El Chico De Mis Sueños

Corazón Roto

Narra Alexander

Era domingo por la mañana, la luz del sol entraba por mi venta y una pequeña mano estaba posada en mi abdomen. Mire a la chica que estaba a mi lado, me quede observándola por un tiempo, se veía tan tierna y dulce, sus respiraciones eran pausadas, llevaba puesta la sudadera que le había prestado la noche anterior, y pequeños mechones de cabello le cubrían la cara, algo, que me volvía loco, por el simple hecho de querer retirárselos, pero tenia miedo de despertarla.  

Nunca en mi vida imagine salir de casa a altas horas de la noche solo por buscar a una chica, la cual me había llamado para reclamarme del desastre que es mi vida. Pero aquí estaba con ella a mi lado, haciéndome sentir como un tonto. 

Por alguna extraña razón Ally se estaba convirtiendo en ese pequeño rayo de luz en mi oscuridad. Se estaba convirtiendo en mi esperanza.

Un pequeño movimiento me saco de mis pensamiento, Ally se había dado la vuelta y empezaba a abrir los ojos, con una mueca en su cara, seguramente por el dolor de cabeza que tenia, la tome de la cintura y la pegue más a mi, cerré los ojos y espere a que despertara. No tardo mucho en hacerlo, intento apartarse de mi, pero yo no la deje, la sujete con mayor fuerza, ella paso sus dedos por mi brazo e intento zafarse un par de veces, hasta que por fin se lo permití. 

Bajo lentamente de la cama e intento no hacer ruido para no despertarme, paso por mi lado y en ese momento abrí mis ojos, la sudadera le quedaba grande, pero se veía muy tierna en ella. Estaba a punto de abrir la puerta cuando le hable. 

- Huyendo- mencione , ella se dio la vuela y me miro directamente a los ojos.

- Yo... no- sus mejillas se empezaron a sonrojar, algo que se me hizo muy tierno, estaba nerviosa, eso era más que obvio- no estaba huyendo, solo buscaba el baño.- se excuso, con la mentira más tonta que se le pudo haber ocurrido.

Negué con la cabeza y con una sonrisa burlona le señale una puerta- Es la puerta del baño- me miro pasmada por lo que acababa de decir, se sonrojo aun más y dudosa camino hasta el baño. Su plan de huida había fracasado, cuando cerro la puerta una pequeña risa salió de boca. Me puse de pie y tendí la cama, camine al closet y saque ropa, que pudiese quedarle. 

- Ally- la llame mientras me acercaba a la puerta.

- Sí- se escuchaba nerviosa, seguramente estaba jugando con sus dedos y mordiéndose el labio. Era algo que había notado que hacia cada que se ponía muy nerviosa, especialmente cuando tenia que exponer algún trabajo.

- Te dejo ropa limpia en la cama y en el mueble que esta a lado del lavamanos se encuentran las toallas.- le mencione, para que pudiera tomar una ducha.

- Gracias- la escuche ponerse de pie.

Me aleje de la puerta y tome la primer ropa que encontré, salí de la habitación cerrando la puerta. Entre al cuarto de Chris, para tomar una ducha. Sabia que no se encontraban en casa, por que el y mi tía salían todos los domingas a dar un pequeño paseo y no regresaban sino hasta la tarde. Sali de la habitación y baje las escaleras, entre a la cocina.

Puse un poco de música y empecé a cocinar. Habían pasado unos veinte minutos, cuando escuche la puerta de mi habitación abrirse, escuche como Ally baja las escaleras y se acercaba. Arrastro una silla y tomo asiento.   

- Veo que te has puesto la ropa que te deje- la mire de reojo.- Te queda muy bien- mencione, se sonrojo un poco y  regrese mi vista a la comida.

- Yo creo que le queda mejor a tu novia- menciono de manera frívola, haciendo que la volteara a verla de frente. 

- No, definitivamente, te queda mejor a ti,- la escanee de pies a cabeza- te hace ver tierna e indefensa- puse frente a ella un plato con hotcakes y un jugo de naranja- necesitas hidratarte,- pronuncie ya que seguía viéndome sorprendida, por lo que acababa de mencionar- por la resaca que seguramente tienes.-concluí, dándole una sonrisa burlona.

Me miro enojada, mientras se tocaba la cabeza y bebía un poco de su jugo. 

- Alex...- menciono tímida, y bajo su mirada- tu sabes que fue lo que ocurrió a noche. - Me gire para apagar la estufa, tome mi plato y mi jugo y me senté frente a ella.

- No- respondí, mirándola a los ojos. Los cuales me mostraban un poco de desilusión y tristeza. 

Estaba jugando con su tenedor, cuando me miro.- ¿Cómo es que llegue a tu habitación?- se atrevió a preguntar, mientras probaba un bocado.

- Yo te traje- respondí casi al instante, mientras llevaba otro bocado a mi boca.  

- ¿Por qué?- tomo un poco de jugo. Y yo me atragante con mi comida. No esperaba que me preguntara aquello. Ni siquiera yo sabia aquella respuesta.

- Me llamaste a las tres de la madrugada- tome un poco de jugo, para pasarme la comida- estabas ebria.- finalice.

- Y ¿Qué te dije?- se mordió el labio. 

- Que era un idiota y que me divirtiera con mi novia- la mire, esperando cualquier reacción. Al no obtener ninguna continúe- Y que esta noche te divertirías como nunca. Después de eso me colgaste y yo como buena persona que soy salí a buscarte, pero como no sabia donde te encontrabas solo daba vueltas.- Me sonrió por lo ultimo que había dicho y rio por lo bajo.

- ¿Cómo me encontraste?- me cuestiono.

- Uno de los empleados del bar me llamo, diciendo que no querías irte.

En ese momento su expresión cambio a una de vergüenza y sorpresa, seguramente había recordado algo de lo que le había ocurrido. En eso se toco la cabeza con una mano y con la otra tomo un poco de jugo.

- Recordaste algo.

- Algo así- me miro intentando descifrar algo- Y ¿Podrías decirme si me encontraba con más chicas o solo era yo?

- Cuando llegue el chico y tu estaban sentados en la acera, el intentaba mantenerte despierta.

- Y ¿Sam?- pregunto, haciendo que  se me quitara el apetito.

- ¿Qué con ella?- le respondí a secas y poniéndome de pie.




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