El chico de al lado

16 de junio

Las nubes grises habían cubierto el cielo desde hacia rato, pero ninguno de los dos parecía mostrarle atención.

—Creo que va a llover —dije mirando al cielo.

Harry sonrió.

—¿Y?

—¿Y? Nos vamos a empapar.

—Ese es el punto.

Lo mire.

Sus ojos verdes miraban los míos.

—Estas loco.

—¿Loco?

Harry sonrió.

—Si.

—Loco de amor por ti si, pero mental o algo así no.

Me sonroje.

No habían pasado ni treinta segundos cuando callo la primera hora de agua en mi nariz.

Luego otra.

Y otra más.

La lluvia comenzó a caer fuerte.

—¡Harry! —grité entre risas.

El extendió los brazos hacia el cielo.

—¡Ven!

—¡Nos vamos a enfermar!

—¡Solo cinco minutos!

Negué con la cabeza, pero termine corriendo hacia él. La lluvia empapó mi cabello y mi ropa en un instante.

Harry comenzó a reír.

No pude evitar reír.

Hacia mucho tiempo que no me sentía así.

De pronto Harry tomo mi mano.

—¿Estás lista?

—¿Pará...

Sin responder, salió corriendo.

—¡Harry!

Lo persegui entre carcajadas. El volteaba de vez en cuando solo para asegurarse de que lo seguía.

—¡No me alcanzas!

—¡Eso crees!

Corrimos por la banqueta completamente empapados. En un descuido, Harry piso un enorme charco y toda el agua salió disparada hacia mi.

Me quedé inmóvil.

Harry abrió los ojos.

—Eso...eso sí fue un accidente.

—¿Ah, si?

Tome impulso y salte sobre otro charco.

El agua le cayó en los pies.

—¡Eso fue venganza!

—¡Sii!

Seguimos saltando en charcos hasta quedar completamente empapados.

Entonces nuestras miradas se encontraron.

Por un instante, todo quedó en silencio.

La lluvia no daba señales de detenerse.

Harry se pasó una mano por el cabello, intentando apartar el agua que le caía sobre los ojos.

—Mira como quedaste... —dijo entre risas.

Baje la vista a mi ropa completamente empapada.

—¿Yo? ¡Tu pareces un pollito mojado! —dije entre risas.

—¿Un pollito?

—¡Si! Uno muy despeinado.

El fingió sentirse ofendido y se llevó una mano al pecho.

—Eso...dolió.

—No tanto como el agua que me aventaste.

Por unos segundos nos reímos.

Después, el silencio llegó sin sentirse incómodo.

Las gotas de agua seguían callendo.

No sabía por qué, pero mi corazón empezó a latir cada ves más rápido.

Harry dió un paso hacia mi.

Luego...otro.

—¿Puedo...

Se quedó en silencio.

El levanto una mano y acomodó con mucha delicadeza un mechón de mi cabello atrás de la oreja.

Entonces, muy despacio, acercó su rostro hacia el mío.

Podía escuchar mis latidos.

Y, unos segundos después, sus labios encontraron los míos, fue un beso suave, corto y lleno de nervios.

Cuando nos separamos, ninguno dijo nada.

Solo nos miramos.

Harry sonrió primero.

—Tenia tantas ganas de hacer esto.

No pude evitar reír.

—¿Y por qué tardaste tanto?

Se encogió de hombros.

—Solo... quería que fuera el mejor momento.

Mire el cielo gris y lo volví a ver.

La lluvia seguía cayendo con la misma intensidad.




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