El Chico De Mis Sueños

Otro Punto De Vista

Narra Alexander Williams

Estaba caminando por los pasillos del instituto, cuando a lo lejos veo a dos chicas, se veían felices, que irónico, ¿no?, mientras unas personas son felices otros estamos inundados en la tristeza y con ella una inmensa oscuridad, al verlas, no pude evitar el sonreír, ambas trasmitían una vibra agradable, parecían despreocupadas, mientras que conmigo la preocupación me estaba acabando. Seguí mi camino, con la cabeza metida en todas mis preocupaciones  y problemas, hasta el momento en que choque con alguien. Empecé ha caminar, pero mi cabeza estaba en otro lugar, en otro universo, salí de mi transe al momento de darme cuenta de que había chocado con alguien.

- ¿ Estas bien? - pregunte extendiéndole la mano, para ayudarla a parar - Si estoy bien gracias- dijo con esa dulce y suave voz, tomo mi mano y levanto su mirada, al instante me cautivaron eso ojos marrones, que por un instante me dejaron embobado.

Levante un poco la mirada y allí estaba mi tía Molly, la dueña y directora del instituto, me estaba mirando con una sonrisa, aprecia que lo que veía le daba mucha gracia y fue ahí que caí en cuenta de lo que estaba haciendo. Quite mis manos de las suyas y, al momento de acomodarme la camisa note que estaba empapado de un liquido. ¡ Genial, mi día no podía ir peor!. 

Estaba empapado de un liquido, estaba llegando tarde a mi primera clase y como si fuera poco, la chica no parecía percatarse de lo que había hecho  y la persona que me lo había derramado ni siquiera daba señales de vida  

- ¡Mira lo que has hecho, me has arruinado la ropa! - espere unos cuantos segundos por una respuesta, pero nada. 

- ¡Hola!, ¡Oye!, ¡te estoy hablando!

- ¡Me estas escuchando! - parecía que estaba hablando con la pared,  puesto que la chica no mostraba ninguna reacción, mi paciencia se estaba agotando, así que decidí dejarla ahí cuando de la nada reacciono.

- ¿Perdón que decías?- esto tenia que ser una broma, mi paciencia ya se había agotado y siendo sincero el encontrarme empapado no ayudaba, así, sin más explote.  

- ¡Que tengas mas cuidado, me has derramado el café encima!- le grite en la cara dejándola atónita con mi respuesta, comencé ha alejarme de ella y al dar vuelta en una esquina la perdí de vista . 

Después de haber chocado con aquella chica, me dirigí a los vestidores para cambiarme de ropa, total me había dejado empapado de café y siendo sincero la ropa me empezaba a incomodar, se estaba poniendo pegajosa y el olor que desprendía era detestable, todo esto parecía una pesadilla. Definitivamente el universo esta en mi contra.

Apenas termine de cambiarme me dirigí al despacho de mi tía Molly, la cual para mi sorpresa me estaba esperando recargada en el marco de la puerta y con los brazos cruzadas.

- Alexander Williams- decía mientras una sonrisa se postraba en su cara- Pero que milagro que vengas a visitarme- camino hacia a mi, y en un abrir y cerrar de ojos me tenia en sus brazos, dándome un fuerte y cálido abrazo - ¿Cómo te encuentras?- me susurro al oído

- Supongo que bien, sigo un poco agobiado- le comente devolviéndole el abrazo

- Oh, carriño, ven hablemos, ¿si?- con una mirada de tristeza, me abrió paso a su oficina y con la mano me pidió que tomara asiento en una de las silla- Cuéntame como te sientes, después de lo sucedido

- Siendo sincero mi cabeza esta echa un lio, aun no comprendo todo esto que esta pasando, solo se que termine explotando y que varias personas terminaron lastimadas.

- Alex si, sabes que nada de eso fue tu culpa, ¿verdad?- Asentí con la cabeza todos me decían lo mismo " Nada de lo que paso es tu culpa", pero en mi interior sabia que lo que ocurrió lo podía haber prevenido, de tan solo haber notado todas las señales que me estaba dando.

Con rabia en mi interior y con un sentimiento de impotencia mire a mi tía Molly - ¡Pero, si nada de lo que ocurrió es mi culpa, porque se alejaron de mi, porque me mandaron acá, por que me abandonaron!- con los puños apretados y mis ojos cristalinos me levante de la silla haciendo que esta se estrellara con fuerza contra el piso.

Comencé a derramar lagrimas de enojo, desesperación y sobre todo de frustración, en ese momento sentí unas cálidas manos tomando mi cara y limpiándome las lagrimas.

- Solo es la forma en como ellos enfrentan las cosas, solo dales tiempo, ellos te quieren, si tranquilo todo estará bien- me alego de ella y me regalo una sonrisa, al separarse completamente de mi, se dio la vuelta y tomo la silla, para acomodarla.

- Pero ahora, necesito que me cuentes que sucedió ahí afuera, no creas que no lo note, estabas sonriendo después de tanto tiempo, pensé que ya no lo harías- me sonrió y movió la cabeza para que volviera a tomar asiento.

Tome la silla y volví a mi antigua posición- No sé de que estas hablando- la mire, mientras ella ponía una mueca de disgusto.

- Claro que sabes, vamos dime que ocurrió- Moví la cabeza en forma de negación y comencé a narrarle lo ocurrido sin omitir detalle alguno, claro esta que ella así me lo pidió.

- Entonces le grite que tuviera mas cuidad, puesto que me había derramado todo el café encima, lo único bueno era que el café era helado, sino me hubiera quemado, además de haber arruinado mi camisa, mi día no podría haber comenzado de la mejor manera. 

- Jajajaja- Reía mientras trataba de disimular, pero lo único que lograba era que me comenzara ha enfadar.

- ¿ Qué están gracioso?, tía Molly- la mire enojado, por que se estaba riendo, que era lo divertido.

- Nada, es solo que  la señorita Walter tiene un fascinación por derramar café sobre otras personas, mira te cuento- la mire atentamente, haciendo un movimiento con mi mano para que continuara contándome- El primer día estaba llegando tarde, sus padres  tenían conflictos, que la estaban afectando así que ese día llego corriendo y hecha un desastre, pero lo que la caracterizaba ese día era el temo que llevaba. Como estaba llegando tarde entro corriendo y buscando algo en su mochila, por lo que no veía por donde estaba yendo, en cambio yo estaba observando unos papeles y metida en mi mundo, fue el día que me entere lo que estaba pasando con tus padres- voltio a mirarme, pero no le di importancia, solo asentí y le pedí que continuara.




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