El Cáliz de Merlín.(volumen 4,)

Capítulo 5: El Asalto a Tintagel.

​Escena: Tintagel, Cornualles. Noche.
​El Land Rover modificado se detuvo en una pista rural con vistas a la costa de Tintagel. La medianoche se acercaba. Las luces del Castillo de Tintagel, ahora una atracción turística, se cernían sobre el promontorio.
​[El Bloqueo de los Custodios]
​Zara usó sus binoculares de visión nocturna.
​—El camino principal está bloqueado, justo donde comienza el puente natural hacia la isla. Son Custodios, vestidos de civiles, pero armados con radios y vigilando los accesos a la Cueva del Mago. Saben que alguien más viene por el Cáliz.
​—La trampa de Bath no funcionó por mucho tiempo —murmuró Ethan.
​—No. Su líder es astuto. Probablemente enviaron un grupo de contención hacia Bath, pero la fuerza principal se dirigió inmediatamente a su lugar de poder: el punto del Escudo en Tintagel.
​[El Túnel de Contrabando]
​Zara consultó una aplicación de mapas satelitales que superponía datos antiguos de la Oficina de Guerra.
​—Hay una forma. Alistair, ¿recuerdas haber leído sobre los túneles de contrabando en Tintagel?
​Alistair asintió. —¡Sí! Los contrabandistas del siglo XVIII. Un túnel secreto que conectaba el antiguo pub "El Ancla de Merlín" con la Cueva del Mago. Era la única forma de mover el botín durante la marea alta.
​—Es perfecto —dijo Zara—. El túnel nos sacará de la vista de sus vigías y nos llevará directamente al punto de la Espada antes de la marea baja.
​Dejaron el Land Rover camuflado. El pub "El Ancla de Merlín" estaba oscuro y cerrado por la noche, pero Zara conocía los métodos de acceso furtivo. Se dirigieron a la parte trasera, donde había una bodega de piedra.
​Zara forzó la cerradura de la bodega con una ganzúa de titanio en segundos.
​[Infiltración Subterránea]
​El túnel era estrecho, húmedo, y olía a sal y a moho. Descendía en un ángulo pronunciado. Zara iba primero, con su linterna en el modo más bajo. Ethan iba justo detrás, con la bolsa del Cáliz de Merlín en su pecho. Alistair, más lento, cargaba el sarcófago de obsidiana con la Armadura plegada en su interior.
​El túnel era largo. La única ventaja era que el ruido del mar cubría sus pasos.
​—¡Cuidado! El suelo es irregular aquí —advirtió Zara.
​Finalmente, el túnel se abrió a una gran bóveda natural: la Cueva del Mago. Estaban justo en el punto de la Espada.
​La Cueva era una maravilla geológica: una cámara amplia con una apertura al mar. En el centro, bañada por el débil resplandor de la luna a través de la abertura, estaba la gran roca de serpentinita que habían identificado con el Anillo del Fénix.
​La marea aún no había bajado lo suficiente, pero ya estaban dentro.
​—¡Llegamos! ¡Tenemos media hora antes de la medianoche! —susurró Ethan.
​—Ahora, a colocar la Armadura —dijo Zara.
​Rápidamente, Ethan y Alistair trabajaron:
​Emplazamiento: Colocaron el sarcófago de obsidiana sobre la roca de serpentinita.
​Preparación: Alistair sacó la Armadura de mithril plegada y la Daga de Merlín.
​Mientras preparaban la Armadura, Zara se dirigió a la abertura de la cueva, buscando el punto del Escudo (donde estarían Los Custodios).
​—El punto del Escudo está en la pequeña isla conectada por el puente natural. Veo movimiento. Están llegando. Están estableciendo su círculo y están encendiendo una hoguera ceremonial —informó Zara.
​[El Enfrentamiento Inminente]
​La medianoche se acercaba. Necesitaban colocar la Armadura, pero debían hacerlo con la máxima concentración, sin interrupciones.
​De repente, se escuchó un fuerte golpe seco que resonó en el túnel de contrabando que acababan de usar.
​—¡Nos han encontrado! —dijo Zara—. Han encontrado la bodega. No tenemos tiempo.
​—¡Rápido, Alistair! ¡La Armadura! —dijo Ethan.
​Alistair, con manos temblorosas, colocó la Armadura sobre el sarcófago de obsidiana. Tomó la Daga de Merlín y la colocó en el punto de la cresta, apuntando directamente hacia el mar, en dirección al punto del Escudo.
​En ese momento, el líder de Los Custodios del Grial, con su túnica plateada, salió del túnel de contrabando, seguido por tres de sus acólitos. Su rostro estaba marcado por la rabia.
​—¡Deténganse! ¡Han robado el Antídoto! ¡No silenciarán la Verdad! —rugió el líder.
​—¡Hemos ganado, Alistair! ¡La daga está colocada! —dijo Ethan.
​—¡No! ¡La Armadura no se ha activado! ¡Necesita la Luz de la Armonía! —gritó Alistair. Escena: Tintagel. Cueva del Mago. Medianoche inminente.
​La tensión era máxima. El líder de Los Custodios del Grial estaba en la entrada del túnel de contrabando, bloqueando su única vía de escape, y amenazaba con usar una bomba sónica. La Armadura estaba casi lista, pero Alistair había descubierto el último paso: la Luz de la Armonía.
​—¡No se muevan! ¡O destruiré la Armadura y usaré el Cáliz sin oposición! —rugió el líder.
​[El Ojo del Dragón]
​Ethan no tenía tiempo de reaccionar. Su mente corrió a través de todos los objetos que llevaba. Recordó el pequeño dragón dorado tallado que Tenzing, el monje del Himalaya, les había regalado al final del Volumen 3, un símbolo de protección.
​Ethan sacó la figura del dragón de su bolsillo. Estaba tallado con una precisión exquisita, y en el lugar del ojo, tenía una minúscula lente de cristal de roca.
​—¡El dragón! ¡Alistair, esta lente! —dijo Ethan.
​Alistair, de rodillas junto a la Armadura, comprendió de inmediato. —El cristal de roca... la Luz de la Armonía no es un brillo, Ethan. Es una frecuencia óptica que Merlín codificó. La lente del dragón... ¡podría ser el filtro!
​El líder de Los Custodios levantó la bomba sónica. Zara, sin dudarlo, disparó una bengala a la entrada del túnel de contrabando, forzando a los acólitos a cubrirse y ganando un par de segundos.
​Ethan se movió rápido. Tomó el Cáliz de Merlín de su bolsa, cuyo brillo oscuro latía con una luz intensa debido a la cercanía de la medianoche. Colocó la lente de cristal de roca del dragón sobre el Cáliz.
​La luz oscura del Cáliz pasó a través del Ojo del Dragón. El filtro de cristal de roca capturó la frecuencia correcta y proyectó un rayo de luz violeta puro sobre la Armadura de mithril.
​En el instante en que el rayo de luz tocó la Armadura, esta se iluminó. El mithril absorbió la luz, y las runas grabadas en la Armadura cobraron vida, brillando con un resplandor dorado.
​—¡Ahora, Ethan! ¡Choca el Cáliz contra la Daga! —gritó Alistair.
​El líder de Los Custodios del Grial, viendo que perdía el tiempo, se lanzó sobre Ethan.
​Zara intervino. Ella no podía usar su arma, pero tomó una antorcha encendida que Los Custodios habían traído al túnel y la arrojó contra el líder. Él se cubrió instintivamente.
​Ese fue el momento. Ethan, sintiendo el peso de la historia, tomó el Cáliz y, siguiendo las instrucciones de Merlín, lo golpeó suavemente contra la empuñadura de bronce de la Daga de Merlín, que estaba clavada en la roca.
​El Silencio del Grial
​El impacto no fue físico, sino energético.
​En la cueva, se produjo un silencio total y aterrador. La luz violeta de la Armadura se disparó hacia el techo, creando una esfera de energía pulsante.
​En el punto del Escudo (la isla de Tintagel), donde Los Custodios se habían reunido para usar el Grial en el punto de máxima oscuridad, la hoguera ceremonial se extinguió.
​La esfera de energía de la Armadura se expandió rápidamente, volando hacia la isla, absorbiendo toda la energía del Cáliz y neutralizando la ilusión.
​El Cáliz de Merlín, en la mano de Ethan, perdió todo su brillo. El oro se volvió opaco, y el artefacto se sintió como un simple metal frío. El poder se había ido.
​El líder de Los Custodios se detuvo, confundido. Miró el Cáliz.
​—¿Qué... qué ha pasado? El poder...
​—Se ha ido —dijo Ethan, dejando caer el Cáliz sin valor en el lodo—. El Cáliz no era la verdad. Era la mentira. Y Merlín siempre deja el antídoto para sus propias ilusiones.
​Los Custodios, con su reliquia inútil y su "Verdad Absoluta" silenciada, miraron a su líder. Su fe se hizo añicos.
​—¡El Grial ha muerto! ¡El Grial no era el camino! —gritó uno de los acólitos.
​El líder, derrotado y humillado, se derrumbó.
​—La batalla ha terminado, Alistair. Hemos silenciado el Grial —dijo Zara, volviendo al lado de sus amigos.
​Alistair, con la Daga de Merlín en la mano y la Armadura brillante detrás, sonrió por primera vez en días.
​—Sí. La Armadura ha cumplido su propósito. Y la paz... ha regresado. Por ahora.



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En el texto hay: aventuras, misterio, acción

Editado: 14.12.2025

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