Aranza
El frío se me clavó en la piel antes que cualquier otra cosa. Un viento suave pero gélido que me erizó la piel. Ramas crujiendo por el viento. Una sensación ligereza: algo infinitesimal caía una y otra vez sobre mis brazos, mis párpados, mis labios. Pétalos. Abrí los ojos sin prisa. Estaba en un bosque lleno de cerezos en flor que se extendía ante mí bajo una luna enorme, de un rosa pálido y familiar que teñía todo el pacífico paisaje. El sendero de piedras blancas parecía brillar, invitándome a seguirlo.
¿Qué lugar era este? Una familiaridad profunda, como un eco de un recuerdo que no era mío, se enredaba en mi pecho. No, nunca había estado aquí. Y sin embargo... En el aire flotaba un aroma tenue pero inconfundible: lirios dulces cortados por la punzante nota del azufre. Volví a abrir los ojos. A unos metros de distancia, hay alguien ahí, de espaldas, con una cabellera rubia y rizada con mechones rojos que el viento movía. No sé movía, como si fuera una estatua pero vivo. Llevaba ropa neutra y en sus mangas de su camisa veo algo: una marca. Sin pensarlo, alzo mi brazo izquierdo mirando mi muñeca. El corazón me dio un vuelco. Es la misma marca de nacimiento que tengo yo. No sé quién es, pero de alguna manera, se me hace muy conocido¿Por qué?¿Por qué siento que mi corazón lo conoce? Iba a acercarme... pero una fuerza invisible me arrancó del sueño de un tirón, y el vacío que dejó fue llenado al instante por el timbre estridente de mi alarma de las 7
Al levantarme para prepararme, pasé frente al espejo del armario y un destello parpadeante captó mi mirada de reojo. Me detuve en seco. Me acerco al espejo y veo algo que brilla en mi brazo izquierdo. Alzo mi brazo y veo mi marca de nacimiento. Está brillando como si fuera una estrella pegada en mi piel. Rozo mi marca; sintiendo algo cálido en ella y unos segundos después, el brillo se apaga. Lo miré extrañada. Las marcas de nacimiento no brillan. Me miro el espejo y veo que el reflejo, el brillo de mi marca sigue ahí. Miré mi marca real y la de su reflejo una y otra vez. Esa marca sigue brillando en el reflejo ¿Por qué? Estas marcas no brillan...ni en especial brillan solamente en el reflejo del espejo.
🌸
En las clases estaba distraída leyendo un libro mientras esperaba a la profesora como siempre. Miré por la ventana. El cielo, gris plomizo, confirmaba lo que el profe de geografía llamaba "la pereza del sol otoñal", lo que no amanece a la hora que debería ser y que daría frío dándole bienvenida a la gripe y el resfriado. Bienvenido sea. Me detengo en la lectura y observo mi marca una vez más; recordando el sueño que tuve y el extraño brillo. ¿Por qué brilló?¿En dónde estaba?¿Qué lugar era ese bosque?...¿Quien era esa persona que tiene la misma marca? Desvío la mirada de la marca y continúo leyendo.
Era solo un sueño, lo sabía. Pero la punzada de nostalgia por aquel bosque inexistente, y por el desconocido de la marca gemela, era tan real como la sensación que sentí hacia esa persona.
La puerta del salón se abrió y era la profesora, que entró con su carpeta de colores y una taza llena de café. Ese olor impregnó por todo el salón en segundos y me llegó las ganas de beber café.
—Hola buenos días —dijo mientras ponía sus cosas en su escritorio.
—Buenos días —mis compañeros y yo lo dijimos en un solo sonido.
—¿Cómo amanecieron? —preguntó la profesora alegre y nadie respondió. Cambió de tema–hoy les tengo una noticia, muchachos.
—¿Hoy nos dará hora libre? —preguntó un compañero de manera burlona.
—¿Que hora libre, chico? —se queja por una pregunta ridícula—, apenas llevamos unas semanas de clases y ¿ya quieres estar en vacaciones? No sea payaso y mejor ponte la pila porque si no quieres hacer nada, ponte a llorar al valle por tus notas bajas.
Casi todos los compañeros empezaron a reírse, incluyéndome.
—Como les estaba diciendo —continuó la profesora—hoy les tengo una noticia...ya le pregunté al director y dijo que sí. Aceptó que saliéramos en unos días para ir al museo para ver colecciones de espejos.¿Qué tal? —Nadie respondió, solo silencio—¿En serio no se emocionan ver espejos antiguos y objetos raros que reflejan sus historias? Hay leyendas urbanas sobre ellos...¿Nadie?
Los alumnos intercambiaron miradas de aburrimiento. Un viaje a un museo de espejos no sonaba como la gran cosa. La profesora, al ver la falta de entusiasmo, suspiró y dio inicio a la clase.
Durante el segundo receso, ocupé mi mesa habitual, esa isla de soledad en medio del bullicio. Mientras mordisqueaba mi merienda, observé la fila interminable de alumnos ávidos por las nuevas meriendas. Así transcurrían mis días: un ciclo predecible de clases, recesos solitarios, regresos a casa, me despierto para irme a la escuela y etcétera. Lo único que no es predecible es en mi casa donde tengo muchas cosas diferentes que hacer y hoy a ver muchos alumnos en la cantina es nuevo en la escuela, que lo cuál con el tiempo se volverá predecible también. Era un ciclo monótono y agotador. Yo nunca tuve amigos, soy las que no hablan mucho y se centran mucho en sus estudios que las amistades. Muchos en la escuela me conocen como nerd o rara, pero no me importa al menos que se metan conmigo y tendré que defenderme como lo hago con Lola casi todos los días.
Mis pensamientos fueron interrumpidos a escuchar a alguien quejándose. Busqué la persona que estaba quejando y lo miré que estaba frente del otro chico que estaba de espaldas de mí. No podía ver quién es, pero tiene el cabello rubio rizado con mechones rojos.
Un momento..., me fijo a ese chico, se parece a esa persona que ví en mi sueño...¿Será él?
Su postura, si pelo son idénticos a esa persona, pero lo que sentí en ese bosque es diferente.
—Vamos amigo, una ronda más —dijo rogando—solo una y ya. Eso es todo.
—Pero si gané 9 veces seguidas, eso sería justo de que yo habría ganado desde el principio pero no quieres aceptar tu derrota. Ya ríndente —respondió la voz del rubio, relajada y burlona. El otro no cedió.
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Editado: 17.03.2026