El Bosque de Los Espejos

Capítulo 3

Aranza

El frío fue lo primero que noté. Un viento suave pero gélido que me erizó la piel. Ramas crujiendo en la penumbra. Algo infinitesimal caía sobre mis brazos, mis párpados, mis labios. Pétalos de cerezo. Yo estando parada en medio de un sendero de piedras como siempre y me preparo para volver a intentar de caminar con un solo paso que nunca pude desde hace una semana, pero antes de intentarlo, imágenes destellaron en mi mente. Vuelven y se van de nuevo en milisegundos. No sé que son, así que me quedo quieta y me concentro para saber qué son.

Rojo. Árboles secos. Alas desplegándose. Ojos azules y serenos como lagos en calma. Ojos rojos ardiendo con un fuego aterrador. esos ojos...son los mismos que ví cuando mi propio reflejo ya no era mía.

Eso fue todo lo que pude ver y cuando abro los ojos...los pétalos dejaron de caer. El aire se espesó, cargado de un olor metálico... y entonces, el cielo se desgarró en rojo, y sentí que había alguien alrededor mío, así que ví a mi alrededor y cuando ví al frente, todo pasó demasiado rápido que con solo rodear mis ojos, ese alguien ya estaba frente a mí con un grito muy fuerte. Un grito desgarró el aire—el mío o el de la figura—y me desperté de golpe, jadeando.

Me senté en la cama, las sábanas empapadas de sudor frío. Mi respiración estaba irregular, sentía sudor frío en mis manos y todo en mi cuerpo y mi corazón estaba muy acelerado y martillando como loco. Pongo mis sudorosas manos en mi rostro sudado y tanto de calmarme. Mi respiración ya está normal, ya no sudo más y mi corazón desaceleró sus latidos, ya estoy calmada. Bajo mis manos de mi rostro; soltando un suspiro de alivio mezclado con cansancio, y siento algo cálido en mi muñeca. Bajé mis manos para ver mi marca de nacimiento. No brilla aún pero su calidez permanece ahí. Sigo sin saber por qué de la nada me está pasando cosas locas. Primero lo del bosque con el chico que se parece a Liam, luego la marca, ver mi reflejo cobrar vida, y ahora esto, las pesadillas. Me froté la marca, cuya calidez persistente era la única prueba tangible de que algo, en lo más profundo de mi ser, había cambiado para siempre...no esto no debería estar pasando...no es real pero siento muy en el fondo que no lo es y está pasando. El sudor frío y los latidos desbocados eran reales. Pero aquel lugar rojizo, aquellos ojos... ¿por qué se sentían también tan reales? ¿Por qué yo?"

Agarro mi teléfono cargándose en la mesa de noche y veo la hora.

5 de la mañana.

Pongo mi teléfono en donde estaba, me levanté y fui directo a la ducha. El agua caliente no logró disipar completamente el escalofrío y el miedo que sentí en ese sueño. No me había movido de ahí y de repente todo se convirtió de un hermoso bosque a un infierno. Eso era nuevo y en especial a esas imágenes que ví y al esa persona gritando. Fue como estar en una película de miedo. No pude ver quién era, pero siento un Deja vu tanto esa persona, como ese lugar infernal. Al igual que con ese bosque.

🌸

Hoy es sábado y llegué a la nueva cafetería que abrieron; llamada "Cafetería Los Lirios". Bonito nombre para un lugar de paredes gris claro, los marcos negros, las puertas y ventanas cubiertas con ese material reflectante que nunca recordaba nombrar; y los marcos de la puerta y las ventanas son de color negro. Un local que durante años había estado abandonado, vuelve con una nueva vida. Además, es el mismo lugar donde conocí a la chica fantasma; había dicho que antes trabajaba ahí y que ahora otra persona más trabajará, tengo muchas ganas de saber quién es el nuevo dueño.

A propósito, ¿Dónde está la chica fantasma? No la he visto desde hace una semana ¿Será que fue al otro lado sabiendo que su único deseo se cumplió? Quién sabe...pero bien por ella.

Salgo de mis pensamientos y entro a la cafetería. El interior era... exquisito. Es un poco grande con paredes blancas con lirios pintados con delicadeza, piso de madera color ladrillo, mesas de roble natural. En cada mesa, un pequeño jarrón con flores frescas; en cada esquina, macetas rebosantes de lirios. Un paraíso. Un paraíso de lirios... y un silencio tan absoluto que escuché el latido de mi propio miedo. Está vacío. Completamente vacío. No hay nadie, solo el silencio tan absoluto que podía escuchar el zumbido de mi propio nerviosismo.

¿Soy la primera clienta?¿A nadie le interesó entrar aquí?¿Es muy temprano?¿Algo salió mal?

Sería buena idea que vuelvo más tarde cuando hubiera gente. Cuando el vacío no se sintiera tan... intencional. Y rápido para que nadie se de cuenta.

Di media vuelta y, en mi apuro por escapar, choqué contra algo sólido. Perdí el equilibrio, cerré los ojos preparándome para el impacto contra el duro piso de madera.Pero el golpe nunca llegó. Un par de brazos me atraparon por la cintura, deteniendo mi caída con una facilidad inquietante. Me acercaron a un cuerpo firme, demasiado cerca.

—¿Estás bien? —me preguntó alguien con una voz que lo reconocí de inmediato.

Abrí los ojos y alcé la vista. Pelo rubio con mechones rojos, piel casi pálida, ojos ámbar. Era Liam. Pero está vez siento algo muy diferente en él. Algo profundo...algo antiguo. Con una sensación que no era solamente la nostalgia cálida y confusa que sentía con Liam. Esto era otra cosa: una resonancia más profunda, más antigua, que me recordaba directamente a la figura inmóvil de mi sueño en el bosque. Mi corazón dio un vuelco violento.

—¡L-Lo siento!¡No te ví! —balbuceé alejándome de golpe con mis mejillas enrojecidas.

—Descuida —dijo sin expresión en su rostro

—No sabía que trabajas aquí, Liam.

—No soy Liam.

—¿Qué? —pregunté confundida. La puerta de la trastienda se abrió.

—¿Qué sucedió? Escuché algo...—dijo alguien un poco alterado y se detuvo en seco a vernos.

Un momento. Reconozco también esa voz.

Dí la vuelta para ver quién es. Y en ese momento, sentí que mi alma salió de mi cuerpo. Era otro Liam mirándome con cara de sorpresa.




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