Hoshino, al ser de la realeza, le enseña técnicas más avanzadas que las que demuestran a los estudiantes de primer año. Pasan las horas y Ryotsuke aprende un poco más sobre la magia. Mira fijamente a Hoshino y le dice:
—¡Hoshino, muchas gracias!
Nerviosamente ella responde:
—No hay de qué, somos amigos, así que deberíamos apoyarnos mutuamente.
Ambos se quedan callados por un breve tiempo. El primero en romper el momento fue Ryotsuke, diciendo:
—Bueno, mejor vámonos ya, se está haciendo tarde.
Hoshino asiente y se retiran del campo de entrenamiento. De esa manera pasan los días hasta que llega la segunda prueba de los estudiantes, llamada la prueba de concentración mágica, la cual consiste en controlar el flujo de maná y concentrarlo en un punto, y luego condensarlo para crear o usar una técnica mágica.
De repente, una voz serena pero fuerte habla ante todos los estudiantes, declarando con potencia:
—Hola a todos, soy la profesora Hiroshi Takumi. Hoy espero que todos ustedes se sorprendan. Aquellos débiles serán expulsados de la academia.
Algunos estudiantes murmuran sobre la profesora Hiroshi Takumi:
—Dicen que la profesora Takumi es muy orgullosa y estricta. Para ella lo más importante es el potencial.
La profesora Takumi les dice a todos:
—Muy bien, ¡empecemos!
Todos empezaron a concentrarse para condensar sus poderes mágicos. Algunos no pudieron concentrarse bien, pero sí lograron condensar un poco. Los más sobresalientes fueron los becados, demostrando sus grandes capacidades con el control mágico. Los becados, mostrándose serenos pero con arrogancia, sonríen y dicen:
—Esto es muy fácil, ¿esto es todo?
La profesora Takumi les responde:
—Era de esperarse de los becados de las grandes familias, no me sorprende.
Entre todos los estudiantes se ve uno de ellos con un aura llameante pero poderosa. Los estudiantes y los becados quedaron impresionados. La profesora lo elogió:
—No esperaba que hubiera estudiantes con este potencial, es realmente increíble.
La profesora le preguntó su nombre y el estudiante respondió:
—¿Mi nombre? Bueno, como sea, mi nombre es Yajiko Toma, soy de la familia Khota.
La profesora respondió:
—Ok, joven Toma, usted estará en mi lista de cazadores interesantes, aunque aún esté en primer año.
De repente, hubo un aura que erizó la piel de todos. Cuando voltearon a ver de quién le pertenecía este poder mágico, vieron al estudiante del que tanto se burlaron: era Ryotsuke. Su aura no era tan fuerte como la del estudiante Toma o Hoshino, pero era algo similar.
Los estudiantes no se lo podían creer. El estudiante al que consideraban débil les había demostrado que, a pesar de tener calidad baja de poder mágico, pudo llegar a aumentarla de baja a superior. Todos los estudiantes se preguntaban cómo hizo eso; otros decían que de seguro estaba utilizando un artefacto mágico.
La maestra le preguntó por su nombre y él respondió:
—Yo soy Arvin Ryotsuke.
La maestra sonrió ligeramente y luego dijo:
—Muy bien, todos lo hicieron terriblemente horrendo, pero no expulsaré a nadie porque sé que tienen un potencial oculto. Les deseo suerte a todos. Y los que lo hicieron mejor son los cuatro becados, el estudiante Toma y Ryotsuke. Todos pueden retirarse.
Hoshino se le acerca y le dice:
—Lo hiciste muy bien, tu entrenamiento dio frutos.
Ryotsuke, con timidez, respondió:
—Te lo agradezco, fue todo gracias a ti que pude volverme un poco más fuerte. Una vez más, gracias.
Hoshino, con una ligera sonrisa, le dice:
—Bueno, ¿qué tal si celebramos que hayas sido uno de los mejores entre los becados y ese otro estudiante llamado Toma?
Ryotsuke, con las mejillas sonrojadas, responde:
—Ok, ¡vamos!
Hoshino habla con los becados y algunos conocidos para festejar en un restaurante de cinco estrellas. Pasan las horas y ya es de noche, y todos llegan a la hora acordada. Entran al restaurante y piden la comida y refrescos. Mientras esperan la comida, deciden presentarse ante Ryotsuke.
Uno de los amigos de Hoshino habla y se presenta primero:
—Hola, niño, mi nombre es Kirio Katsuki, un gusto.
Otro de los amigos de Hoshino se presenta:
—Mi nombre es Iriko Kedamaru, un gusto en conocerte.
Los becados también se presentan:
—Mi nombre es Katsumi Ida, un gusto.
—Yo soy Iruma Kenta.
—A mí ya me conoces, soy Arthuro Reinafer, el hermano de Hoshino. Un gusto, plebeyo.
Al final se presenta Ryotsuke:
—Hola a todos, gracias por felicitarme a pesar de que yo sea un simple plebeyo. Mi nombre es Arvin Ryotsuke, un gusto.
Pasan las horas hasta que se hace tarde y ya todos tienen que irse a casa. Todos se despiden, pero Hoshino detiene a Ryotsuke para decirle algo.
—¡Ryotsuke!, espera, me gustaría decirte algo muy importante.
Hoshino se queda callada por unos segundos, mostrándose visiblemente sonrojada y nerviosa, y le pregunta a Ryotsuke.
—Ryotsuke, cuando tú y yo entrenamos empecé a sentirme impresionada de cómo te dedicabas a tu entrenamiento y eso me gustó mucho. Tienes una gran determinación, ya que cualquier otro estudiante se hubiese rendido, y poco a poco empecé a sentir algo en mi pecho. Al inicio no le di importancia, pero cada vez que te miro mi corazón empieza a latir rápido y quería decirte que tú… me gustas, ¡mucho!
Ryotsuke, en ese momento, se quedó impresionado y atónito y, visiblemente con la cara roja, le preguntó:
—¿Lo que dices es verdad?
Hoshino asiente. Ryotsuke, impresionado pero feliz por dentro, le responde:
—Hoshino, tú siempre me has apoyado desde aquel día y te has esforzado por mí a pesar de ser un plebeyo, y por eso yo también quiero decirte que tú también… me gustas mucho.