El Castillo De Cristal

Capítulo 3

-Quizás he cometido un error, una gran estupidez al haberla dejado entrar al castillo, cómo sé si ella es una buena persona, no sé absolutamente nada... estoy arriesgando mi vida al dejar pasar a una completa desconocida al castillo.

Pero por el otro lado, ¿Y si en verdad está pasando todo lo que dijo?, ¿Si no miente?, no puedo dejarla sola... yo sé lo que se siente que te dejen sola, sé lo que es estar sola.

Mis padres siempre me enseñaron a ayudar a la gente en las situaciones difíciles sin esperar nada a cambio, pero es inevitable no sentir un temor inmenso... ellos estarían orgullosos de mí.

Los primeros rayos del sol se comenzaban a mostrarse entre las ventanas de mi habitación iluminándola de un tenue color naranja.

-No hiciste mal Cori, ¿No crees que si ella quisiera hacerte daño ya lo hubiera hecho?, en cambio ella sigue en la habitación, esperando a que la anfitriona del castillo le dé pauta para salir de su morada. Tengo un buen presentimiento respecto a ella, creo que puede llegar a agradarte.

-Yo tampoco creo que sea mala, pero siento una gran desconfianza al dejarla entrar, es como si me sintiera completamente indefensa.

-Te sientes así porque le tienes miedo a la compañía Cori, viviste tantos años sola que ahora no sabes qué es estar acompañada ni cómo comportarte ante la presencia de otra persona.

- ¿Ahora qué debo de hacer?, no tengo ni idea de cómo actuar... ¿no sé qué decirle?, ¿qué hacer?, ¿cómo dirigirme a ella?, no sé absolutamente nada de tener compañía.

Estoy acostumbrada a estar sola, en eso estoy completamente de acuerdo contigo. Ahora, si a eso le añadimos que no sé nada sobre esa persona y francamente no sé cuáles son sus intenciones o si en cualquier momento me quiera asesinar.

-Cori ¡No seas exagerada!, no te va a pasar nada, aquí estoy yo para protegerte, además tú también puedes protegerte por ti misma, haz sobrevivido todos estos años y no te ha pasado nada... sólo no vivas con miedo y mejor date la oportunidad de conocer su historia y también conocerla a ella. Es una buena chica.

-¿Cómo sabes eso?

-Claramente no lo sé, pero no pierdes nada en averiguarlo, sólo procura conocerla y saber si ella merece tu ayuda o no.

-Está bien Wish, la conoceré.

-Bueno, creo que es hora de que te levantes, tienes una invitada que no puede de salir de su habitación hasta que no salgas tú.

Me levanté de la cama y me vestí, tomé mi cepillo para el cabello y lo cepillé, me puse un poco de perfume sobre el cuello y salí de la habitación. Caminé hacia la habitación de al lado y me quedé parada frente a la puerta por unos minutos, tomé aire, suspiré y al final toqué despacio.

-Adelante- se oyó la voz de Arem detrás de la puerta.

-Buenos días princesa Arem, ¿Cómo amaneció?- dije abriendo la puerta de la habitación, ahí estaba ella sentada en la orilla de la cama con un vestido rojo.

-Buen día, amanecí muy bien, gracias, sobre todo descansada necesitaba reposar un poco. Usted princesa, ¿Cómo durmió?- contestó con una sonrisa

-Muy bien gracias, solo quería asegurarme que había pasado una buena noche y saber si ya estaba despierta.

Creo que eso es todo, además venía a invitarle a desayunar conmigo, la espero abajo para poder tomar los primeros alimentos del día

-No se preocupe, bajo atrás de usted- se levantó de su cama, las dos caminamos por las escaleras hasta llegar al gran comedor

-Puedes sentarte en donde guste princesa Arem, mientras yo serviré el desayuno- le dije señalando el gran comedor

- ¿Gusta que ayude a servir los platos?

-No se preocupe, eres mi invitada y yo la anfitriona, déjeme hacerlo.

-Está bien- ella se sentó en la cabecera de la mesa y se mantuvo en silencio

Serví los platos y me senté en el comedor, tomamos el desayuno juntas en completo silencio.

Los días fueron pasando, la rutina siempre era la misma: despertar, tomar el desayuno en silencio, retirarnos de la mesa y hacer cualquier actividad cada quien por su lado, cenar y dormir.

De vez en cuando cruzábamos miradas durante la cena, estas podían venir acompañadas de una sonrisa o simplemente de un movimiento rápido de ojos para que no notáramos que nos estábamos observando. Muchas veces las palabras quedaron atoradas en mi garganta queriendo hacer alguna pregunta la cual no hice, por pena, quizás.

No dudo que con ella pasara lo mismo, incluso más veces que conmigo, desde el otro extremo de la mesa la veía sentada observándome esperando a que hablara o preguntara algo, en ocasiones sus labios se abrían para articular una palabra pero al instante se cerraban y seguían comiendo.

Había notado que ella me miraba mucho y con insistencia, en ocasiones me sentía un poco intimidada con esos ojos negros y esa mirada tan penetrante que ella poseía.

Sin duda alguna esta situación me resultaba un poco difícil, me sentía desconfiada en cierta manera; quizás era por su mirada, también sentía cierto temor e incomodidad y aunque sea algo contradictorio también me sentía "Feliz" de estar acompañada.

Sé que había prometido a Wish que la conocería a ella y su historia, pero me resultaba muy difícil acercarme, literalmente era de otro mundo completamente distinto al mío y no sabía nada sobre sus costumbres y tradiciones... ¿Cómo podía comenzar una conversación si no sabía nada de eso?, ¿De qué podía hablar con ella?

Pero un día fue distinto a los demás, las dos nos sentamos en la gran biblioteca después de tomar nuestra comida, ella me pidió un libro para poder leer algo.

-¿Disculpe princesa Corime, me prestaría un libro para leer?

-Claro que sí, puede tomar el que guste- dije mostrándole la biblioteca.

Ella tomó uno del estante que había estado observando y se sentó en el sillón justo a un lado mío, comenzó a leer pero a los pocos minutos bajó el libro de sus manos y me observó.



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En el texto hay: lesbianas, lgbtq, amor lgbt

Editado: 26.07.2021

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