El chico detrás de la máscara

࿔˚⋆Un descanso necesario⋆˚࿔

Perspectiva de Chester

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Últimamente los días habían sido bastante agotadores.

Había estado trabajando más de lo habitual.

Turnos largos, clientes constantes, menos tiempo para bromas y descansos. Por primera vez en mucho tiempo, realmente se estaba aplicando. Tal vez para distraerse. Tal vez para no pensar demasiado.

Cuando por fin llegó su día de descanso, creyó que podría desconectarse un poco de todo. Dormir hasta tarde. No pensar en el trabajo. No pensar en nada.

Pero no fue así.

Apenas había logrado conciliar el sueño cuando su mente empezó a jugarle en contra.

Las imágenes llegaban desordenadas: el pastel, las miradas, las risas que no sonaban igual. Y luego, palabras que no podía borrar, repitiéndose una y otra vez, hasta hacerlo despertar de golpe.

Chester abrió los ojos, respirando con dificultad.

-Genial... -murmuró, pasándose una mano por el rostro.

Se quedó mirando el techo, intentando convencerse de que solo había sido un mal sueño. Pero la incomodidad seguía ahí, pesada, como si algo no se hubiera cerrado del todo.

Justo entonces, su teléfono vibró sobre la mesa.

Una videollamada entrante.
Draco, Buster y Fang.

Chester dudó.

Se aclaró la voz, se acomodó un poco el cabello -sin mucho éxito- y respondió.

-Ey... -saludó.

-¡Por fin! -dijo Draco-. Pensamos que ya estabas muerto.

-¿Qué cara es esa? -preguntó Fang, inclinándose hacia la cámara.

-¿Dormiste algo? -añadió Buster, observándolo con atención.

-Sí... bueno -respondió Chester, forzando una sonrisa-. Todo bien.

Pero no lo estaba haciendo bien.

Su cabello estaba algo desordenado, sus ojos un poco hinchados, y su humor característico... simplemente no estaba ahí.

Sus amigos lo notaron de inmediato.

-Hoy es tu día libre -comentó Draco-. Pensábamos armar algo. Videojuegos, salir un rato... ya sabes.

-O alguna broma -añadió Fang con una sonrisa-. Tú eres el especialista.

Chester tragó saliva.

-No -dijo, más serio de lo habitual-. No tengo ganas.

Los tres se quedaron en silencio unos segundos.

-¿Cómo que no? -preguntó Draco-. Eso sí es nuevo.

-Creo que... quiero hacer una pausa de las bromas -continuó Chester-. Por ahora.

La sorpresa fue evidente.

-Bueno... -dijo Buster, intentando suavizar-. Si no te sientes con ánimo, está bien.

-Sí -añadió Fang-. No es obligatorio.

Chester asintió, agradecido, y se despidió poco después. Colgó y dejó el teléfono a un lado.

Se recostó de nuevo en la cama, cubriéndose con la sábana.

Los pensamientos regresaron solos.

Cuando de repente.

No habían pasado ni treinta minutos cuando alguien tocó la puerta.

Chester se incorporó, confundido, y fue a abrir.

-¿Qué...?

Draco entró primero, seguido de Fang y Buster.

-Hola -dijo Draco-. Vinimos.

-¿Así nada más? -preguntó Chester.

-Así nada más -respondió Fang-. Te vimos raro.

-Y pensamos que no debías pasar el día solo -añadió Buster.

Sin darle mucho tiempo a reaccionar, se acomodaron en la sala, como si siempre hubieran planeado estar ahí. Chester fue a la cocina por algo de comer y botanas, más por costumbre que por hambre.

Cuando regresó, la conversación era ligera.

-¿Y qué tal el trabajo últimamente? -preguntó Fang, con tono casual.

-Sí -añadió Draco-. ¿Todo normal?
Chester se sentó, apoyando los codos en las rodillas.

-Más o menos.

Las preguntas siguieron, suaves, indirectas. Ninguno iba al punto, pero todos estaban atentos.

Finalmente, Chester suspiró.

-Lo del otro día... -comenzó-. Lo del pastel.

Sus amigos guardaron silencio.

-No lo pensé muy bien -continuó-. Solo lo vi y creí que sería algo divertido. Ya saben... como siempre.

Jugó nerviosamente con sus manos.

-Ustedes me entienden, ¿no?

Nadie respondió de inmediato.

-Pero por alguna razón no fue así -dijo-. Y ahora... no sé cómo sentirme.

Levantó la vista.

-Antes no me importaban estas cosas. Ahora sí. Y no entiendo por qué.

Buster fue el primero en hablar.

-Tal vez porque ya no eres exactamente el mismo de antes.

Chester se quedó pensativo.

-Puede ser...

Draco se levantó y estiró los brazos.
-Bueno -dijo-. Sea lo que sea, no te vamos a dejar solo hoy.

-Exacto -añadió Fang-. Noche de chicos.

Chester dudó un segundo... y luego asintió.
-Está bien.

Por primera vez en días, sintió que el peso en su pecho se aligeraba un poco.

Aunque sabía que esa conversación... apenas estaba comenzando.

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En el texto hay: romance

Editado: 29.01.2026

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