El chico de al lado

La nota

Llegué a casa y mi madre todavía no llegaba, no entendí por qué me dijo que fuera a casa.

Llegué a mi habitación y me senté en mi escritorio para hacer tarea. Pero no puedo, todavía sigue en mi mente lo que decía el papel.

No era el plan, pero entonces llegaste tu.

Las palabras seguían siendo las mismas. Y la sensación que provoca también es la misma.

Estaba sentada en mi escritorio, con la tarea abierta frente a mí y el cuaderno completamente en blanco.

«Buen avancé

Había intentado estudiar. Dos veces. Había intentado leer. Tres veces.

Incluso intenté ordenar mi habitación. Pero a los pocos minutos terminaba sacando de nuevo el papelito.

— Que ridículo —murmure.

Y aún así no guarde la nota. La observé una vez más y la letra seguía siendo familiar, y eso es lo que más me inquieta.

Porque una parte de mi cree saber quién lo escribió.

Suspiré.

Doblando cuidadosamente el papelito, lo guarde entre las páginas de mi cuaderno favorito.

Recuerdo que cuando tenía ocho años compré ese cuaderno para tener recuerdos de mi vida. Y curiosamente de nombre le puse.

El chico de al lado.

No se porque le puse ese nombre a la libreta, pero me resulta bastante bonito.

«Pero es un cuaderno»

Lo sé

«¿Le pones un nombre a un cuaderno?»

Siii.

Me acomode en mi cama.

Quizá después de dormir todo tendria más sentido.

No lo tuvo.

A la mañana siguiente, el primer rostro que paso por mi cabeza fue Harry.

Y eso definitivamente no me ayudó en nada.

El estaba junto a la entrada principal hablando con unos compañeros. Cuando me vio levanto una mano para saludarme.

Sentí como mi corazón daba un pequeño salto. Le devolví el saludo intentando parecer de lo más normal.

No lo conseguí.

Porque Harry sonrió. Y derrepente recordé la nota.

Y el mirador.

Y el momento en el que Sofia interrumpió.

—Buenos días —dijo Harry cuando se acercó hacia mi, olía a cigarrillo pero no quise sacar el tema.

—Buenos días.

—Pareces...algo cansada.

—Dormi poco.

—¿Mucha tarea?

—Algo así.

«CLARO»

Pero técnicamente no era una mentira, si pero no.

Harry inclino lentamente la cabeza. Como si sospechara que había algo más.

Pero antes de que pudiera preguntar, una voz familiar apareció detrás de nosotros.

—¡Buenos días, pololos!

Cerré los ojos.

Sofia, por supuesto.

—No empieces —Adverti.

—¿Empezar qué? —Pregunto la muy inocente.

—Exactamente esto.

Harry soltó una risa.

Y eso hizo que Sofia riera más.

—Definitivamente aquí está pasando algo.

—No está pasando nada.

—Claro.

Sofia puso los ojos en blanco.

Después Sofia tomo mi mano.

—Ven conmigo.

—¿Qué?

—Ahora.

—¿Por qué?

— por qué tienes cara de que escondes algo.

Sentí un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo.

La nota.

¡LA NOTA!

Antes de que pudiera protestar, Sofia ya me estaba arrastrando por el pasillo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.