Es entendible que alguien del pasado no quiera recordarte lo que fue, pero tarde o temprano ese secreto sería revelado
Jack fue el primero en reaccionar. Dio un paso al frente, colocándose instintivamente delante de Esther, la mano ya cerca de su arma
-No des un paso más -advirtió
Drayven se detuvo. No levantó las manos, pero tampoco avanzó, sus ojos recorrieron el lugar con calma medida, como si ya esperara esa reacción
-No vine a pelear
-Eso lo dicen todos -gruñó Gustavo, apoyando el peso en su espada- Y curiosamente, ninguno aparece de la nada sabiendo demasiado
Drayven esbozó una sonrisa cansada
-Si hubiera querido hacerles daño, no estaría aquí hablando
Jack no bajó la guardia
-Sabes sobre dragones, sabes sobre Aethera y apareces justo cuando Esther empieza a atraer cosas que deberían estar dormidas, demasiadas coincidencias...
Esther frunció el ceño
-Jack…
-No -la interrumpió sin mirarla- Esta vez quiero respuestas
Drayven suspiró, el silencio se alargó, pesado...
-Entiendo su desconfianza -dijo al fin- Yo también desconfiaría
Gustavo lo observó con atención
-Entonces habla
Drayven clavó la mirada en Esther, no con amenaza, con algo más antiguo, más frágil...
-Cuando éramos niños… -comenzó-, tú no eras solo una princesa
Esther se tensó
-De qué estás hablando?
-Te escapabas de las lecciones -continuó- Siempre al jardín exterior, junto al muro viejo. Decías que el mundo debía ser más grande que un trono
Jack giró la cabeza hacia ella
-Eso es cierto?
Esther abrió la boca… y la cerró. Un recuerdo difuso le atravesó la mente: risas apagadas, un niño de mirada seria, el calor extraño en el aire
-Yo… -murmuró- Yo iba allí
Drayven dio un paso adelante, Jack no lo detuvo esta vez
-Yo era ese niño -dijo- El que desapareció una noche sin despedirse
El silencio cayó como un golpe
-Mentira -escupió Jack
-El reino dijo que murió -añadió Gustavo, más bajo
-Eso fue más fácil que explicar lo que soy -respondió Drayven- El dragón despertó en mí antes de tiempo. Si me quedaba, la habría puesto en peligro....
Esther lo miraba fijamente ahora
-Tú…? -susurró- Tú eras…?
-Tu amigo -asintió Drayven- El que te prometió que algún día verías Aethera sin muros
Jack apretó los puños
-Y esperas que confiemos en ti solo por eso?
-No -respondió Drayven con firmeza- Espero que entiendan por qué nunca me acerqué antes, y por qué sigo manteniéndome lejos… incluso ahora
Gustavo exhaló despacio
-Jack… -murmuró- Esto complica todo...
Jack miró a Esther, luego a Drayven
-Un movimiento extraño -dijo-, uno solo… y no importará cuántos recuerdos compartan
-Lo acepto
Porque algunos secretos no se revelan para ser perdonados, sino porque ya no pueden seguir escondidos...
El silencio no se rompió de inmediato
Esther seguía mirando a Drayven, pero ya no lo veía del todo. Algo en sus palabras había abierto una grieta, un eco antiguo que no sabía que aún llevaba dentro
Un jardín
Piedra blanca cubierta de enredaderas. El murmullo lejano de fuentes. Ella, más pequeña, con los zapatos en la mano para no hacer ruido
Y un niño
No recordaba su rostro con claridad, solo su forma de quedarse quieto cuando ella hablaba demasiado, su manera de escuchar como si cada palabra importara
El calor suave en el aire
-Decías que el cielo debía verse distinto sin rejas -murmuró Drayven, casi para sí mismo- Que si existían dragones, entonces el mundo no podía ser tan pequeño
El recuerdo la atravesó como un golpe silencioso
Esther dio un paso atrás, llevándose una mano al pecho
Ella había dicho eso
-Tú… -susurró- Siempre desaparecías antes del anochecer
Drayven asintió
-Porque era cuando perdía el control
Jack observaba sin intervenir, con el ceño fruncido, como si cada palabra que encajaba fuera una pieza que no quería aceptar
-Me prometiste que volverías -continuó Esther, con la voz quebrada- Dijiste que me enseñarías a volar algún día...
Drayven cerró los ojos un instante
-Y lo hice -dijo- Solo que no como lo imaginabas
El silencio volvió a envolverlos, pero esta vez no era incómodo era pesado de memoria
Gustavo fue el primero en moverse
-Bueno… -dijo despacio- Si esto es verdad, entonces no apareció por casualidad
Jack apretó la mandíbula, mirando a Esther
-Confías en él?
Ella dudó
Luego negó con la cabeza
-No todavía -respondió- pero ya no puedo fingir que no lo recuerdo...
Eso era suficiente… por ahora
Porque a veces, recordar es más peligroso que creer
Esther fue la primera en apartarse. Se alejó unos pasos, internándose entre los árboles, como si el aire a su alrededor se hubiera vuelto demasiado pesado. Las hojas crujieron bajo sus botas y el murmullo del bosque de Aethera la envolvió
Jack la observó desde donde estaba, tenso, pero no la siguió
Drayven sí
La alcanzó cerca de un tronco caído cubierto de musgo, donde la luz se filtraba débil entre las ramas altas. Se detuvo a cierta distancia, sin invadirla
-Siempre hacías eso -dijo con voz baja- Cuando algo te confundía, te ibas primero
Esther soltó una risa breve, sin humor
-Y tú siempre desaparecías -respondió- Como si nunca hubieras existido...
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Editado: 07.02.2026