Al llegar el día el pequeño grupo tomo la decisión de rodear el pantano y solo por eso tardarían más en llegar. Aunque no entraron al pantano el suelo cerca estaba húmedo y oscuro, Miguel iba a la cabeza guiando el camino mientras que Teo vigilaba los alrededores.
-Tengan cuidado con las raíces-
Advirtió Miguel sin quitar la vista del camino, gloria lo seguía de cerca, sus ojos puestos en el suelo fangoso temiendo caer.
-¿Cuánto falta para que lleguemos?-
Preguntó Gloria, a pesar de que salieron temprano el camino era demaciado largo para llegar en un día.
-Aun nos falta mucho camino-
Respondió Miguel deteniéndose para descansar, Luci al verlos detenerse corrió con alegría hacia gloria y en un descuido resbaló.
-uy-
Antes de tocar el suelo Teo la sujetó.
-Ten más cuidado-
Dijo él, Luci se recompuso y con una reverencia agradecido al contrario.
-Gracias-
Luego se dió la vuelta para caminar de espacio hacia gloria, gloria la recibió con un pellizco de mejilla y un cálido beso en la frente.
-a este paso llegaremos en trece días en lugar de ocho-
Se quejo Teo, Miguel soltó una risa seca y un suspiro cansado, estar delante no era fácil y menos en esa situación, se quejaba Miguel en su cabeza.
Luci antes distraída jugando con las manos de Gloria, volteo bruscamente algo dentro de ella le decía que estaba en peligro por eso sus instintos la alertaron. Los tres mayores la miraron, era la primera vez que se comportaba de esa forma así que no podían ignorarla.
-Luci ¿Pasa algo querida?-
Preguntó Gloria cautelosa, Luci no le contestó Pero su piel se erizó de una manera poco común, los tres se pusieron en alerta máxima, Gloria agarro a Luci y corrió detrás de Miguel, Teo estaba delante de todos esperando ver alguna amenaza para decidir si luchar o huir.
Una figura humanoide de gran estatura salió del pantano, ramas gruesas brotaban de su cabeza, y lodo oscuro cubría sus pies, los ojos que sobresalían de su cráneo se cerraron al recibir el brillo del sol. Las tres personas mayores se quedaron paralizados al ver semejante monstruosidad.
-O-O- Ogro . . .-
Hablo Teo, su voz temblaba por el miedo que sentía. El monstruo cubriendo sus ojos dirigió su cuerpo hacia ellos, no podía ver pero si los podía oler.
-¡Corran!-
Gritó Teo con todas sus fuerzas, el grupos corrió a toda velocidad huyendo del temible monstruo que ahora corría detrás de ellos, sus pasos hacían temblar la tierra cercana, dificultando la huída.
El monstruo extendió uno de sus brazos para alcanzar a quien sería su almuerzo, el brazo estirado fue brutalmente destruido de un tiró. El ogro miro donde debería de estar su brazo. El grupo seguia huyendo para cuándo un sonido metálico llegó a sus oídos, una ráfaga de viento corto los árboles cercanos pasando justo al lado de Miguel.
Los cuatro voltearon sin sangre en el rostro del miedo que habían pasado y que ahora no solo volvió sino que se multiplicó. El ogro se detuvo a pelear, su oponente no parecía débil, una cuchilla en lugar de su mano derecha y un tubo en lugar de su brazo izquierdo conectado a su espalda, no tenía piernas pero si una enorme rueda que giraba a todos los lados posibles, la pelea no fue fácil para ninguno. El grupo no tuvo más opción que entrar al pantano huyendo de la catastrófica pelea de dos gigantes.
Está vez Teo dirigía el grupo, sus pasos eran rápidos y muy hábiles en ese lugar resbaloso, aunque estaban cansados seguían caminando, entendían que detenerse en ese lugar significaría la muerte. Los jadeos cansados ya no se podían mantener ocultos así que Teo tuvo que detenerse, los otros detrás querían seguir avanzando pero Teo los interceptó con su cuerpo, y en susurros les dijo.
-tenemos que descansar, suban el árbol; descansaremos arriba-
Gloria sacudió la cabeza con fuerza, no quería dormir cerca de los ogros, Miguel estuvo de acuerdo, pero Teo no les dió oportunidad de elegir, subió a Luci y espero a que ellos subieran por su cuenta, el árbol era grande, más grande que los ogros así que estarían bien.
Al subir lograron ver el hermoso atardecer sobre los enormes árboles que sellaban el bosque, Luci miro con tranquilidad mientras en su pecho esa imagen le provocaba nostalgia, lágrimas rodaron por sus mejillas sin saber el porque de su salida; Gloria se acercó por detrás y le brindo un cálido abrazo.
-¿Por qué lloras Luci?-
-Yo. . . No lo sé-
La luz amarillenta las vislumbró por unos segundos, al volver a ver el cielo esta luz ya hacía extinta, gloria acarició a Luci por unos minutos más antes de darse cuenta de que el cuerpo de Luci cambio, su pequeño cuerpo creció un poco.
El día siguiente llegó con energías de salir de ese lugar, Miguel volvió al mando guiando el grupo a pasos rápidos, ninguno se tropezó o cayó por las ramas todos caminaban a una velocidad que parecían estar corriendo.
-¡Veo la salida!-
Gritó Miguel con gran alegría, Gloria celebraba en silencio mientras arrastraba a Luci, Teo los veía felices y sentía que esa felicidad era contagiosa.
Al salir se encontraron con los rayos del sol muy fuertes, los cuatros cerraron los ojos al mismo tiempo. Luego que se volvieron a acostumbrar vieron como casi caen a un precipicio. El reino de las hadas estaba ubicado en el centro de un agujero, el reino completo flotaba sobre el oscuro abismo. Los tres mayores se quedaron sin aliento con tan solo pensar. ¿Que hubiera pasado si daban un paso más? mientras que Luci por su parte miraba asombrada el lugar. Tuvieron que caminar dos horas más para poder encontrar un puente que los llevará dentro del reino.
Al llegar estaban exhaustos y lo primero que hicieron fue tirarse al suelo, las hadas que pasaba los veían con disgusto y algunos pocos con asco.
Luci estaba fascinada con los colores que cada una de las hadas tenían en sus alas, ella quería tocarlas pero cuando se acercaba ellos se alejaban, al final se rindió y con amargura se sentó cerca de Gloria a quejarse de lo malas que son las hadas.