Había pasado aproximadamente un mes desde el accidente del pastel.
Desde que el video se había popularizado.Desde las miradas ajenas y los susurros que no se decían del todo en voz alta.
Pero a pesar de eso Candyland seguía funcionando.
Los pedidos salían y los horarios se cumplían.
Pero algo se había quedado suspendido en el aire.
Desde aquella vez en que Mandy dejó caer palabras que dolían más que cualquier otro regaño o llamada de atención, Chester había cambiado. Al principio no fue de golpe, ni de forma evidente.
Fue un desgaste más lento.
Él seguía haciendo su trabajo con los niños e incluso estaba más comprometido a dibujar sonrisas en sus rostros... pero solo cuando era necesario.
Mientras por otro lado, el resto del tiempo era alguien completamente distinto: se volvía más callado y distante, como si temiera cometer algún error.
A su manera, era su forma de no estorbar, de no equivocarse de nuevo,
de no volver a cruzar esa línea invisible que lo había limitado todo ese tiempo, desde aquel accidente que marcó el inicio de todo.
Para Mandy en teoría, eso era lo correcto. Se decía así misma que de esa forma mantenía el control y la eficiencia del lugar. Además era de la idea de que pensar era más seguro que sentir. Siempre lo había sido.
Y aun así... había algo que no terminaba de encajar, aunque decidía evitar pensar en eso.
Ese día ella empezó temprano como de costumbre. Revisó vitrinas, ajustó detalles, comprobó que todo estuviera exactamente donde debía estar. Perfecto.
De repente, su teléfono vibró.
Berry:
"Hola Mandy, oye hoy no podré ir al trabajo. Me surgió un compromiso importante. Lo siento."
Mandy leyó el mensaje dos veces.
No frunció el ceño.
No suspiró.
Solo escribió un "Está bien, gracias por avisar" y guardó el teléfono.
Nada fuera de lo normal.
Minutos después, la puerta se abrió.
Chester entró con puntualidad casi exagerada. Traía su atuendo habitual, aunque sin la energía ruidosa de antes.
Alzó la vista, como siempre hacía al llegar... y entonces se detuvo apenas un segundo más de lo normal al no ver a Berry.
Noto que Mandy estaba detrás del mostrador revisando una lista y se acercó sin pensarlo mucho.
-¿Berry... no ha llegado? -preguntó Chester.
Su voz fue neutra.
Correcta.
Era una de las pocas veces últimamente que tomaba la iniciativa de hablar.
Mandy levantó la mirada.
-No podrá venir hoy -respondió-. Tiene un compromiso.
Silencio.
No incómodo.
No tenso.
Solo vacío.
Chester asintió despacio.
-Entiendo.
Y nada más.
No hubo comentario extra.
No hubo intento de llenar el espacio.
No hubo broma.
Simplemente se giró y fue hacia su área de trabajo, acomodando cosas, preparándose para el show como si fuera cualquier otro día.
Mandy lo siguió con la mirada sin darse cuenta.
Solo fue un segundo, pero fue lo suficiente para notar algo que no supo nombrar.
Desde que él había cambiado, el ambiente era más tranquilo.
Más eficiente.
Más controlado.
Era lo que ella tanto pedía y estaba esperando... entonces ¿por qué no estaba satisfecha?
Eso era algo que no sabía cómo explicar, ya que por un momento estaba esperando algo más.
No sabía qué.
Ni por qué.
Tal vez una palabra de más.
Tal vez una queja.
Tal vez una broma fuera de lugar.
Pero no llegó.
Incluso por un momento se sintió ligeramente...¿decepcionada?
No, no podría ser eso, se repetía así misma.
Y eso, de una forma extraña, la confundía más que cualquier provocación pasada.
Mandy se dió cuenta que había perdido demasiado tiempo pensando en eso, así que volvió a concentrarse en su trabajo.
No tenía sentido pensar en eso.
Así era mejor.
Ella misma lo había querido así.
Chester por su parte, se mantuvo enfocado, sus movimientos eran medidos y su sonrisa solo aparecía cuando debía hacerlo. Para evitar todo tipo de excesos o improvisaciones.
Y así es como tuvieron que sobrevivir un día solos.
Sin Berry.
Sin mediadores.
Sin amortiguar el silencio.
Solo eran ellos dos.
Compartiendo el mismo espacio.
Evitándose con cuidado.
Y aunque ninguno lo diría en voz alta, ambos sentían lo mismo:
Ese día, Candyland funcionaba como de costumbre.
Pero algo esencial... seguía faltando.
Y eso solo era el comienzo de lo que les esperaba...
𓂃˖˳·˖ ִֶָ ⋆🌷͙⋆ ִֶָ˖·˳˖𓂃
Editado: 29.01.2026