no urge, como el goteo de un reloj que aún no ha marcado su tiempo, un tic-tac que resuena sin resonar, impregnando el aire con una tensión de anticipación.

—Cada elección que ahora no hacemos —susurró Kael— multiplica lo que podría haber sido mientras se ahoga en el mar de lo que nunca fue, pero que ya fluye sin fluir.

—Y cada decisión que dejamos escapar, se convierte en un eco de lo que aún no se resuena —replicó Lysandra, levantando una mano que aún no es mano hacia el horizonte que aún no se dibuja—, como la sombra de un destino que aún no camina, pero que ya se siente palpitar en cada rincón de lo que somos.

La Archivista, observando con ojos que aún no ven, se unió a su danza de palabras no pronunciadas e instantes no vividos, creando un baluarte de amor y anhelo. Su voz, ahora un hilo de luz que aún no es luz, se deslizó entre ellos como un susurro de secretos que aún no son secretos.

—Aprendan a abrazar lo que aún no se abraza, porque la unión que aún no es unión ofrece un refugio en la vorágine de lo que pudiera ser. No teman dar el paso que aún no se da, pues cada paso, aunque aún no sea paso, allana el camino que aún no ha sido trazado.

En ese instante, la hoja que aún no es hoja se iluminó con un brillo que aún no es brillo, recibiendo los versos que aún no son versos, cada uno fluyendo como ríos invisibles entre las corrientes de un corazón que aún no es corazón. El aire vibraba con la energía de lo que aún no ha sido realmente sentido, mientras los latidos acumulaban silencios que aún no son silencios, resonando suave y profundamente en la cavidad de lo que aún son sueños.

—Seremos eternos en lo que aún no es eterno —dijo Kael, su voz resonando con una fuerza sutil que aún no ha sido manifestada—, y aunque los momentos se escapen entre los dedos que aún no tocan, siempre habrá fragmentos de lo que somos en el reflejo de lo que aún no se refleja.

—Y en aquellos fragmentos, encontraremos la esperanza tan necesaria —añadió Lysandra—, esperando tranquilamente en las sombras que aún no son sombras para transformarse en luz que aún no es luz.

Juntos, sintieron el peso de la existencia que aún no es existencia, la fragilidad de lo que aún no ha sido creado, mientras la Archivista sonreía, sabiendo que la escritura de sus propios versos apenas comenzaba a tomar forma, transformando lo intangible en lo tangible, lo ausente en un abrazo que sabe que lo espera, porque ya lleva dentro el eco de un futuro sin forma, pero que aún plenamente existe en sus corazones, latiendo sin cesar, sin ser.




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