Esa tarde, como tantas otras, todos corrieron juntos hasta la orilla del río. Lila se sacó los zapatos para meter los pies en el agua fresca, mientras Mateo armaba, con piedras y ramitas, un pequeño puente para que Roco pudiera cruzar sin mojarse.
—¡Mira, Roco, un puente para ti! —dijo Mateo, orgulloso de su invento.
Roco cruzó saltando, encantado.
—¡Es el mejor puente del bosque!
Zuri, mientras tanto, organizaba una carrera de hojas flotando en el agua, y Ciro, paciente, hacía de línea de largada. Bubu observaba todo desde una rama baja, riendo bajito con su risa de búho.
—Este es el mejor momento del día —dijo Lila, salpicando agua hacia Mateo entre risas.
—Sí —coincidió Roco—, porque lo compartimos todos juntos.
Moraleja: los mejores momentos se disfrutan más cuando se comparten.