Chester llegó más temprano de lo habitual.
Candyland aún no estaba lleno, pero el aroma a azúcar ya flotaba en el aire.
Mandy estaba ahí desde antes, revisando listas, vitrinas y tiempos.
Impecable. Concentrada. Como si nada hubiera ocurrido.
No se saludaron.
No fue incómodo.
Solo fue frío.
Berry lo notó enseguida.
Los días habían empezado a ser así.
Trabajo constante. Silencios largos. Un ambiente tenso que no explotaba, pero tampoco se disipaba. Mandy daba indicaciones precisas, sin levantar la voz, sin mirarlo más de lo necesario.
Chester obedecía. Sin bromas. Sin comentarios innecesarios.
Y aun así, algo seguía mal.
-Ese pedido debe salir primero -dijo Mandy, sin alzar la vista.
-Entendido -respondió Chester.
Nada más.
Berry bajó la mirada y siguió acomodando dulces.
Antes, eso habría sido impensable.
Los clientes iban y venían. Los niños reían durante los shows, aunque Chester ahora se limitaba a hacer lo justo. Animaba, pero sin exagerar. Sin cruzar los límites. Como si caminara sobre una línea invisible que ahora lo limitaba a actuar.
Mandy no reaccionó.
Ni bien.
Ni mal.
Solo siguió trabajando de costumbre.
Y eso, de algún modo, era peor.
El descanso llegó sin que nadie lo anunciara.
Chester se acercó a Berry con cautela, como si temiera que incluso hablar fuera un error.
-Oye... ¿puedo sentarme? -preguntó.
Berry alzó una ceja, algo desconfiado ya que no era algo "muy común de él".
-¿Esto es parte de algo?
-No -dijo Chester-. Esta vez no.
Con eso bastó.
Berry asintió y se hizo a un lado.
Se sentaron en silencio unos segundos. El tipo de silencio que pesa porque no está del todo vacío.
-No sé qué más hacer -soltó Chester al fin, sin rodeos-. Pensé que insistiendo... que disculpándome... pero incluso después de eso nada cambia.
Berry lo observó con atención. Sin juicio.
-Las cosas no están como antes -dijo-. Y no me refiero a que estén mal.
Chester frunció el ceño.
-¿Entonces?
-Están peor -respondió Berry con calma- Antes se molestaban, discutían y hasta se decían cosas. Y ahora... ella solo sigue adelante. Como si no estuvieras.
Chester apretó las manos.
-Eso no era lo que quería.
-Lo sé -dijo Berry-. Pero pedir perdón no siempre arregla todo.
-¿Entonces qué hago?
Berry suspiró.
-A veces no se trata de hablar más -añadió-. A veces se trata de cambiar y hacer algo diferente.
Además de aceptar que no todo se arregla rápido.
Chester no respondió.
Porque por primera vez... no tenía una broma que usar.
Mandy los vio desde lejos.
Los dos sentados. Hablando.
Le pareció extraño.
Pero no se detuvo.
Siguió trabajando.
Concéntrate.
Mantén el control.
No bajes la guardia.
Eso era todo.
El descanso terminó y cada uno volvió a su lugar.
Nada mejoró.
Nada empeoró.
Pero algo había cambiado.
Chester se sentía... distinto.
No aliviado.
No tranquilo.
Solo un poco menos perdido.
Mientras trabajaba, las palabras de Mandy regresaron a su mente sin permiso.
"No te importa si lastimas a otros."
"Lo único que quieres es burlarte."
Tragó saliva.
Ese sentimiento volvió a apretar su pecho.
Incómodo.
Persistente.
Una y otra vez.
No sabía cuándo había empezado a importarle tanto lo que ella pensara de él.
Ni por qué le dolía más su indiferencia que cualquier regaño.
Solo sabía una cosa:
Hacer como si nada hubiera pasado...
no estaba funcionando.
Y quizá nunca lo haría.
𓂃˖˳·˖ ִֶָ ⋆🌷͙⋆ ִֶָ˖·˳˖𓂃
Editado: 29.01.2026