El día transcurría con una normalidad extraña.
Candyland estaba en funcionamiento como siempre: las vitrinas impecables, los dulces alineados y los colores brillantes. Berry había vuelto a su puesto y se movía con su habitual calma, atendiendo pedidos y acomodando cajas sin hacer ruido.
Mandy llevaba el control con la misma precisión de siempre. Daba indicaciones breves, revisaba cada detalle y mantenía el ritmo del lugar sin esfuerzo aparente.
Chester también estaba ahí.
No tan ruidoso como antes.
Ni tan presente.
A veces, sin darse cuenta, Mandy levantaba la mirada y lo encontraba observando desde lejos. Otras, era él quien la miraba a ella, solo por un segundo, antes de apartar la vista. No había desafío. No había provocaciones.
Solo una sensación... distinta.
Chester habló un poco más con Berry ese día. Nada importante. Comentarios sueltos mientras trabajaban, preguntas simples. Mandy lo notó sin querer.
Y por alguna razón, esa escena le resultó extraña.
No dijo nada.
No debía importarle.
Es mejor así, se repitió. Hay más orden.
Aun así, una sensación extraña se le instaló en el pecho, como si algo no estuviera del todo en su lugar.
Cómo si se sintiera un poco excluida, aunque decidió ignorarlo.
El día avanzó sin novedad aparente.
Cuando llegó su descanso, Mandy se apartó un momento del mostrador. Revisó su teléfono casi por costumbre... y se detuvo.
Un grupo que no había usado en semanas.
Noche de chicas 💄✨
Lola: Hoy reunión en mi casa y nada de excusas.
Maisie: Mandy te necesitamos.
Colette: Y yo NECESITO chisme.
Mandy frunció ligeramente el ceño.
-No puedo -escribió-. Ya saben cómo es manejar la tienda, siempre tengo mucho trabajo.
La respuesta llegó casi de inmediato.
Lola: Siempre nos dices eso.
Maisie: Solo un rato.
Colette: Tiene mucho tiempo que no nos vemos, acepta por favor, solo por esta vez.
Mandy suspiró.
Observó Candyland una vez más. Todo estaba bajo control. Berry atendía. Chester estaba ocupado con unos niños, haciendo reír sin exagerar, sin llamar demasiado la atención.
Por primera vez en días... no había urgencias.
-Tal vez... -murmuró para sí misma- no estaría mal un descanso.
Escribió un breve "Está bien" antes de pensarlo demasiado.
Guardó el teléfono y mientras retomaba su postura firme, una pequeña sonrisa se le escapó.
Fue algo breve.
Inusual.
Casi imperceptible.
Pero real.
No sabía si era lo que necesitaba.
Solo sabía que, por una vez, había decidido salir de su rutina agitada.
Y eso... ya era un cambio.
De repente se acercó a los chicos y les dijo con voz neutra.
-Hoy vamos a cerrar un poco más temprano.
La frase salió de Mandy con naturalidad, como si no significara nada.
Berry levantó la vista desde el mostrador, sorprendido apenas un segundo. Chester que estaba acomodando unas cajas cerca, se detuvo también.
-¿Más temprano? -repitió Berry, con calma-. Entendido jefa.
Chester ladeó un poco la cabeza, curioso. Mandy no solía hacer cambios improvisados. Todo en Candyland seguía un horario preciso sin excepciones.
-¿Todo bien? -preguntó él está vez sin burla, ni provocación.
-Sí -respondió ella-. Solo será por hoy, no se acostumbren.
No dio más explicaciones. Y para sorpresa de ambos, nadie insistió.
El resto del tiempo transcurrió tranquilo. Sin bromas fuera de lugar. Sin silencios incómodos. El ambiente no era cercano... pero ya no pesaba tanto como antes.
Cuando llegó la hora, Mandy subió las escaleras del castillo. Su habitación la recibió con el orden habitual: los colores suaves, las superficies limpias y todo en su sitio. Abrió una pequeña maleta y comenzó a guardar ropa con cuidado, junto a algunos objetos personales.
No era algo que hiciera seguido.
Abajo Berry cerraba cajas mientras Chester apagaba algunas luces. Ambos notaron el sonido de pasos en el piso superior.
-No es común que se vaya así -comentó Berry en voz baja.
-No -admitió Chester-. Pero... se ve diferente hoy.
Cuando Mandy bajó, llevaba la maleta en una mano. Su postura seguía siendo firme, pero había algo más suelto en ella. Algo que no estaba ahí días atrás.
Los tres salieron de Candyland juntos. Mandy cerró la puerta con llave, como siempre, y se giró para despedirse.
Por un instante, Chester dudó un poco.
Pero luego habló.
-Que te diviertas -dijo con un tono más suave del que había usado en semanas.
Berry asintió en silencio, acompañando el gesto.
Mandy los miró.
No sonrió abiertamente.
No dijo nada extraordinario.
Pero asintió y en su expresión hubo algo distinto. Ya no estaba esa mirada de frialdad e indiferencia que solía tener siempre.
-Gracias.
Les respondió mientras se alejaba y cargaba con algo que no había sentido en días.
Ligereza.
Y cuando Berry y Chester se quedaron mirando la puerta cerrada, ambos llegaron a la misma conclusión:
El ambiente entre los tres... ya no era tan tenso.
Al menos no como antes.
¿Será que por fin las cosas ya están mejorando?
𓂃˖˳·˖ ִֶָ ⋆🌷͙⋆ ִֶָ˖·˳˖𓂃
Editado: 29.01.2026