El Castillo De Cristal

Capítulo 4

-¡Cori, despierta!-la voz de Wish me despertó.

-¿Qué pasa?-dije con voz soñolienta.

-Arem está abajo en la cocina, preparando la comida...- Wish se escuchaba emocionado con la idea de que alguien cocinara. Al igual que yo, se sentía acompañado.

-¿En serio?

-¡Sí!, tienes que ir a ver

Me puse uno de mis vestidos y bajé las escaleras hacia la cocina. Ahí estaba Arem con un vestido rojo y una corona con pequeñas flores blancas cocinando.

-¿Arem?, ¿Qué estás haciendo?

-Corime, hola, buenos días... sinceramente me levanté muy temprano y me tomé el atrevimiento de explorar el castillo, pido una disculpa por haberlo hecho pero me intrigaba mucho, entonces encontré en la parte trasera un huerto... solo tomé algunas cosas y decidí hacer un desayuno para agradecer tu amabilidad al dejarme vivir en tu hogar todo este tiempo.

-No era necesario lo del desayuno, eres bienvenida aquí, ¿Qué preparas?, huele delicioso.

-Un platillo típico de Marte, te encantará- Ella tomó dos platos y los colocó en la gran mesa de cristal del comedor, por un segundo me quedé mirando el comedor completamente congelada

-¿No te vas a sentar Corime?, ¿te ha molestado que haya tomado tu comida?, juro que no fue mi intención, siempre he sido muy curiosa y sinceramente no creí que esto causará un problema, pero claro no es mi hogar y debo pedir permiso antes de hacer cualquier cosa y...

-Silencio- interrumpí de golpe- No me molesta que hayas preparado el desayuno o que hayas observado todas las habitaciones del castillo... es sólo que el ver a alguien preparar el desayuno me hace sentir extraña, no sé qué es lo que me hace sentir realmente... hace tanto tiempo que no lo hacían- caminé al comedor y me senté en la cabecera de la mesa

Arem tomó su plato y se sentó frente a mí al otro extremo del comedor.

-¿Tu madre preparaba el desayuno todas las mañanas?, ¿cierto?

-Sí, -contesté suspirando- ella se levantaba muy temprano y servía los platos, mi padre era el segundo en bajar al comedor y no comenzaban hasta que yo estuviera presente en la mesa.

-Eso suena muy bien.

-Lo era, pero dejemos a un lado esto y mejor empecemos a comer.

-Buen provecho- tomó su copa de vino y bebió un sorbo sin quitarme la mirada.

-¿A caso no comerás?, ¿Sólo beberás vino?

-Por supuesto que comeré, pero la anfitriona siempre debe de comer el primer bocado para dar pauta a sus invitados de que la comida ha comenzado.

-¿En serio?

Sí, es una tradición en los grandes banquetes y bailes, incluso en las casas de los ciudadanos de mi mundo.

-Qué curioso es muy interesante, bueno en ese caso... buen provecho - levanté mi copa y bebí un sorbo, seguido tomé los cubiertos y probé el platillo que estaba frente a mí, ella esperó a que terminara el bocado y comenzó a comer.

-Esto es realmente bueno, muy delicioso... ¡Me encantó!

-Es una vieja receta de mi abuela, me encanta prepararla, me alegra que haya sido de su agrado princesa- ella me sonrió y bebió otro trago de su copa.

Durante el desayuno ninguna de las dos habló, de vez en cuando nos miramos y sonreímos... era como si no hubiese necesidad de pronunciar palabras porque nos entendíamos con el silencio y con las miradas.

-¿Quieres un poco más de vino?- me preguntó desde el otro extremo.

-Claro, me encantaría.

Se levantó del comedor, me miró y con duda en su rostro tomó su plato y lo puso en el asiento a un lado mío, sirvió mi copa de vino, rellenó la suya y se sentó.

-Me siento muy sola del otro lado de la mesa, espero no sea una molestia sentarme a un lado tuyo- me miró con las mejillas ruborizadas- Verás no estoy acostumbrada a esto de los modales y sé que lo correcto, según mis costumbres, sería sentarme en la cabecera de la mesa y no hablar mientras comemos nuestros alimentos...pero me parece bastante extraño tener compañía en la mesa y no poder hablar o tener que alejarme de ti.

Traté de disimular pero una risita salió de mi boca.

-¿Te parece gracioso?- ella me miró seria.

-Lo siento... - las dos nos quedamos calladas y mi cara se ruborizó.

Ella comenzó a reírse

-Creí que te habías molestado.

-No, no me molestó... sólo quería asustarte y que pensarás que me había molestado, hubieras visto tu cara el color de tus mejillas ruborizadas resalta con el color azul de tu vestido, te ves muy linda.

-Gracias- sonreí y bajé la mirada apenada, seguimos comiendo en completo silencio hasta terminar nuestro plato.

-¿A caso la princesa de Urano no habla?

- Claro que hablo, pero no sé qué decir...

-Cualquier cosa es buena

-Mejor tú pregúntame algo... ¿Sí?

- Está bien. Sabes, creo que me estas mintiendo y Wish es una persona como nosotras, es humano y está en algún lugar del castillo escondido...

- ¿Por qué no crees que sea cierto?

-No lo he escuchado en ningún momento, tampoco puedo creer que vivas sola.

-Él sólo se deja escuchar con la gente que le agrada.

-Es decir, ¿yo no le agrado cierto?

-No lo sé, para nosotros eres una extraña...

-Sigo sin creerte, te creeré hasta escucharlo- ella se recargó en la silla del comedor y cruzó los brazos satisfecha.

Hubo un momento de silencio, me sentía molesta de que me tomara como una mentirosa, era cierto lo que decía pero Wish no quería oírse, ¿Cómo le podía demostrar que era cierto?

Tomó su copa y bebió un sorbo.

-Creo que alguien me llamaba... ¿Cierto?- Wish habló.

Arem escupió el vino que tenía en la boca e hizo una cara de terror

-¿Que fue eso? - me miró asustada

-Él es Wish- ahora era yo la que sonreía satisfecha.

-¿Cómo hiciste eso?

-Yo no hice nada, lo juro- levanté la mano, la puse en mi pecho y sonreí.

-Esto es impresionante, sigo sin creerlo... debe ser algún truco o algo parecido.



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En el texto hay: lesbianas, lgbtq, amor lgbt

Editado: 26.07.2021

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