El Ceo que Perdió la Memoria

Capítulo 1: Un Despertar Desconocido

El sonido constante de los monitores fue lo primero que Alexander escuchó.

Abrió lentamente los ojos.

Todo estaba borroso.

Intentó incorporarse, pero una fuerte punzada en la cabeza lo obligó a permanecer acostado.

—Señor Black, por favor, tranquilo —dijo un médico acercándose—. Ha sufrido un accidente.

Alexander parpadeó varias veces.

—¿Accidente?

—Sí. Lleva tres días inconsciente.

Alexander intentó recordar.

La última imagen que aparecía en su mente era una reunión de negocios importante.

Pero algo no encajaba.

—¿Qué año es?

El médico intercambió una mirada preocupada con una enfermera.

—Es 2031.

Alexander sintió que el corazón le daba un vuelco.

—No... eso no puede ser.

Para él era 2026.

Cinco años habían desaparecido.

Cinco años completos.

La puerta de la habitación se abrió de repente.

Una joven entró corriendo.

Tenía los ojos rojos de tanto llorar.

Al verlo despierto, sonrió entre lágrimas.

—¡Alexander!

Antes de que él pudiera reaccionar, ella tomó su mano.

—Gracias al cielo...

Alexander la observó confundido.

Era hermosa.

Pero no la conocía.

—Lo siento... ¿quién eres?

La sonrisa desapareció de inmediato.

La joven se quedó inmóvil.

Como si el mundo acabara de romperse frente a ella.

—¿No me recuerdas?

Alexander negó lentamente.

Ella bajó la mirada.

—Soy Valentina.

El nombre no significó nada para él.

Absolutamente nada.

—Lo siento...

Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de la joven.

—Soy tu prometida.

El silencio llenó la habitación.

Alexander sintió que acababan de hablarle en otro idioma.

¿Prometida?

¿Él?

¿Comprometido?

Eso era imposible.

Nunca había conocido a una mujer llamada Valentina.

—Debe haber un error...

Valentina cerró los ojos un instante.

El dolor era evidente.

Entonces abrió su bolso y sacó una fotografía.

Alexander la tomó.

En la imagen aparecían ambos abrazados frente al mar.

Él sostenía una pequeña caja de anillo.

Los dos sonreían.

Parecían felices.

Muy felices.

Pero Alexander no recordaba absolutamente nada.

—¿De verdad soy yo?

—Sí —susurró ella.

Alexander observó la foto durante varios segundos.

Aquella sonrisa parecía genuina.

No parecía una mentira.

No parecía una actuación.

Y aun así...

Era como ver la vida de un desconocido.

Horas después, Alexander regresó a su lujoso penthouse.

Todo le resultaba extraño.

Las fotografías.

Los muebles.

Los premios.

Incluso la oficina que ocupaba dentro de Black Enterprises.

Era como despertar en la vida de otra persona.

Mientras revisaba algunos documentos para intentar comprender qué había ocurrido durante esos cinco años perdidos, encontró un sobre oculto en uno de los cajones de su escritorio.

No tenía remitente.

Solo una frase escrita a mano.

"Si alguna vez recuperas la memoria, no te cases con Valentina."

Alexander sintió un escalofrío.

Miró nuevamente la nota.

Luego la fotografía donde ambos sonreían.

Y por primera vez desde que despertó...

Se preguntó si realmente conocía a la mujer con la que estaba comprometido.

Continuará...




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