Narrado por Erlia:
¿Sabes qué es sentirse solo en medio del mar?
La brisa acaricia tus mejillas con su frescura y, de repente, un vacío te golpea hasta el fondo del alma. Sientes el impulso de gritar con todas tus fuerzas.
Vengo al mar muy seguido; es la única forma de escapar de la presión que me ahoga en casa. ¿Amigos? Pocos, muy pocos. Los conozco como la palma de mi mano... y, como los dedos de esa palma, son contados.
Cuando era pequeña, mi objetivo —o eso creía— era cumplir expectativas: las de mi familia, amigos, conocidos e incluso desconocidos. ¿Para qué? Buena pregunta...
¿Satisfacción? ¿Sentirme bien al hacerlo? ¿Impresionar a los demás?
O quizás...
Pero, ¡zas!, en medio de tus ataduras y amarguras aparece el chico del paraguas.