—Valentina.
—¿Qué?
—Enseñamela.
—No.
—Valentina.
—Sofia.
—Voy a revisar tu mochila.
—¡NO TE ATREVAS!
Sofia sonrió de inmediato. Esa sonrisa que parecía que tenía razón.
—Entonces si hay algo.
Solté un respiro agotado. Sabía que no me librería de ellos.
Con resignación, abrí mi cuaderno y sace el papelito doblado. Sofia prácticamente me lo arrebato de las manos.
—Oyee.
—Shhh
Lo abrió cuidadosamente y sus ojos recorrieron la frase y luego volvió a leerla.
—Por Dios —Solto un chillido.
—No empieces.
—¡Esto es increíblemente romántico!
—Sofia.
—Sii, lo es.
Entramos a los salones y vi a Harry sentado en su pupitre, parecía muy pensativo. Me acerce a el y me senté en la banca que está delante de el.
Harry dirijo su mirada a mi.
—Valentina.
Lo mire.
—¿Si?
Harry guardo silencio unos segundos. Y esta es no voy a retroceder.
—Estoy cansado de fingir que todo está bien.
Frunci el ceño lentamente.
—¿De...de que hablas?
Harry soltó una risa nerviosa.
—De ti.
Abrí los ojos sorprendida.
—Harry...
—No —me interrumpió — déjame terminar. Porque si no lo digo ahora, probablemente nunca te lo diré.
Sentí mi corazón estallar. Mis mejillas arden y mis manos tiemblan, de hecho todo mi cuerpo está temblando.
Todo el mundo pareció quedarse en silencio.
—Me gustas, Valentina. Mucho más de lo que debería.
Las palabras quedaron suspendidas entre nosotros.
Sentí que mi corazón se aceleraba.
Harry bajó la mirada y luego volvió a mirarme.
— Y...y ya no quiero seguir escondiendolo.
Por primera vez no había dudas en su voz.