El camino de rosas

CAPÍTULO 20: DESENLACE FINAL.

NARRALOTODO

 

Los demonios se habían abalanzado como kamikazes al campo de batalla, dispuestos a morir por una causa que no les pertenecía. Nuestros héroes tenían que tomar una decisión rápidamente o estarían muertos antes de poder contraatacar.

“Clary, Will y yo lucharemos contra la maldita bruja.” dijo Amelia con decisión.

“Nosotros lucharemos con el ejército, aunque no podemos garantizar que no os ataquen a vosotros también”- dijo Drifas refiriéndose a su hermano, a su padre y a él mismo.

“Nosotros nos ocupamos de los traidores…”- una voz conocida hizo su aparición. El que había hablado no era otro que Zomberk.

Todos asombrados por la repentina aparición de los dioses giraron en su dirección.- “¿Váis a ayudarnos? Creía que no podíais interferir en asuntos mundanos.”

“Esto es personal…”- añadió con seriedad Elkier.- “Ahora es momento de luchar, ya tendremos tiempo de hablar cuando esto acabe.

El grupo se dividió en tres equipos para enfrentarse a los enemigos que amenazaban sus vidas. El grupo de Amelia luchaba contra los demonios que se interponían en su camino hasta la bruja. El grupo de los tres demonios luchaban con sus congéneres para devolverles su cordura. Una vez muertos todos los demonios recobrarían su anterior estado de libertad mental y podrían regresar con su rey, esto hizo que los efectivos de la bruja cayeran en picado ya que Hades regresaba casi de forma instantánea a  su ejército restablecido. Los dioses por otro lado buscaban incansablemente a los dos traidores para proporcionarles el castigo que se merecían, hasta que por fin dieron con su paradero.

“Mira Elkier por fin hemos dado con el paradero de estas dos ratas de cloaca.”- Zomberk destilaba ira por cada poro de su piel.- “Al fin vengaré la muerte de mi amada, esto lo hago por ella.”

“Zomberk, por favor ten piedad, nosotros somos también víctimas de esa odiosa mujer. Ella nos embaucó…”- Suplicaba Mortis de rodillas.

“Que lastima… que lastima que no me crea tus mentiras y que tenga sed de sangre…”- Zomberk con un movimiento de su muñeca paró el tiempo que les rodeaba a los dos traidores.- “Da la señal, quiero ver como son castigados desde la primera fila. Será un buen espectáculo.”- se giró adentrándose en el bosque y disfrutar del castigo ajeno. 

Mientras tanto en el campo de batalla los demonios habían recuperado el setenta por ciento de su ejército y aumentaban constantemente sus efectivos. El grupo de Amelia había conseguido llegar por fin ante la bruja.

“Es el momento de enfrentarnos Prix, lucha o rindete porque hoy será el final si o si.”- dijo Amelia con decisión plasmada en su rostro.

“Lucharemos. Solo tú y yo. Mismas condiciones.”- la bruja lanzó a Amelia una nube negra. La nube envolvió a Amelia y Prix impidiendo que Clary y Will la atravesaran para ayudarla.- “Ahora sí lucharemos...”

Los dioses Zomberk y Elkier disfrutaban del castigo divino desde una distancia prudente.

“¿Estás seguro que esto calmará tu sed de sangre?”- le preguntó Elkier a Zomberk.

“Muy seguro…”

“Después de esto ¿Qué será de tu vida?”

“¿Eso importa?”- se gira en dirección del otro dios.

“Sí. Tu vida se ha basado en la venganza, ese era tu único objetivo y… ahora que estás a punto de lograrlo tengo la sensación de que solo conseguirás más dolor. Cuando esto termine… no tendrás nada por lo que seguir luchando… eso me preocupa gravemente.”- el rostro afligido de Elkier daba a entender su posición ante los actos de su amigo.

“Elkier… eres como un padre para mi… por eso no quiero que te entrometas en mi camino… o, finalmente, tendré que hacerte daño a ti también…”- el rostro siniestro que presentaba Zomberk dejaba al descubierto sus futuros propósitos. Su lucha acababa de comenzar.

Su conversación finalizó con un haz de luz que se precipitaba desde el cielo. El gran poder que albergaba ese haz luminoso era descomunal. El poder del rayo de luz se concentró en el lugar donde habían dejado a los traidores. El impacto provocó la devastación de varias hectáreas del bosque y la muerte de muchos animales que se encontraban en la zona. En el epicentro del impacto dos bebés lloraban inconsolablemente. El castigo divino había sido ejecutado con éxito. El castigo divino consistía en regresar a la niñez a los castigados, en muchos casos el dios no recordaría su vida pasada.

Amelia luchaba arduamente contra la malvada Prix.- “Ríndete Amelia y consideraré matarte rápidamente”

“Jamás”- Amelia le asestó un golpe que logró desestabilizarla por un momento. Momento que fue aprovechado por ella para lanzar otro ataque. Pequeños y finos rayos de luz salían precipitadamente desde las puntas de los dedos de la joven hechicera dirigiéndose hacia la bruja que estaba de nuevo en pie frente a ella. Prix esquivó rápidamente el ataque de Amelia y con un giro de muñeca un asfisiante humo negro brotó de las palmas de sus manos.

“Hoy será el día más recordado por las brujas. Hoy será el final de la hechicería.”- se abalanzó con las manos por delante para agarrar a la chica y contaminarla con el poder oscuro que brotaba de sí misma.

Una estruendosa explosión interrumpió las acciones de la mujer y antes de poder hacer un movimiento defensivo una gran bestia la embistió como si fuera un toro embravecido. La barrera que las separaba del resto del mundo había sido destruida por la gran bestia, logrando así derrotar a la malvada bruja.




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