El bosque de cristal

capítulo.-16 La capa

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Zareth
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Hasad acababa de despertar con cansancio y pereza, se sentó en su cama.

—Aaaauuuh— dio un gran bostezo antes de pararse de su cama y miró por la ventana.

A través de su ventana se podía ver un día normal en esta parte del reino de Zareth, varios Zaretheanos robando a otros, unos en peleas, una bomba explotando en algún lugar, consumiendo sustancias ilícitas, apuñalándose entre ellos, y lo más raro de ver: dos Zaretheanos hablando pacíficamente mientras tomaban el té.

—Al parecer hoy es un día muy lindo—

Hasad prosiguió a maquillarse su distintivo delineado (solo lo ocupan la realeza) ponerse su ropa hasta que vio su capa y guantes.

—Mmmm— dijo mientras los miraba con el ceño fruncido y haciendo una mueca—. Carajo... ya es hora de cambiarlos—

Mientras se ponía su capa, no podía dejar de pensar en su pelea con Skerp—(Cómo diablos consiguió una capa igual) —y esa duda no salía de su cabeza, nadie sabía cómo conseguirla más que sus hermanas, él y sus padres.

De igual forma se los puso, salió de su habitación y se dirigió hacia el salón del trono donde se encontraba su hermano.

—Verleiding —Dijo Hasad en un tono serio y con asco por la escena que estaba viendo.

Su hermano sentado en el trono, con un montón de chicas alrededor, que trabajan con su hermana Liefde.

—Aah Amoneth, hermanito ¿cómo estás~? —Dijo Verleiding en un tono burlón y seductor.

Con el ceño fruncido y ya arto de las acciones inmaduras de su hermano, pero propias de un Zaretheano común, se limitó a decirle —Iré arriba a buscar una nueva capa y guantes, hasta que vuelva, Shkaterrimi y Liefde se quedan a cargo—

Verleiding se le quedó viendo con el seño fruncido mientras Hasad se daba la vuelta.

Salió, pero no pudo evitar notar la mirada de una de las chicas que estaban con su hermano. Se podría decir que era una de sus favoritas ya que era de las únicas sentada casi junto a él, pero igual es raro ya que parecía ser una ninfa del agua.
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Una vez fuera de Zareth, Hasad se encontró con Farley.

—Farley ¿qué haces en la entrada de Zareth?—

—Pues iba a ir a visitarte, quizá necesite un consejo o que me ayudes un poco con algo—

—Diablos sí que te ves mal —Dijo Hasad al ver a Farley ya que estaba muy ojeroso y pálido.

—Ay lo sé—

—Mira, te ayudaré si me ayudas a llegar a El claro seco—

—¿Al claro seco? ¿Para qué?—

Preguntó este con duda ya que es muy raro que alguien quiera ir hacia ese lugar.

—Tú solo ayúdame—

—Claro, claro… pero primero acompáñame a Molivara a recoger a Luan—

—Farley, no creo que Molivara ni los Molivarences me quieran ver allí —Dijo en un tono de duda y burla, cruzó los brazos mientras escuchaba a Farley.

—Cierto... mmm pues tal vez puedas esperarme abajo mientras yo subo y traigo a Luan. También puedo convencer a Anna de venir, sí, eso haré—

Antes de decir una palabra, Farley se desapareció como humo para dirigirse a Molivara.

—Bueno, en lo que va y baja, puedo ir caminando con tranquilidad—
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Molivara
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—¡Ya te dije que no, N, O, NO! —Dijo Anna en un tono frustrada mientras se cepillaba su cabello frente al espejo, y detrás, una sirvienta parada junto a ella esperando para peinarla.

—Por favor Anna, creo que nos vendría bien estar juntos los tres un rato… además, no pueden estar peleados para siempre ¿sabes?—

—¿Y qué le diré a mi padre?—

—Mmm… que saldrás con tus amigos supongo—

Hay algo en el tono de sus palabras que perfora la defensiva de Anna, es como si hubiera sentido una llamada de ayuda, de su ayuda, aunque sea solo la compañía que le puede dar. Pese a su decisión inicial, y tras un exagerado suspiro, decide ceder.

—Espérame afuera junto a Luan, Farley, no tardaré mucho—

—(Se tardará) Está bien, gracias Anna. Cuando estés lista, bajaremos con Hasad, llegará pronto, creo…
Farley sale, como si tuviera una urgencia inexplicable, y espera a la princesa durante el largo “no mucho tiempo”. Le pide a Luan esperarlo justo en la entrada hasta que le diga, mientras él da algunas vueltas por la zona. Luego, se entretuvo contando los pasos que dio Hasad, desde que llegó a su rango de visión hasta que se detuvo a los pies de la escalera de Molivara.

Cuando Anna salió, Farley se apresuró en llevarla con él y ambos bajaron por la escalera a la par, rumbo hacia Hasad. Anna parecía nueva en su propio camino, contemplando las nubes, y cuando ya no había nubes, entonces el suelo. Cualquier cosa parecía mejor que mirar al que hizo una entrada dramática en su palacio recientemente. Finalmente están casi a nivel del suelo.

—Y… ¿a dónde dices que vamos, Farley? —Dice Anna, como si no se lo hubieran dicho ya, pareciendo ensayada en un intento por sonar normal.



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En el texto hay: reinos, magia, ficcion

Editado: 28.01.2026

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