El camino hacia Aethera

Capitulo 6: Entre lo que se calla y lo que arde

El grupo retomó el camino entre los árboles, avanzando por un sendero angosto que apenas se distinguía entre la maleza. El bosque parecía escucharlos; cada hoja crujía con un eco demasiado claro, como si cualquier palabra fuera a romper algo frágil...

Jack caminaba detrás de Esther. No tan cerca como para invadirla, pero tampoco lo bastante lejos como para fingir indiferencia. La observaba sin darse cuenta, atento a cada movimiento, a la forma en que ella esquivaba ramas bajas o apartaba las hojas con cuidado

Jack finalmente habló

-No tenía intención de ponerte en medio -dijo, con la voz más baja de lo habitual

Esther siguió caminando

-Siempre dices eso después

Jack frunció el ceño

-Porque es cuando me doy cuenta de que lo hice mal

Ella se detuvo por un segundo, apenas lo suficiente para mirarlo de reojo

-Y eso se supone que lo arregla?

-No -admitió- Pero es la verdad

Continuaron avanzando. El aire estaba cargado, no de peligro, sino de cosas no dichas. Jack respiró hondo, como si se obligara a no retroceder

-No confío en Drayven -dijo al fin- Y no voy a fingir que sí

-No te lo pedí -respondió Esther- Solo te pedí que no me trataras como si no pudiera decidir

Jack apretó los labios

-No es eso

-Entonces dime qué es

Jack tardó más de lo que le hubiera gustado en responder

-Es que cuando te pasa algo -dijo-, siento que debería haberlo visto venir. Que debería haber hecho algo antes

Esther lo miró ahora de frente

-Ese no es tu peso

-Tal vez no -respondió él- Pero no sé cómo soltarlo

El silencio volvió a caer entre ellos, distinto, menos cortante más incómodo por lo honesto

Unos pasos más adelante, Drayven caminaba junto a Gustavo no miraba atrás, pero escuchaba. Percibía el cambio en la voz de Jack, la forma en que Esther ya no respondía con ironía sino con cautela. Esa cercanía no era evidente para cualquiera, pero él la reconocía demasiado bien

Drayven disminuyó el paso

-Voy a revisar el sendero -dijo con calma- No quiero que nos perdamos cuando oscurezca

Gustavo lo miró un instante, comprendiendo el gesto

-Ve -respondió- Te alcanzamos

Drayven se internó entre los árboles sin mirar atrás, dejando espacio a propósito

Jack notó su ausencia, pero no comentó nada. Su atención volvió a Esther

-No quiero controlarte -dijo- Aunque lo parezca

-Pues deberías empezar por no hacerlo -respondió ella

Jack soltó una breve risa sin humor

-Siempre haces que suene tan simple

-Porque lo es -replicó Esther- Lo complicado es que confíes en que no me voy a romper

Jack se detuvo esta vez. Esther dio unos pasos más antes de notarlo y girarse

-No es que piense que seas frágil -dijo él- Es que el mundo no lo es

Ella sostuvo su mirada. No había enojo, pero tampoco rendición

-No puedes salvarme de todo -dijo- Y no quiero que lo intentes

Jack dio un paso más cerca. No la tocó, no cruzó del todo la línea

-Entonces no me apartes cuando solo quiero estar cerca -respondió- No delante, no encima solo… aquí

Esther dudó. Sus manos se cerraron un instante, luego se relajaron

-No prometo nada -dijo

-No te lo pedí -respondió Jack

Reanudaron el camino uno junto al otro. La distancia entre ambos seguía ahí, pero ya no era un muro. Era algo más incierto, algo que podía romperse… o convertirse en otra cosa

Más adelante, Drayven miró atrás solo una vez

Lo suficiente para confirmar lo que ya sabía

Luego siguió caminando, un poco más lejos que antes

No porque no le importara

Sino porque entendía cuándo no debía quedarse demasiado cerca

Caminaron varios minutos sin decir nada

No era un silencio cómodo. Era uno cargado, espeso, como si cada paso empujara una discusión que ninguno quería iniciar… pero tampoco evitar

-Estás caminando demasiado rápido -dijo Esther al fin

Jack ni siquiera la miró

-Es el ritmo normal

-Claro -respondió ella- Para alguien que no se marea, no se cansa y no parece sentir nada

Eso lo hizo detenerse en seco

-Eso es lo que crees? -preguntó, girándose hacia ella- Que no siento nada?

-Actúas como si no -replicó Esther- Das órdenes, decides rutas, eliges por todos… y luego te sorprende que nadie te lo agradezca

Jack soltó una risa seca

-No sabía que necesitaba tu aprobación

-No la necesitas -dijo ella- Pero tampoco te vendría mal

Se miraron fijamente. El aire entre ambos se tensó, como una cuerda a punto de romperse

-No entiendes cómo funciona esto -dijo Jack- No estamos paseando por Aeltera como si fuera un cuento bonito

-No me hables como si fuera una niña -respondió Esther- Huí de un reino entero. No porque fuera fácil, sino porque era asfixiante

-Y aun así -replicó Jack- sigues actuando como si no hubiera consecuencias

-Consecuencias como cuáles? -preguntó ella- Como confiar en alguien que no te cae bien?

Jack dio un paso hacia ella

-Como confiar en alguien que puede destruirte

-Hablas de Drayven… o de ti? -preguntó Esther sin titubear

Eso lo golpeó más fuerte de lo que quiso admitir

Jack apartó la mirada primero

-No soy tu enemigo -dijo, con la voz más baja

-No -respondió ella- Pero tampoco eres alguien fácil de tener cerca

-Tú tampoco lo eres

-Nunca dije que lo fuera




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