El caballero del tiempo

Capítulo 2: Un viaje Inesperado

Tras ordenar  que doblaran la guardia, Drake dirigió a sus nuevos invitados para llevarlos con las sirvientas que le prepararon las camas durante las noche, luego de  de indicarles, ellos dormirían en las habitaciones contiguas a la de él.

  • Aquí pasaran lo que queda de noche - indicó Drake - descansen, mañana luego del desayuno, partiremos a Laturión, de donde recién vienen.

Ambos estaban a la entrada de la habitación, vio como entraban, se volteó para entrar a la propia, donde aún posiblemente Beatrice estuviera en el Ropero, abrió la puerta, sintiendo un escalofrío en su espalda, como si alguien lo viera desde su espalda, giró la cabeza, solo para encontrar el pasillo completamente vacío.

  • Realmente estoy cansado - comentó - debió ser mi imaginación.

Abrió la puerta.

  • Hola querida, he vuelto - exclamó - puedes salir tranquila.

Batrice salió del ropero, aun en la penumbra de la noche, logró ver sus ojos verdes brillando, estos pasaron de felicidad a terror.

  • Quién es él - exclamó asustada.

«Lo sabía, hay alguien detrás mío», pensó Drake nervioso, a lo cual giró su cuerpo a gran velocidad, mientras tomaba la espada que estaba amarrada  su cintura por la funda, solo para toparse con Marian, quien se aproximaba sonriente.

  • Hola BEatrice, no me reconoces - exclamó manteniendo la sonrisa - ven amiga dame un abrazo.
  • Eres tu, siempre con tus bromas - dijo la joven esposa  riendo - casi me matas del susto, con tus bromas pesadas.

LA joven corrió y ambas se dieron un abrazo

  • Te extrañe amiga - respondió - vamos a dormir los tres juntos.

Se separó para mirarla.

  • Definitivamente no han cambiado tus chistes - dijo la joven mirándola con seriedad.
  • Oh, vamos, dormir, no nos hará nada malo - 
  • Siempre tan molesta, en verdad - sentenció la pareja de Drake.

Mientras le daba una palmada en la espalda, la cual tuvo tal fuerza que la asesina cayó al suelo pesadamente, quedando aturdida en el acto.

  • Auch, creo que se me pasó la mano - dijo preocupada.
  • Al menos con esto - comentó Drake - ya no hablará más.

Luego de acostar a Marian en su respectiva cama, la pareja pasó el resto de la noche durmiendo en su respectiva habitación.

El joven despertó antes del amanecer, no sabía cuánto había dormido, pero dada las situaciones ocurridas, el descansar le parecía un privilegio que no podía darse ahora mismo

, si atacaron ahora, podrían hacerlo otra vez, en cualquier momento, ¿habrían sido contratados un solo grupo de asesinos?, mercenarios, quien fue, estas y otras preguntas circulaban incansablemente recorriendo los parajes de pensamiento en el joven caballero. Miró a su joven esposa, seguía siendo un Ángel ella, incluso sin ver sus hermosos ojos verdes, incluso tras lo acontecido, a pesar del infierno que debió ser estar encerrada por casi dos años dentro de una existencia que no podía controlar, «habré hecho bien en casarme con Beatrice, es solo una niña, lo demuestra en su actitud, es como si siguiera siendo la pequeña que me dió su ´çinico recurso alimenticio, a un desconocido que estaba a punto de morir, incluso aunque le costó su propia alimentación».

Con su mano recorrió la tersa y suave piel del rostro, que aquella joven poseía.

  • No se si habrá sido lo correcto, el desposarla - susurró con tristeza - lo único que tengo claro es: no solo fue compromiso entre nosotros como marido y mujer, realicé uno personal, donde daría, de ser necesario mi vida para proteger la tuya.

Los primeros rayos del sol, aparecían en la ventana, iluminando la habitación matrimonial, poco a poco, los ojos de la chica comenzaron a abrirse, pasando de sueño, refregándose los ojos a una cálida sonrisa, pues la mirada de ambos se cruzaron.

  • Buenos días amor - dijo somnolienta - ¿cómo durmió?
  • Muy bien, Querida - respondió sonriéndole - ¿y usted?
  • De maravilla - exclamó bostezando - junto a ti es imposible dormir mal, me siento completamente protegida.

Ambos acercaron su rostro, recibiendo mutuamente al otro, con beso en los labios. 

Seguido a esto, se asearon con agua que una empleada les llevó a la habitación, por último se vistieron, se miraron mutuamente, Beatrice avanzó muy rápido hacia Drake, a lo cual él, la tomó en sus brazos, la inclinó, para besarla una vez más. En ese momento, antes que sus labios se rozaran, tocaron fuerte la puerta.

  • Hola, pequeño Drake - dijo en su habitual forma de hablar - ¿está despierto?.

La pareja se miró  con pesadez, mientras escuchaban aún la puerta tocarse.

  • Luego continuaremos - comentó con tristeza el caballero.
  • De acuerdo, no hay problema - respondió la esposa - antes que derribe la puerta.
  • Si lo hace, se las verá conmigo - exclamó sonriente.

Ambos se rieron al mismo tiempo.

  • Joven Drake - siguió tocando - sé que está despierto.

Se dirigió a la puerta.

  • YA voy - gritó - Espera un momento idiota 

Abrió la puerta, apareciendo frente a él Alan, quien miraba con una gran sonrisa.

  • Necesitas algo? - dijo - si era así, haberle dicho a alguna sirvienta.
  • Tengo hambre - respondió frotándose el estómago - ninguna de ellas quiso atenderme, además que dijo: saldremos temprano, además  ya estoy extrañando a Sir Andrew, su presencia.
  • Eso sí suena extraño - dijo Drake extrañado.

De fondo había unas sirvientas, las cuales miraban al joven asesino con desconfianza.

  • Ustedes, vengan aquí - ordenó Drake.

Era una de las tres niñas salvadas, siendo la más joven.

  • Ocurrió algo con mi invitado - dijo Drake serio - debieron atenderlo tanto como a mí, es un amigo muy cercano.




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