El camino hacia Aethera

Capítulo 5: El secreto se revela

Es entendible que alguien del pasado no quiera recordarte lo que fue, pero tarde o temprano ese secreto sería revelado

Jack fue el primero en reaccionar. Dio un paso al frente, colocándose instintivamente delante de Esther, la mano ya cerca de su arma

-No des un paso más -advirtió

Drayven se detuvo. No levantó las manos, pero tampoco avanzó, sus ojos recorrieron el lugar con calma medida, como si ya esperara esa reacción

-No vine a pelear

-Eso lo dicen todos -gruñó Gustavo, apoyando el peso en su espada- Y curiosamente, ninguno aparece de la nada sabiendo demasiado

Drayven esbozó una sonrisa cansada

-Si hubiera querido hacerles daño, no estaría aquí hablando

Jack no bajó la guardia

-Sabes sobre dragones, sabes sobre Aethera y apareces justo cuando Esther empieza a atraer cosas que deberían estar dormidas, demasiadas coincidencias...

Esther frunció el ceño

-Jack…

-No -la interrumpió sin mirarla- Esta vez quiero respuestas

Drayven suspiró, el silencio se alargó, pesado...

-Entiendo su desconfianza -dijo al fin- Yo también desconfiaría

Gustavo lo observó con atención

-Entonces habla

Drayven clavó la mirada en Esther, no con amenaza, con algo más antiguo, más frágil...

-Cuando éramos niños… -comenzó-, tú no eras solo una princesa

Esther se tensó

-De qué estás hablando?

-Te escapabas de las lecciones -continuó- Siempre al jardín exterior, junto al muro viejo. Decías que el mundo debía ser más grande que un trono

Jack giró la cabeza hacia ella

-Eso es cierto?

Esther abrió la boca… y la cerró. Un recuerdo difuso le atravesó la mente: risas apagadas, un niño de mirada seria, el calor extraño en el aire

-Yo… -murmuró- Yo iba allí

Drayven dio un paso adelante, Jack no lo detuvo esta vez

-Yo era ese niño -dijo- El que desapareció una noche sin despedirse

El silencio cayó como un golpe

-Mentira -escupió Jack

-El reino dijo que murió -añadió Gustavo, más bajo

-Eso fue más fácil que explicar lo que soy -respondió Drayven- El dragón despertó en mí antes de tiempo. Si me quedaba, la habría puesto en peligro....

Esther lo miraba fijamente ahora

-Tú…? -susurró- Tú eras…?

-Tu amigo -asintió Drayven- El que te prometió que algún día verías Aethera sin muros

Jack apretó los puños

-Y esperas que confiemos en ti solo por eso?

-No -respondió Drayven con firmeza- Espero que entiendan por qué nunca me acerqué antes, y por qué sigo manteniéndome lejos… incluso ahora

Gustavo exhaló despacio

-Jack… -murmuró- Esto complica todo...

Jack miró a Esther, luego a Drayven

-Un movimiento extraño -dijo-, uno solo… y no importará cuántos recuerdos compartan

-Lo acepto

Porque algunos secretos no se revelan para ser perdonados, sino porque ya no pueden seguir escondidos...

El silencio no se rompió de inmediato

Esther seguía mirando a Drayven, pero ya no lo veía del todo. Algo en sus palabras había abierto una grieta, un eco antiguo que no sabía que aún llevaba dentro

Un jardín

Piedra blanca cubierta de enredaderas. El murmullo lejano de fuentes. Ella, más pequeña, con los zapatos en la mano para no hacer ruido

Y un niño

No recordaba su rostro con claridad, solo su forma de quedarse quieto cuando ella hablaba demasiado, su manera de escuchar como si cada palabra importara

El calor suave en el aire

-Decías que el cielo debía verse distinto sin rejas -murmuró Drayven, casi para sí mismo- Que si existían dragones, entonces el mundo no podía ser tan pequeño

El recuerdo la atravesó como un golpe silencioso

Esther dio un paso atrás, llevándose una mano al pecho

Ella había dicho eso

-Tú… -susurró- Siempre desaparecías antes del anochecer

Drayven asintió

-Porque era cuando perdía el control

Jack observaba sin intervenir, con el ceño fruncido, como si cada palabra que encajaba fuera una pieza que no quería aceptar

-Me prometiste que volverías -continuó Esther, con la voz quebrada- Dijiste que me enseñarías a volar algún día...

Drayven cerró los ojos un instante

-Y lo hice -dijo- Solo que no como lo imaginabas

El silencio volvió a envolverlos, pero esta vez no era incómodo era pesado de memoria

Gustavo fue el primero en moverse

-Bueno… -dijo despacio- Si esto es verdad, entonces no apareció por casualidad

Jack apretó la mandíbula, mirando a Esther

-Confías en él?

Ella dudó

Luego negó con la cabeza

-No todavía -respondió- pero ya no puedo fingir que no lo recuerdo...

Eso era suficiente… por ahora

Porque a veces, recordar es más peligroso que creer

Esther fue la primera en apartarse. Se alejó unos pasos, internándose entre los árboles, como si el aire a su alrededor se hubiera vuelto demasiado pesado. Las hojas crujieron bajo sus botas y el murmullo del bosque de Aethera la envolvió

Jack la observó desde donde estaba, tenso, pero no la siguió

Drayven sí

La alcanzó cerca de un tronco caído cubierto de musgo, donde la luz se filtraba débil entre las ramas altas. Se detuvo a cierta distancia, sin invadirla

-Siempre hacías eso -dijo con voz baja- Cuando algo te confundía, te ibas primero

Esther soltó una risa breve, sin humor

-Y tú siempre desaparecías -respondió- Como si nunca hubieras existido...




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