El Cáliz de Merlín.(volumen 4,)

Capítulo 3: El Antídoto de Merlín.

​Escena: Wessex. Ribera del Río. Amanecer.
​El túnel de drenaje los condujo hasta un estrecho arroyo que desembocaba en el río principal. Dejaron atrás la Abadía y la persecución de Los Custodios. Alistair, débil pero libre, bebía de la cantimplora de Zara. Estaban a salvo por el momento, acampados bajo unos sauces.
​Ethan desplegó la Armadura ceremonial de Merlín sobre el suelo. No era una armadura de placas, sino un peto y brazales finamente grabados, hechos de un material que parecía plata oscura.
​—Las Instrucciones para Desactivar el Grial... deben estar aquí. Pero estos grabados... —dijo Ethan, recorriendo los patrones con el dedo.
​Alistair se sentó, respirando hondo. —Son patrones rúnicos complejos. No son palabras. Son puntos en el cielo.
​[La Constelación Olvidada]
​Alistair señaló una sección del peto. —Merlín era un astrónomo obsesivo. Él creía que los objetos de poder como el Cáliz solo podían ser neutralizados cuando las fuerzas astrales se alineaban perfectamente. Estos grabados son un mapa del cielo nocturno tal como se veía hace 1,500 años.
​—¿Un mapa astral de la época de Arturo? ¿Cómo lo leemos sin un observatorio? —preguntó Zara, manteniendo un ojo en el río.
​—La clave está en el material —dijo Alistair, señalando la tapa del sarcófago que Ethan había traído—. La Armadura venía del sarcófago de obsidiana. No solo era un contenedor. Es un espejo.
​La obsidiana es un vidrio volcánico que los antiguos usaban como espejos por su superficie oscura y reflectante. Ethan colocó la tapa del sarcófago, lisa y pulida, sobre la hierba.
​—Si la luz de la mañana incide en la Armadura, y la Armadura refleja el patrón sobre el espejo de obsidiana... —dijo Ethan, comprendiendo la geometría.
​Usando la luz del amanecer filtrándose a través de las hojas, Ethan colocó cuidadosamente la Armadura de Merlín para que la luz del sol reflejara los grabados sobre el espejo de obsidiana.
​El resultado fue sorprendente. Los patrones rúnicos se proyectaron sobre la obsidiana, pero la imperfección del reflejo hizo que las runas dispersas se alinearan en un patrón geométrico claro.
​—¡Miren! —exclamó Ethan.
​Lo que apareció en el espejo de obsidiana no eran runas, sino la imagen de una constelación desconocida. La imagen mostraba tres estrellas principales alineadas sobre un círculo central que parecía contener un punto en el horizonte.
​—La Corona de Gwenhwyfar —susurró Alistair, con los ojos muy abiertos—. Era una constelación que Merlín usaba, pero que fue descartada por Ptolomeo. El círculo central es el punto de impacto.
​Zara miró el patrón. —Necesitamos saber dónde se proyecta ese "punto de impacto" en el mundo moderno. ¿Y a qué hora?
​—El patrón astral no solo indica el lugar; indica el momento —dijo Alistair—. La constelación se alinea perfectamente solo una vez cada siglo. Pero hay un sub-alineamiento que es operable. Necesitamos saber dónde mirar el cielo para que esa alineación se produzca.
​—¿Y dónde está el centro de coordenadas para empezar a medir? —preguntó Ethan.
​Alistair señaló un último grabado en el borde del espejo de obsidiana: una pequeña figura de un castillo sobre una ola.
​—Ese símbolo no es Camelot. Es Tintagel. La cuna de Arturo. Nuestro punto cero. Escena: Wessex. Ribera del Río.
​La constelación en la obsidiana les había dado el qué y el dónde (Tintagel) para neutralizar el Cáliz, pero necesitaban el cuándo y las coordenadas exactas.
​[El Cronómetro Solar]
​Alistair, visiblemente más recuperado, sonrió débilmente.
​—Merlín siempre usó trucos. El mecanismo es un doble ciego. Él no confiaría el momento crítico a la memoria.
​Alistair metió la mano en el bolsillo interno de su túnica maltrecha y extrajo un objeto de latón bruñido: un cronómetro solar de bolsillo. Era antiguo y pesado, con complejos anillos de medición y una pequeña aguja de gnomon.
​—Esto no es solo un reloj de sol. Es un astrario de precisión —explicó Alistair—. Se lo encargué a un herrero de Praga. Está calibrado con las mediciones que tomé en Glastonbury hace cinco años, usando los viejos puntos del solsticio.
​Ethan tomó el cronómetro. El artefacto tenía grabados latinos alrededor del borde, que representaban los signos del zodíaco, pero también incluía símbolos celtas inusuales.
​—Muéstrame el patrón de la constelación, Ethan —pidió Alistair.
​Ethan colocó el patrón de la "Corona de Gwenhwyfar" proyectado en la obsidiana junto al cronómetro. Alistair le indicó a Ethan que ajustara dos anillos del cronómetro solar.
​Ethan giró los anillos: uno al símbolo de la Serpiente (un antiguo marcador de tiempo) y otro a la runa que representaba el "Día Cero" (el día en que Merlín supuestamente creó la Armadura).
​Al ajustarse los anillos, el gnomon del cronómetro se movió y se detuvo en una posición específica. En ese punto, una pequeña placa de latón se deslizó en la base, revelando coordenadas digitales grabadas con láser y una fecha.
​—¡Increíble! Es una pieza de tecnología disfrazada de antigüedad —dijo Zara, leyendo la inscripción.
​Las coordenadas eran: 50° 43' N, 4° 45' O.
​—Esa es la ubicación exacta del Castillo de Tintagel, en la costa de Cornualles —dijo Ethan, consultando su teléfono satelital—. El punto en el horizonte que vimos en la obsidiana es el promontorio del castillo.
​La fecha y hora en el cronómetro eran lo más crítico: Mañana a medianoche.
​—Mañana a medianoche. Es el solsticio de invierno. El momento de mayor oscuridad. La alineación será perfecta —concluyó Alistair.
​—Los Custodios del Grial saben esto. Si el Cáliz fue creado para la Verdad Absoluta, ellos intentarán usarlo en su momento de máximo poder, que es la medianoche del solsticio. Tenemos menos de veinticuatro horas —dijo Zara, guardando el cronómetro.
​—Pero, ¿cómo funciona el antídoto? —preguntó Ethan, examinando la Armadura de mithril—. Las coordenadas nos dicen dónde, pero ¿qué hacemos con el Cáliz y la Armadura una vez que lleguemos?
​[El Reverso de la Ilusión]
​Alistair tosió. —Los Custodios del Grial creen que el Cáliz de Merlín es la Fuente de la Verdad. ¡Es mentira! Es la Fuente de la Ilusión, la que puede obligar al mundo a creer una falsedad. Merlín lo diseñó para la guerra psicológica.
​—¿Y la Armadura?
​—La Armadura no es un escudo, Ethan. Es un receptor. Es el negativo del Cáliz. Si el Cáliz impone la ilusión en ese punto de alineación astral... la Armadura la absorberá si está colocada correctamente. Absorberá toda la Verdad Falsa impuesta por el Grial y lo silenciará para siempre.
​Zara miró el Cáliz en la bolsa de Ethan. —Entonces, debemos llevar el Cáliz a Tintagel, arriesgándonos a que lo usen, solo para poder desactivarlo con la Armadura.
​—Exactamente. Es una carrera contra el tiempo y contra la geografía. Los Custodios se estarán dirigiendo a Tintagel ahora mismo. Y es su territorio. Escena: Wessex. Ribera del Río. Mañana.
​El plan estaba claro: llegar a Tintagel (50° 43' N, 4° 45' O) para la medianoche del solsticio. Era la única ventana para usar la Armadura de Merlín y neutralizar el Cáliz.
​[El Avión Privado]
​Zara tomó su teléfono satelital ultraseguro.
​—Necesitamos velocidad y discreción. La policía estará buscando un Land Rover con un "profanador de tumbas". La carretera es muy lenta —dijo Zara.
​Llamó a un contacto del MI6 de confianza, un oficial de logística llamado Gavin, que le debía algunos favores.
​—Gavin, soy Zara. Necesito un activo de transporte aéreo... rápido, sin preguntas, con autonomía hasta Cornualles. Algo que vuele bajo.
​Gavin tardó solo treinta segundos en responder: —Entendido, Agente Días. Tienes una ventana. Hay un Piper Seneca PA-34 listo en la pista de un aeródromo privado abandonado cerca de Amesbury. Era un activo de vigilancia retirado. Vuela bajo, es rápido, y no está en ningún radar civil. Estará allí en una hora.
​—¿Y el piloto?
​—La cabina está configurada para ti. Ya sabes volar, Agente Días.
​—Perfecto. Sin pilotos, sin testigos.
​Zara guardó el teléfono. —Tengo un plan. En menos de dos horas, estaremos en el aire. Tendremos que saltar de la zona de exclusión de Tintagel, pero será más rápido que cualquier coche.
​—El problema es Alistair —dijo Ethan—. Está herido. ¿Podrá saltar?
​—No tendrá que hacerlo. El avión tiene una pista de aterrizaje de césped. Pero antes de irnos, necesitamos cubrir nuestras huellas. No queremos que Los Custodios sepan que sabemos el destino.
​[El Desvío de Pista]
​Antes de dirigirse al aeródromo, Zara ideó una trampa. Sabía que el Custodio inconsciente tenía un localizador que lo conectaba con su secta.
​—Ethan, dame el sarcófago de obsidiana y el Custodio que neutralizaste.
​Sarcófago: Zara llenó el pesado sarcófago de obsidiana con rocas, arena y barro. Lo selló.
​Señuelo: Recuperó el transmisor de huellas dactilares del Custodio y lo adhirió al sarcófago.
​Localización Falsa: Le entregó el sarcófago a Ethan. —Quiero que lo dejes en una zona muy visible de Bath, en la entrada de la Abadía de Bath. Es la ciudad más cercana, pero está en dirección contraria a Cornualles. Esto los confundirá y los hará creer que estamos buscando otra cosa.
​—Una desviación de su atención. Los hará buscar la Armadura en la dirección incorrecta —dijo Ethan, captando el plan.
​Ethan se fue con el Land Rover para ejecutar el desvío, mientras Zara se quedaba con Alistair en el punto de encuentro, preparándose para el vuelo.
​Dos horas después, los tres estaban a bordo del Piper Seneca PA-34. Zara tomó los mandos con una sonrisa familiar.
​—Última parada: Tintagel. Es el lugar donde nacen los mitos. Es hora de terminar con este —dijo Zara.
​El pequeño avión despegó del aeródromo abandonado, dejando atrás los campos de Wessex. El Cáliz de Merlín y la Armadura/Antídoto viajaban con ellos, un paquete de destrucción e ilusión a punto de colisionar en la costa de Cornualles.



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En el texto hay: aventuras, misterio, acción

Editado: 14.12.2025

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