Ada avanzo flotando entre los copos de nieve, como un pesecillo que se mueve en medio de un campo de meduzas. Caia con gracia cada vez, sostenido por nada mas que un deseo de seguir flotando que la impulsaba de nuevo hacia arriba. Eso continuo por un largo rato hasta que la niña por fin diviso una saliente, una saliente de ventana que nunca habia estado allí. Como todo lo que habia a la izquierda, nunca era confiable contar con los recuerdos.
Ada desabrocho el pestillo de la ventana yrro con cuidado, no sea que la oscuridad hiciera su camino atraves. Mirando ha el frente, habia de nuevo dos caminos, solo que ambos estaban cortados. Pero lo bueno de estos trozos de castillo es que siempre habia una salida en alguna parte. Pero no podía hacerse esperar demasiado, porque la oscuridad se deslizaba para alcanzarla.
Ada tuvo la suerte de ver una fila de hormigas, y deseo firmemente seguir su camino y entonces lo consiguió, se hizo tan pequeña como ellas. Las siguió por un pequeño agujero en el piso y logro llegar a su reino. Ada no podía ver las sombras, pero sentía que la habían perdido.
Algunas hormigas se volteaban a verla y se asusto un poco, pero eso no era nada bueno, el miedo incentivaba que todo se torciera en una mala dirección. Actuando con naturalidad, Ada anduvo por un camino sin pavimento y mostro su gran habilidad para fingir valentía. De inmediato sintió que las miradas se apagaban y continuo paseándose hasta ver a una hormiga reposando bajo una hoja.
De inmediato sus ojos brillaron y se metio junto a ella, sin importarle que su vecina protestara. El techo verde iluminado por alguna clase de sol cambio, del tallo de una hoja, a la carpa de algún comandante en el campo de batalla interminable.
Ada canto victoria, a dos reinos de distancia, y protegida en un lugar tan lleno de fluviales, actores y algún que otro secreto, la matriz oscura no podría seguirla y si lo hiciera, tendría problemas mas grandes que ella.
–Atencion, hombres de la Reina, preparen sus armas para la batalla– De algún modo, la chica resivio un casco y una lanza y fue mandada al frente de una carga. Pero Ada ya esperaba algo como eso, se dejo llevar todo lo que pudo y recordó sus clases de natación con el gran Norris. Se fue moviendo poco a poco hasta quedar fuera de la carga, pero no se alejo demasiado o caería en otro campo de batalla. Ya podía sentir los cascos moverse tras los arboles a su espalda. Ella se aferró a su lanza y corrió entre la tormenta de metal, tierra y cañonazos. ¿Quién indujo las armas de fuego? Se preguntó algo molesta. Si cambiara de reino ahora podría perder oportunidades, como sea, este era el riesgo de entrar en los llamados reinos alejados. Pero su suerte parecía haberse apagado, puesto que las armas de los soldados cambiaron del todo a armas de fuego.
“¡Otro campo de batalla!” gimio Ada, animada y desanimada a la vez. Deteniendose en seco, de desbano los sesos sobre como no caer en un escenario, o saltar a otro campo de batalla. Como ya había cambiado de reino y no paso el tiempo necesario, la izquierda la llevaría a un reino diferente. Pero como la carpa del comandante quedaba a la izquierda, no podía ir en otra dirección sin caer en un escenario.
Rapidamente se dio cuenta de que no hay manera, y que debería darse por vencida en esta oportunidad. Pero algo de terquedad se asomo en su cabecita y ella decidio tomar esa opción. Saco una radio de su bolso, y sin que lo notara, el casco de medieval se habia vulto una voina verde.
–El gran Norris en la línea…cambio. Necesito su apoyo…cambio.
–Adelante mi aprendiz…cambio. Y no me llames “el gran Norris”…cambio.
Al momento siguiente, Ada le explico su problemática. Mientras tanto, el mundo a su alrededor se arremolinaba como el humo sobre una taza de café. Si Ada no se daba prisa, cambiaria de reino lo quisiera o no. De nuevo, Ada maldijo los reinos lejanos por estar tan lejos de ella.
Cuando hubo escuchado todo con claridad, el gran Norris le pregunto por qué no habia intentado ir hacia abajo.
–Recuérdalo, arriba es abajo, abajo es a la izquierda, la izquierda siempre cambia, no hay derecha, adelante y atrás es lo mismo– enseño nuevamente el gran Norris a su olvidadiza aprendiz.
Ada obedecio y como si fuera lo mas natural del mundo, cabo en la tierra frente a sus pies. Sus dedos no habían atravesado un sentimetro de tierra cuando sintió algo solido, y la chica no tardo en barrer la tierra con sus manos como un parabrisas. Y lo que fue revelado era nada menos que un cristal, y reflejado al otro lado del cristal era un coronel de las fuerzas armadas.
Ada tento un poco mas alrededor y encontró una manija, cuando la giro, la tierra dio paso a una puerta. Ada cruzo la puerta y dejo que se cerrara detrás suyo, sin pararse a corroborar que era una puerta de coche, o que desaparecio ni bien la cruzo. Solo sabia que estaba parada en el cuartel general y nadie parecía prestarle atención.
Avanzando con grandes pasos, la muchacha se paro justo al lado del coronel y le llamo. –Tengo lo que busca el comandante, el objeto mas preciado.
El coronel se volteo hacia ella, ahora de frente parecía un actor de televisión. Ada lucho por no quedarse embobada y rebusco arduamente en su bolsa de viaje, la que no tenia principio ni final. Para su buena suerte, no tardo una hora ni dos en encontrar lo que buscaba. Era fría al tacto y se sentía mojada pese a estar completamente seca. En tan solo unos segundos sustrajo una gema de apariencia exquisita. Tenía la forma de un huevo, y brillaba con los colores del arcoíris.
–¡Una de las tres!– exclamo el coronel.
–¡Es una de las tres! – gritaron todos a su alrededor también. De momento, todo quedo suspendido, y las únicas personas permitidas en el acto era Ada y el apuesto coronel.
–¿Dónde la haz hallado? – pregunto el coronel, arrebatándola para su propia apreciación,
–En las ánforas, en lo profundo de una botella que estaba dentro de otra botella. La halle luego de crear un reino que no era diferente de la realidad, con ninguna ola a pesar de que las emociones estaban a flor de piel. No contare los detalles a ti, quiero que el comandante hable conmigo.
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Editado: 31.07.2026