El bosque de cristal

Capítulo 13.- Meloryn

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Meloryn
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El viaje fue largo y silencioso. La neblina entre ellos se tornaba densa y pesada, como si cada paso los hundiera en un sueño que no quería soltarles. Farley caminaba delante, atento a lo que pudiera salir; Anna lo seguía, sintiendo que el aire cambiaba a cada kilómetro.

Cuando por fin el cielo comenzó a teñirse de un tono violáceo, supieron que estaban cerca. Meloryn no se veía como antes. Las torres de cristal negro que daban inicio a la entrada estaban cubiertas de una fina capa de ceniza, y las flores, que solían cantar al amanecer, estaban marchitas, dobladas hacia el suelo.

Anna tragó saliva.

-Esto no es normal... ni siquiera el aire suena igual-

Farley asintió en silencio. En Meloryn siempre se escuchaban coros a la distancia, ecos de la magia de Tina, la reina del sonido. Pero ahora, lo único audible era un zumbido bajo, casi imperceptible, que se colaba en la mente como un murmullo inquietante.

Después de caminar por los escenarios llenos de instrumentos, y varios salones de canto y baile, llegaron hasta la plaza central. Allí, el gran reloj seguía detenido en la misma hora que el día del Gran Silencio. La fuente estaba seca, y sobre los muros crecían raíces que brillaban con un tenue resplandor azul.

-¿Crees que Tina...? -comenzó Anna.

-Shh -Farley levantó una mano, señalando el gran castillo de Tina.

Se adentraron a este y pasaron por el enorme salón hasta llegar a la habitación de Tina, tocaron la puerta y nada, ni una sola respuesta, así que abrieron la puerta y vieron a una Tina dormida abrazando a Raymond.

-Awwww que cursis -Dijo Farley en tono de burla.

-JAJA, qué gracioso eres -Dijo Anna con sarcasmo.

Ambos entraron a la habitación para despertar a Tina.

-Tina... -susurró Anna, con un hilo de voz.

La mujer se giró, volteandolos a ver con la mirada entre cerrada.
Su voz era tenue, pero clara.

-¿Tienen agua?-

-Tina, acabas de despertar, ¿y quieres agua?-

-Tu cabello se ve lindo, deberías traerlo largo más seguido -Dijo Tina mientras despertaba a Raymond.

-Ay, gracias -Dijo Anna con algo de pena.

-No es momento para alagarnos Tina, tu reino todavía no despierta, solo tú lo haz hecho-

-Oooh Farley, no tienes que preocuparte por eso -Dijo despreocupada mientras Raymond y ella se arreglaban- Es algo muy fácil de hecho, vengan-

Los tres fueron detrás de Tina hasta la plaza central nuevamente.

-¿Y qué vas a hacer?-

-Despertarlos, mi reino no es como el suyo, el mío se alimenta del sonido y la musica-

-¿Entonces por eso tanto ruido de noche y de día? -pregunto Anna con fastidio.

-Sip, justo eso -Tina se paró junto al reloj y carraspó la garganta- Ejem, cof cof, ¿están seguros de que no tienen agua?-

-Ten -Dijo farley, mientras hacia crecer un coco en su palma para sacarle el agua.

-Gracias -Dijo tina, para después beber el agua- Ahora sí, ejem -Dijo, para después empezar a cantar, más que cantar, fue un simple "aaaah" en diferentes tonidades.

Poco a poco pudieron ver cómo el gran reloj empezaba a avanzar hacia la hora actual, la neblina comenzó a desaparecer, y el reino entero fue despertando.

--Pues sí fue fácil -Dijo Farley.

-Con esa voz, ¿cómo no? -Respondió Raymond.

-Cursi-

-¿Y ahora qué haremos? -Dijo Anna, mirando a Farley.

-Parece que los reinos no tienen problema con el despertar. Si estamos en lo correcto, entonces todos irán al punto de reunión que acordamos antes del "Gran Silencio"-

-El centro del mapa. ¿Tendremos que caminar hasta allá? Todavía no descansan mis pies -Dijo Anna con el mayor tono de molestia que pudo.

-Y yo pensé que basta con dejar al pobre Luan...-

-¿Qué quisiste decir?-

-Y bien, ¿A dónde dijiste que iríamos? -Preguntó Tina, que acaba de terminar su primer canto en décadas.

El recién renovado ruido de Meloryn los despidió antes de empezar el nuevo viaje.

Tras una muy larga caminata, el escuadrón llega a su destino. Se trata del lugar central entre la mayoría de reinos. Ahí hay un cráter rocoso en el suelo pastoso, a modo de guía, como si fuera un punto de reunión. Todos acordaron que se reunirían en este lugar cuando despertaran del sueño. Y como si fuera un milagro, la mayoría ya estaban reunidos. Seguramente sus caminos se hicieron más cortos al no visitar otros reinos e ir directo hacia este lugar.

-Hasta que llegan, empezábamos a preocuparnos por ustedes, sobre todo por tí, Farley -Dice Zack, con un mal humor algo notable.

-Lo importante es que ya estamos todos -Responde Raymond.

-No todos, todavía falta Hasad-

-¿¡Hasad!? -Gritò Anna, claramente asustada.



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En el texto hay: reinos, magia, ficcion

Editado: 28.01.2026

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