Aunque las quejas de Luci no paraban Gloria permaneció tranquila sentada en el suelo frío de la calle, Teo se levantó, tenía que buscar información de lo que estaba pasando y porque.
-Oye ¿A dónde vas?-
Preguntó Miguel deteniendo los pasos de Teo.
-Necesitamos saber que está pasando-
Dijo, dándose la vuelta para ver a su amigo, este último asintió, necesitaban esa información sin importar que.
-Estaremos esperando aquí, no nos olvides-
- lo intentaré-
Se dio la vuelta y se va, Luci mira la figura conocida alejarse y desaparecer entre los grupos abundantes de personas aladas.
-¿A dónde va?-
Preguntó a Miguel, este le brindo una suave caricia en su cabeza.
-no te preocupes por el tío Teo, el volverá después-
Luci abrió los ojos en gran manera al oír las palabras de Miguel, sin darse cuenta estás personas se volvieron su familia, Luci bajó su rostro y una profunda sonrisa se dibujo en su pequeño rostro.
-Si-
Limpió sus mejillas de unas lágrimas escurridizas que salieron sin que ella se diera cuenta, el momento fue interrumpido por un grupo de elfos que pasaban por allí haciendo más ruido.del necesario; Miguel los observó con detenimiento, esos elfos no precian ser buenas personas.
-vamos, aquel lugar se ve mejor para descansar-
Dijo señalando una tienda que daba sombra, era perfecta para ellos, Luci corrió hacia el lugar feliz para luego sentarse. Miguel y Gloria la siguieron detrás a pasos lentos del cansancio.
-Luci cariño, no corras así en estos lugares, podría ser peligroso-
Luci lo pensó y luego asintió, Gloria se sentó a su lado, soltando suspiros cansados, Miguel se mantuvo de pie a su lado vigilando que nadie se acerque.
De repente un escándalo se formó a lo lejos, Miguel quería alejarse más pero si se alejaban demasiado Teo no los encontraría así que se tuvo que mantener quieto en el mismo lugar por media hora hasta que Teo se digno a aparecer. Rápidamente los ubico y sus pasos parecieron volverse lentos, el se relajó sin darse cuenta.
-nadie conoce de dónde salieron esas cosas o que las motiva a atacar-
Sacudió su cabeza mientras suspiraba pesadamente.
-y la mayoría no saben que esas cosas existen-
-¿No saben? Espera. . . ¿Estás diciéndome que están viviendo aquí ajenos a la situación del bosque?-
-Asi es-
Miguel abría y cerraba la boca sin poder decir nada, ese simple hecho lo dejo sin palabras o aliento. Gloria y Luci miraban la cara graciosa de Miguel, ambas no pudieron aguantar la risa así que la soltaron sin problema, al final soltó un suspiro lleno de cansancio.
-Tendremos que hospedarnos en alguna taverna no muy cerca de alguna entrada, aunque claro tampoco es que nos alejemos de ellas-
Los tres asintieron sin dudar, era simple lógica; no podían arriesgarse. Mientras los tres discutían sobre el alojamiento un gritó resonó alertando no solo a los cuatro sino a todos los habitantes cercanos. El gritó provenía de una joven señorita golem que se mantenía paralizada mientras sus ojos no se apartaban de uno de los puentes, estos estaban cubiertos por lo que era difícil ver que había allí. Un fuerte temblor sacudió los cuerpos de todos haciéndoles caer, los pocos que no sucumbieron al impacto se mantuvieron en total alerta.
El silencio se volvió sofocante, nadie sabía que pasaba o que era los que esa chica vio para que se asustara de ese modo, el viento se detuvo por un momento para luego dirigirse al lado contrario como si huyera de algo o alguien, todas la personas sudaban frío esperando alguna pista de lo que venía. Pronto una mano gigantesca se asomos, agarrándose de una de las paredes del puente, la chica golem temblaba mientras se cubría la boca como si guardar silencio la salvaría.
Teo aún alerta, le hizo señales a Miguel, este otro comprendió de inmediato lo que quería decía, levantó a gloria y a Luci para huir de ese lugar en silencio, los demás al verlos irse también se les unieron, solo unos pocos se quedaron listos para lo que sea que venía. Del puente surgió una criatura sin rostro, su cuerpo alargado se arrastraba como si le costará levantarse, tenía brazos y sus piernas eran redondeadas hacia dentro. Las caras de todos los que miraban palidecieron en un instante.
Miguel y Gloria solo voltearon por un momento pero fue suficiente para suficiente motivación para que apresuraran el ritmo en su andar. La creatura se dió la vuelta como si pudiera ver donde estaban todos, Teo estaba tenso apretando sus puños con demaciada fuerza. La creatura por fin mostró hostilidad, sacudiendo su cabeza soltó lo que parecían ser moscas, todos los que estaban más cerca fueron brutalmente asesinados por esos pequeños insectos. Entraban y los destruían desde dentro provocando sangrados aterradores seguido de la muerte, los que estaban más detrás temieron por sus vidas y huyeron casi de inmediato, Teo quedó paralizado por la escena, intentando entender como era posible que existieran insectos tan letales, y peor era que moriría así, en su mente todo parecía ir lento, pudo ver como se acercaban esas cosas y aunque intentará luchar jamás ganaría; sus pensamientos finalizaron al ver como una hada voló directo hacia la creatura y decapitaba su cabeza con un solo corte.
Todo los insectos cayeron al caer el cuerpo principal, los pocos sobrevivientes gritaban de dolor, después de todo solo sobrevivieron por qué los insectos se detuvieron, el dolor se apoderó del brazo derecho de Teo, soltó un gruñido bajo, no se dió cuenta de cuando esas cosas empezaron a entrar en su brazo, bultos sobresalían en la piel y sangre corría de pequeños agujeros en su brazo; a pesar de todo la sangre movió y saco los invasores de su cuerpo, Teo levantó su rostro y miro a aquella hada de permanencia completamente quieta.
El hada se mantenía quieta porque los insectos entraron en su cuerpo, dejándole un dolor demaciado insoportable incluso para hablar, Teo se acerco con la intención de agradecerle, pero inmediatamente que se acercó el hada gritó.