Aranza.
Vuelo nocturno hacia la Nación Wild es demasiado largo, el viento frío acaricia mi rostro mientras siento mi cuerpo temblar de frío, pero estar en brazos de Ian, me da un calor reconfortante y muy cálido.
Intento mantenerme despierta, pero el ritmo constante del aleteo de Ian, el calor de su cuerpo, y el susurro del viento la arrullan hace que mis párpados se vuelvan pesados.
—Descansa, Aranza —murmuró Ian contra mi cabeza—Te despertaré cuando lleguemos.
Quería protestar, pero la fatiga me gana y mi cabeza cae contra su pecho, escuchando sus latidos fuerte y acelerados, y cierro mis ojos empezando a caer en el mundo de los sueños.
Una vez más, han estado repitiendo los sueños que he tenido de siempre, como si fueran imágenes que pasan muy rápido como: una niña jugando con dos niños, el sueño que tuve con Natsume y uno de los gemelos y hasta la muerte de Natsume.
La repetición se detiene abruptamente, donde todo se vuelve blanco. Veo a mi alrededor y hay nada más que blanco que empieza a arder mis ojos por lo intenso y brilloso que e. Luego, unas hojas verdes empiezan a caer hacia el suelo y con solo tocarlo, empezó a enfocar un lugar.
Juguetes de niños. Columpios. Toboganes pequeños. Sonidos de unos niños riéndose alegres y contentos.
Era como una escuela. Sus paredes color pastel, los dibujos infantiles pegados con cinta, el olor a tiza y goma de borrar. Niños de aproximadamente 6 años corretean al patio con el cielo anaranjado con el sol ocultándose poco a poco, dando la bienvenida a una luna creciente. Me da nostalgia ver a los niños jugando y divirtiéndose entre ellos como si no hubiera un mañana. Me da recuerdos de mi infancia.
Me detuve mirando a un rincón de un árbol; había un niño que está sentado, solo y leyendo un libro un poco avanzado para su edad. No pude ver su rostro con claridad. Está muy borroso. Como si estuviera viéndolo a través de un vidrio esmerilado, pero puedo notar que lleva la piel radiante y el cabello rubio. El niño lee con intensidad, sin importar lo que dicen los otros niños sobre él y lo evitan acercarse por eso. Pero una niña se acerca. Es de cabello vinotinto y ojos del mismo color. Es la niña de mis sueños, y debe ser Natsume.
—¿Qué lees? —preguntó curiosa. El niño alzó la vista rápido, como si fue tomado por sorpresa.
—Yo leo... cosas de animales —respondió tímido.
—¿Cosas de animales?¿Como qué? —se sienta a su lado sin permiso.
—Como...esto —dudoso, señala una ilustración—Esta ave tiene alas, pero no puede volar. Y este...nació de dos razas diferentes.
—¡Oh!, ¿Existe las especies mezcladas con otros?—dijo ella fascinada. El niño asiente.
—Mi madre me dijo una vez que los seres que nacieron de dos seres diferentes son especiales...son una muestra de amor puro que tuvieron ellos sin importar sus diferencias.
—Ya veo...—hubo un silencio entre ellos un rato mientras ven que los otros niños siguen jugando. De repente ella pregunta—¿Por qué estás sólo? —El niño tardó en responder.
—Porque...soy diferente —murmuró.
—Todos aquí somos diferentes.
—Pero yo no —Natsume lo mira confundida—yo soy...muy diferente a los demás.
Otro silencio vuelve mientras que Natsume buscara otro tema para hablar. Después se ocurrió una.
—Te voy a enseñar algo —El niño la mira por primera vez mientras que Natsume extienda una mano, y en su palma, una pequeña semilla que debe haber traído del jardín, la mira intensamente, y ante los ojos atónitos del niño, un pequeño brote verde emerge de la semilla.
—Wow—sonó asombrado. Natsume sonríe.
—Tengo un poder de mover y crecer las plantas. Ya sabes...es mi cosa especial...¿Y la tuya?
—Eh...no puedo enseñártelo.
—¿Por qué? No es justo —sonó ofendida—yo te enseñé mi cosa especial, ahora muéstrame la tuya.
—Pero...
—Por favor —suplica con ternura, lo que el niño deja su libro a un lado y suspira rendido.
Miró a su alrededor, asegurándose de que nadie más los vea. Luego, muy lentamente, extiende su propia mano. No pasa nada al principio... y entonces, una especie de líquido negro espeso sale de su palma y empieza a moverse formando una pequeña y hermosa mariposa negra.
—¡Wow!¿Cómo lo hiciste?—dijo maravillada. El niño retira su mano rápidamente, volviendo al líquido negro a su lugar.
—Es de slime y de mi aura. No está bien que te enseñe. Mi hermano y yo nos dijeron que no debemos...
—Está bien —Natsume lo interrumpe—Es genial y muy bonita la mariposa. Y tú secreto está a salvo conmigo.
—Gracias.
—¡Natsume!¡Tus padres llegaron! —dijo a una mujer. Debe ser la maestra.
—Ya tengo que irme —se levanta—Te veré mañana.
—Igualmente.
Natsume corre hacia la puerta, pero antes , se detiene, voltea para mirarlo y le sonríe una última vez.
—Oye. Mi nombre es Natsume. ¿Y tú?
—Mi nombre es...
No pude escuchar su nombre ya que salí del sueño y alguien me despertó.
—Aranza. Despierta —abro mis ojos lentamente y veo a Ian tratando de despertarme—¿Descansaste?—preguntó cuando pude despertarme. Asentí mientras frotaba mis ojos—Bien. Entonces no hay tiempo que perder—dijo bajándome con cuidado y me regala una pequeña sonrisa. El suelo es de pura nubes. Es demasiado suave, es como si estuviera caminando sobre muchos algodones.
—¿Por cuánto tiempo tardó? —pregunté acostumbrando el suave suelo.
—Como unas cuatro horas —respondió Liam mientras que sus alas se encogen detrás de su espalda hasta desaparecer. Ian también hace lo mismo—Ya debe estar amaneciendo y no hay mucho tiempo —me mira serio—¿Estás segura de que quieres estar con nosotros? Es muy peligroso y no queremos que salgas herida o peor...solo quiero que respondas porque no hay vuelta atrás.
#6631 en Novela romántica
#2360 en Fantasía
angeles y demonios, seresmagicos, tragedia poderes sobrenaturales
Editado: 14.01.2026