Al día siguiente, no podía concentrarme ni un poco.
Cada que intentaba hacerlo, recordaba el momento en el que Harry y yo estubimos a punto de besarnos.
Y luego apareció Sofía.
«Dios, que vergüenza»
Suspiré y cerré mi cuaderno. Cuando sonó el último timbre, decidí caminar un poco antes de irme a casa.
Sin darme cuenta, mis pasos me llevaron atrás del colegio. Allí se encontraba una colina que pocos visitaban, un sendero de piedra ascendia entre el pasto hasta llegar a un antiguo mirador de madera rodeado de jacarandas.
Que durante la primavera, los árboles cubrían el lugar de flores violetas y pétalos que el viento arrastraba a todas partes. Lo sé, es muy bonito y por eso todos lo conocían como el jardín de las jacarandas.
Entonces subí lentamente.
Al llegar a la cima, me apoye en la barandilla del mirador. Y desde ahí se podía ver gran parte de la ciudad, las casas, los edificios y las cosas de la ciudad.
El sol comenzaba a ocultarse y tenía el cielo de tonos naranjas. Era demaciado hermoso para ser verdad.
Me senté en la banca de madera y comence a recordar el primer día que había estado aquí.
Y entonces note algo. Un pequeño papel doblado.
«¿Otra vez?»
Frunci el ceño y lo tome. Solo había una...frase escrita.
No era el plan, pero entonces llegaste tu.
Sentí que mi corazón volvía a palpitar demaciado hasta el punto de querer explotar.
Dios, sentí mis mejillas arder.
Leí la frase otra vez.
Y luego otra vez.
Entonces me di cuenta...aquella letra es muy familiar.
Guarde el papel en mi bolsillo. Mientras decendia de la colina, una pregunta no dejaba de repetirse en mi mente.
¿Y si esas palabras eran de Harry?
Al decender de la colina, me encontré a Sofia.
—¿Todo bien? —pregunto Sofia.
—Si.
—Mientes muy mal.
—No te estoy mintiendo.
—Valentina.
—¿Qué?
—Llevas toda la mañana así.
Me Cruze de brazos.
—Solo...solo estoy cansada.
Sofia enarco una ceja, claramente sin creerme.
Por suerte me llegó un mensaje de mi madre, diciéndome que tenía que volver a casa.
—Me tengo que ir —Dije despidiendome de Sofía.
—Valen...
—Adios, te amo Sofia —Dije corriendo hacia la salida.
Las palabras seguían en mi mente.
No era el plan, pero entonces llegaste tu.
—¡Ay! —me estuve al darme cuenta que había chocado con alguien.
— perdón.
Entonces Levante la vista.
Harry.
Por un segundo nadie dijo nada.
Como si ambos recordamos lo que había pasado el día siguiente.
—Hola —dijo Harry al final.
—Hola.
«Que conversación tan brillante»
Harry soltó una pequeña risa.
—¿Que hacias por aquí? —pregunto Harry.
—Eh... Me iba casa.
—Ah... Bueno pues bye.
—NO...es decir no tengo nada importante que hacer. Podemos seguir platicando.
«Mentira»
—Bi...bien.
Sonreí.
Y por primera vez la incomodidad pareció borrarse.
—¿Vienes del jardín de las jacarandas? —pregunto el.
—Si.
—Es un buen lugar para pensar.
—Eso parece.
Harry bajo la mirada durante un instante. Como si me quisiera decir algo más. Como si estuviera reuniendo el valor.
—Bueno...nos vemos mañana.
—Si, mañana.
Harry comenzó a alejarse.
Lleve una mano de nuevo a mi bolsillo y ahí estaba el papel.
Y pensé ¿Que tal y Harry regreso al jardín de las jacarandas por el papel?
¿O aquella nota había sido olvidada por accidente?
Porque si era así...