El Caso de Un Mismo Crimen

Capitulo I Muerte

Desde lejos puedes ver las corrientes efímeras recorrer, como los vehículos las calles de las ciudades más urbanizadas; la corriente choca con las rocas, y el agua chispea como si estuviesen jugando, en la orilla del mar, un silencio marca el paso de las sendas del misterio, un niño que paseaba cerca de ahí, choco con lo que parece ser un cadáver, con una ramilla punteó al cuerpo por mera curiosidad, el cadáver estaba invadido por un olor putrefacto, los gusanos paseaban por él, algunas ramas estaban enredadas, bañado en las aguas, no tenía camiseta y sus pantalones rasgados por algunos sitios. La madre vio a su hijo, se acercó para ver que se encontraba haciendo, al estar tan cerca vio el cuerpo ya en descomposición, ella gritó como si su último instante de vida se fuese junto con el grito, tomo a su hijo de la mano lo más rápido que pudo, y se marchó de la escena.

Pasaron las horas, y la policía junto con los criminólogos llego, revisaron la escena una y otra vez, recogieron el cadáver, ¡al parecer nada paso ahí!, se marcharon y no estoy muy seguro si por mera pereza o diligencia cerraron el caso.

En una ciudad de estas, en el que el silencio abandonó por completo. En el centro se encontraba, un diligente detective, leyendo un periódico y tomándose un buen café amargo, en eso entro a la oficina, un policía, incompetente, llamado Robert, el cual con un pan y un café late, se acercó al detective y dijo - hola compañero, como van esos casos – en forma de sarcasmo, prosiguió – sé que te gusta siempre dar lo mejor de ti, pero deberías tomarte un día libre, ir con nosotros a tomar algunos tragos, tal vez conquistar una mujer, en vez de estar todo el día esclavizado a tu trabajo.

El detective Saimon Davisky miro fijamente a su amigo – se nota que te hago falta, -sonrió -llevamos mucho tiempo sin salir, ¿desde la academia creo? –

Y así empezó todo, un día común, de esos en que el naufragante compás de una sinfonía sin dueño, se hace escuchar. Tan aguda que mis oídos rebosan de la calma que viene antes de la tempestad.

Sentados nos encontrábamos Robert, Dany y mi compañía, en un bar llamado SingFow, que quedaba en la sexta de la ciudad cerca de la comisaria. estábamos tomándonos unas copas para alegrar la noche, en eso se acercó una mujer esplendida, india de ojos negros y profundos, con un vestido que resaltaba su incomparable figura, la mujer me miro a los ojos, se le notaba una profunda tristeza que agudizaba mis sentidos. En ese momento solo pasaba por mi cabeza la emergencia de - ¿qué le habría pasado? -, ella pronunció palabra, aclamando la ayuda de algunos policías, no lo pensé y mi impulsó me hizo querer ayudarla, así que mis colegas y yo, fuimos dirigidos por ella, hasta un baño en el que se encontraba una mujer asesinada de una forma tan brutal que solo de ver tan atroz escena me hizo querer vomitar. La mujer asesinada se encontraba colgada del techo por unos ganchos de cerdos, que a su vez desgarro partes de su cuerpo, en el fondo del baño se encontraba un pentagrama dibujado con sangre, que a mi impresión pensé que también podría ser de la misma víctima, en el espejo habían escrito, “Vanidad de vanidades, dijo el predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad”, pero al pensar más frio y no dejarme llevar por mis emociones, pensé ¿porque ella no gritó apenas vio la escena?, en vez de eso se acercó a nosotros y nos trajo hacia la culminante escena, voltee rápidamente, y la mujer ya no estaba, así que asumí que también estaba involucrada, Robert salió rápidamente del baño y vomito, Dany miraba intranquilo la escena tan atroz y sudaba frio. Yo en cambio reflexionaba en mis pensamientos, ¿Por qué la asesinaron?, ¿Por qué el pentagrama?, ¿Por qué el versículo? Dany ya había llamado el resto de los criminalistas.

00:59 del día 25 de Octubre

La investigación comenzó, los dos forenses Ana y Michael se encargarían de la investigación del cuerpo; mientras Dany y yo investigábamos la escena del crimen; Robert y Diego interrogaban las personas que estaban en el bar, después de tan arduo trabajo, Dany encontró debajo del lavamanos un casete, hace tiempo que no veía tan viejo utensilio. – exclamé.

Luego de unas horas en el laboratorio pusimos a sonar el casete, sonó una melodía sacada de una película de poco presupuestó de terror, luego la acompaño un sonido de rayado y una voz se hizo escuchar. Lo que dijo nos sorprendió a todos:

  • Detective Saimon, si conociste a la mujer que te hizo ver mi justicia, sabrás muy bien que fue una muerte poética; te conozco sé que no eres ni frio, ni caliente, eres tibio y por eso te escupiré de mi boca. Averigua las razones, todas están entrelazadas entre si. Puede que nos haga vernos cara a cara más de una ocasión, tal vez el presagio camino del destino nos haga encontrarnos en varias situaciones.



Albert Peiz

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Editado: 28.02.2018

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