El cenote secreto

Oscuridad

No puedo ver nada, estoy a punto de entrar en pánico de nuevo, no quiero que alguna criatura extraña acabe con la vida de mi prometida, he luchado tanto tiempo por estar con Sofía, que no puedo dejar que esto acabe así. 

Después de caminar un par de minutos que parecen eternos y la duda de cómo sabe Ximena cuánto tiempo falta por llegar, me corroe por dentro. 

Quiero hablar, pero mi garganta se cierra, lo único que puedo escuchar son los murmullos de las chicas, al menos sé que voy por buen camino.

—Chicas, espérenme —digo más bajo de lo que quería. Creo que no me han escuchado. Lo vuelvo a intentar de nuevo:—Chicas, espérenme… —en esta ocasión hablo más fuerte, escucho pasos detrás de mí, mi piel se eriza por completo y salgo corriendo del lugar, nunca un lugar de exploración me había causado tanto miedo como este, de verdad espero que valga la pena haber venido. 

Corro lo más rápido que puedo, intentando no tropezar con las piedras llenas de lama por la humedad del aire. Caigo al suelo y siento como mi cuerpo duele por el impacto, no me importa, aún sigo escuchando los pasos detrás de mí, me pongo de pie y corro de nuevo tratando de hacerlo con más cuidado, pero la luz amarilla de mi linterna me marea con el movimiento. “Definitivamente, no es mi mejor día para hacer esto. Estúpida, Ximena, yo solo quería pasar tiempo descansando, acompañado de Sofía. Obvio, no iba a decir lo de Sofía en presencia de Ximena, ella es una chica extraña, que quiere toda la atención para ella” pienso.

Al fin logro ver a Sofía y Ximena frente a mí. Bajo la velocidad, el silencio domina el lugar, al parecer ya me dejo de seguir esas pisadas, no quiero decirle a las chicas, entrarían en pánico y eso nada más terminaría empeorando todo.

—Ya estamos aquí, creo que hay que hacer la excursión. No creo que nos tardemos tanto, en bajar, conseguir mezclas del terreno, tomar fotografías y salir de aquí, para volver luego con otros arqueólogos expertos en la materia —dice Sofía, se ve que ella está muy convencida de hacer esto, y yo tengo un terrible presentimiento, pero no quiero quedar mal con ella, Ximena no me importa, pero con Sofía es diferente. Respiro hondo.

—Bueno, ¿hacia dónde vamos primero? 

—Según lo que me contó el desconocido en el hotel, tenemos que seguir derecho… —no la dejo terminar de hablar, escuchar que esta excursión, fue inspirada por un desconocido, me hace sentir tanta rabia que quiero matarla, Ximena se está ganando el premio a la más… (no puedo escribirlo o me van a censurar esto).

—¿Es en serio eso que acabas de decir? —exclama Sofía, muy enojada. 

—Sí, según él ya había venido varias veces, me dijo que no era necesario que ellos nos acompañaran, que era un camino muy sencillo y que no tardaríamos mucho en llegar a ese lugar —explica Ximena al borde de las lágrimas, al parecer está entendiendo lo que acaba de hacer.

—No creo que eso sea cierto, hace un momento escuche unas pisadas de algo que me estaba persiguiendo, sin embargo, ya tengo unos minutos de no escucharlo… —no termino de hablar cuando Ximena me interrumpe.

—Creo que deberíamos avanzar, no quiero toparme a lo que sea esa cosa que te estaba persiguiendo.

—No, lo mejor sería salir de aquí ahora mismo —ordena Sofía, me encanta verla con esa determinación.

 



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En el texto hay: viaje, experiencia paranormal, cenote

Editado: 03.03.2023

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