El bosque de cristal

Capítulo 23.- Compromiso

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Zareth
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Liefde y Verleiding iban caminando por los pisos de Zareth dirigiéndose hacia el segundo, que es el primero para ellos. Iban pasando por el velo.

-Te lo digo en serio, ¿por qué tú tienes que disfrutar del encanto tan... sensual~ de este lugar?- Mientras lo decía le guiñaba el ojo a varias Zaretheanas que pasaban junto a ellos, algunas soltaban risitas, otras seguían caminando pavoneándose, y otras simplemente le devolvían el gesto.

-Sigue haciendo eso y le diré a Erysha-

-Oh... diablos Liefde, ¿en serio me vas a amenazar con eso?- se limitó a mirarla con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido- No te atreverías a decirle a mi bombón-

-Claro que lo haré-

Verleiding se paró en seco y solo prosiguió a abrir un portal para subir al siguiente piso, paso por éste mientras le daba una mirada amenazadora a Liefde. Ambos cruzaron saliendo de El velo para entrar a El nido

-Te lo digo enserio, ¿porque tú disfrutas de El velo y yo tengo que joderme aquí? Diablos mujer, parece que en algún momento me van a secuestrar, a matar, o algo-

-Por favor Verleiding, todos sabemos que, si tú gobernaras El Velo, las habitantes de allí estarían embarazadas sin excepción-

-Mmm nah, por eso ya tengo a mi bombón-

Mientras caminaban, los habitantes de este piso de Zareth los miraban con los ojos entrecerrados; algunos limpiando sus armas, otros susurraban entre ellos sin apartar la mirada.

Verleiding hizo una mueca mientras sentía como se le erizaba la piel. Abrió otro portal para por fin llegar al segundo piso. Una vez que atravesaron el portal soltó un largo suspiro y relajó los hombros.

-¿Entonces de qué querías hablar conmigo?-

-Mmm, oh sí, estaba pensando en que Hasad ya casi cumple los 18-

-Falta un año para eso... todavía es un bebé-

-Aun así, debe tener una pareja para ese entonces, así que pensaba en presentarle algunas de mis chicas, como hice contigo-

-Mmm, no te ofendas ni nada Lif, pero no creo que a Amoneth le llegue a gustar alguna- hubo un silencio largo cuando decidió agregar con duda -Creo que Amoneth tiene otro tipo de gusto...-

-¿A qué te refieres con eso?-

-Es que piénsalo, jamás lo he visto interesado por ninguna chica de aquí-

-Lo sé... pero tampoco lo he visto interesado por... ningún chico, la verdad-

Verleiding la miró con duda para finalmente asentir y darle la razón con una simple palabra -Touche-

-Sí... y necesito que averigües qué gustos tiene-

Se paró en seco y la miró con una ligera molestia por la petición -¿Yo?... ¿y por qué yo?-

- Vamos Verlei, no puedes pasar toda tu vida fingiendo que no existe o sin hablarle, te caiga bien o no... tienes que aceptar que somos familia-

-Lo acepto... pero es que Hasa-... Amoneth... es tan raro que sinceramente no siento que pertenezca aquí, digo, ni siquiera puede controlar el fuego, ¿qué clase de Zaretheano no puede resistirlo?-

-Yo tampoco lo resisto tanto tiempo... ni shkaterrimi... ¿acaso también nos odias?-

La miro fijamente con los ojos abiertos como platos, tragó saliva, volteó hacia otro lado haciendo un ligero Tsk- Es que... eso es diferente-

-¿Por qué lo sería?-

No había terminar de interrogar a Verleiding cuando ambos vieron a Hasad salir del castillo de shkaterrimi y encontrarse un muerto en las escaleras. Se acercaron más y Hasad los miró sin saber qué decir. Empezó a balbucear unas cuantas cosas para finalmente decir:

-Yo no fui-

-Ay por Dios Amoneth, ¿pero qué carajos hiciste?-

-Ya te dijo que él no lo mató, déjalo-

-Tú no te metas, Liefde; esto es algo entre mi hermanito favorito, Amoneth, y yo- Dijo Verleiding, con una falsa compasión y cariño, mientras pasaba su brazo sobre el hombro de este.

-Por última vez, yo llegué y el tipo ya estaba tirado fuera en las escaleras del castillo-

-Hey chicos ¿quieren ver mis bolas?-

Los tres voltearon a ver a su hermana, Shkaterrimi, con una cara de mucha confusión.

-Mmm creo que tú no tienes de esas- Murmuró Verleiding, viendo hacia otro lado, mientras Liefde asentía con la cabeza. Cuando Shkaterrimi sacó un saco con pequeñas canicas, o como ella dijo: sus bolas.

-Oh, sí, eso-

-¿Y qué son?- Preguntó Hasad mientras levantaba una de las canicas.

-Están hechas de lava y magma-

-Ah ya... ¿y luego?-

-Sí, ¿no ves que hay un muerto en las escaleras del castillo?... ¿Saben qué? yo tengo que administrar mi burdel-

-Uyy~ yo te acompaño-

Ambos emprendieron su viaje nuevamente a El Velo, cuando Liefde se paró en seco volteando a ver cómo Hasad y Shkaterrimi se iban por un portal.



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En el texto hay: reinos, magia, ficcion

Editado: 18.08.2026

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