El cazador de los secretos

4. La preparacion

Capítulo 4: Rumores, secretos y una prueba decisiva

Pasaron algunos días desde aquella confesión inesperada que cambió todo entre Ryotsuke y Hoshino.

Desde entonces, ambos comenzaron a hablar con más frecuencia. Sus conversaciones, que antes eran ocasionales y algo tensas, ahora fluían con naturalidad. Se buscaban, coincidían en los pasillos y compartían momentos que, aunque discretos, no pasaban desapercibidos para los demás estudiantes.

Pronto comenzaron a circular rumores.

Muchos aseguraban que Ryotsuke y Hoshino estaban saliendo en secreto. Sin embargo, cada vez que alguien les preguntaba directamente, ambos lo negaban sin dudar. No era solo por vergüenza, también era por precaución. La diferencia entre sus mundos —la realeza y los plebeyos— podía convertirse en un problema serio si la relación se hacía pública.

Un día, mientras conversaban en uno de los jardines de la academia, una figura se acercó a ellos.

Era Arthuro Reinafer.

Con una expresión curiosa y ligeramente burlona, cruzó los brazos y los miró fijamente.

—Díganme… ¿es cierto lo que dicen los rumores? —preguntó—. ¿Ustedes dos están saliendo?

Ryotsuke se tensó de inmediato, pero antes de que pudiera responder, Hoshino dio un paso al frente. Se acercó a Arthuro y le susurró algo al oído.

La reacción fue inmediata.

Arthuro arqueó una ceja y luego dejó escapar una sonrisa maliciosa.

—Oh… ya veo —dijo con un tono lleno de intención—. Entonces es eso.

Se dio la vuelta lentamente y levantó una mano en señal de despedida.

—No los molestaré más. Adiós.

Ryotsuke observó la escena confundido.

—¿Qué le dijiste? —preguntó en voz baja.

Hoshino simplemente sonrió.

—Nada importante.

Pero su mirada decía otra cosa.

***

Esa misma semana, ambos decidieron salir juntos, en secreto.

El lugar elegido fue un restaurante famoso de cinco estrellas, conocido por su lujo y exclusividad. Era un sitio al que solo la élite tenía acceso.

Cuando Ryotsuke lo vio, quedó completamente impresionado.

—Este lugar, es hermoso…

Hoshino lo miró con una ligera sonrisa.

—Por tu reacción; es la primera vez que vienes a un lugar así, ¿verdad?

Ryotsuke rió con cierta timidez.

—Bueno sí. Al ser de una familia plebeya, nunca tuve la oportunidad de venir a sitios como este.

Ambos entraron al restaurante. La decoración era elegante, con luces suaves, mesas impecables y un ambiente tranquilo que transmitía exclusividad. Fueron guiados hasta su mesa y se sentaron uno frente al otro.

Hoshino tomó el menú y luego miró a Ryotsuke.

—¿Qué te parece?

Ryotsuke lo revisó con atención y luego frunció ligeramente el ceño.

—Todo se ve bien, pero ¿no es demasiado caro? No tienes que gastar tanto solo por mí.

Hoshino negó con suavidad.

—Estamos saliendo, Ryotsuke. No necesitas preocuparte por eso. Además, yo fui quien te invitó.

Ryotsuke dudó un momento, pero finalmente asintió.

—Bueno… si tú lo dices.

La cena transcurrió entre conversaciones tranquilas, algunas risas y momentos de silencio cómodos. Sin embargo, en ciertos instantes, Ryotsuke notó algo extraño.

Hoshino parecía, distraída.

No era algo evidente, pero en ocasiones su mirada se perdía, como si estuviera pensando en algo importante.

Aun así, cuando él le preguntaba, ella simplemente respondía que no era nada.

***

Al final del día, ambos regresaron a sus respectivos hogares.

Ryotsuke, completamente agotado, se dejó caer sobre su cama.

Miró el techo y suspiró.

—La cita fue divertida —pensó—. Aunque, Hoshino parecía un poco rara.

Cerró los ojos por un momento.

—Pero dijo que no era nada, así que supongo que no debo preocuparme.

Luego recordó algo importante.

—Falta una semana para que cumplamos un mes desde que empezamos a salir y ese mismo día será San Valentín.

Abrió los ojos.

—Qué coincidencia tan extraña, pero bueno, no le daré muchas vueltas.

El cansancio terminó por vencerlo.

***

Al día siguiente, la tranquilidad desapareció.

Era el momento de las pruebas mágicas escritas.

Los estudiantes comenzaron a reunirse en el aula. Algunos estaban nerviosos, otros emocionados, y unos cuantos confiados.

De repente, la puerta se abrió.

Una mujer entró con paso firme.

—Hola, novatos —dijo con una sonrisa—. Mi nombre es Jessica. Hoy realizaremos la prueba escrita sobre los elementos mágicos, estrategias de combate y otros temas fundamentales.

Se detuvo frente al aula.

—Bueno, basta de charla. Comencemos.

Los exámenes fueron repartidos.

En cuanto los estudiantes vieron las hojas, quedaron sorprendidos.

Había muchas preguntas, pero parecían demasiado fáciles.

Uno de los estudiantes murmuró en voz alta:

—Esto, es demasiado sencillo, debe haber una trampa.

La profesora Jessica sonrió.

—Buen razonamiento.

Todos la miraron de inmediato.

—La trampa —continuó— es que si fallan aunque sea una sola pregunta…

Hizo una pausa.

—Serán expulsados inmediatamente de la academia.

El silencio se apoderó del aula.

—¿¡Qué!? —exclamó un estudiante—. ¡Eso es demasiado!

La profesora lo miró con frialdad.

—¿Te estás quejando? Fui lo suficientemente piadosa como para darles preguntas fáciles.

Su voz se volvió más fría.

—Será mejor que se esfuercen.

Nadie volvió a hablar.

La tensión era absoluta.

***

Las horas pasaron lentamente.

Cada estudiante revisaba una y otra vez sus respuestas, temiendo cometer el más mínimo error.

Finalmente, el tiempo terminó.

Los exámenes fueron entregados.

Ahora solo quedaba esperar.

*

Al salir del aula, la incertidumbre era evidente en todos.

Ryotsuke suspiró y miró a Hoshino.

—¿Cómo te fue?




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