El chico detrás de la máscara

⋆.°Descanso compartido⋆.˚

Mandy se quedó procesando lo que acababa de pasar.

Luego giró apenas hacia Chester.

-Oye... ¿qué fue eso?

Chester ya se había dado la vuelta, como si nada hubiera ocurrido.

-¿Qué cosa?

-Lo que acaba de pasar -insistió ella-. Que llegaste de la nada y...

Se detuvo, buscando las palabras.

-Fue raro.

Chester acomodó un frasco antes de responder.

-Solo hice mi trabajo.

El tono fue tranquilo.

Mandy frunció ligeramente el ceño.

-Pero yo estaba atendiendo.

-Y yo ya tenía listo el pedido.

No la miró al decirlo.

-No es nada, simplemente quería ayudar.

Ella lo observó un segundo más.
No parecía molesto ni tampoco incómodo.

Solo... distante otra vez.

-Está bien... -murmuró al final, sin estar del todo convencida.

Chester asintió apenas y regresó a lo suyo.

Pero la sensación no se fue del todo.

°⋆.ೃ࿔── 🌸 ───⋆.ೃ࿔:・

En la tienda, Mandy seguía trabajando.

Revisó inventario, acomodó algunas cajas y ajustó etiquetas con más precisión de la necesaria.

Chester por su parte, no volvió a intervenir en nada más de lo habitual.

Se mantuvo en su lugar, cumpliendo con lo suyo, pero sin ese toque ligero que había tenido al inicio del día.

Berry se detuvo a observarlos un momento.

-Oye, no has parado desde que abrimos.

-Tranquilo, estoy bien.

-No, no lo estás -respondió él con calma-. Pareciera que estás evadiendo algo.

Mandy levantó la vista, ligeramente molesta.

-No evado nada, simplemente estoy trabajando.

Berry cruzó los brazos.

-Bueno, pero no has comido nada y ya es tarde.

Mandy suspiró, midiendo opciones.
No tenía argumentos sólidos.

-Está bien, tomaré cinco minutos.

-Que sean diez.

Sin discutir más, dejó el lápiz sobre el mostrador y caminó hacia el área de descanso.

Chester no levantó la vista cuando pasó a su lado.

Pero segundos después, dejó lo que estaba haciendo.

-Voy a tomar mi descanso.

No era su turno todavía.
Aun así, nadie dijo nada.

Solo desapareció hacia la parte trasera donde casi nunca entraba nadie a esa hora.

Se sentó contra la pared y se colocó los audífonos.

No estaba escuchando nada en específico. Solo necesitaba el ruido.

Miraba al frente sin realmente enfocar nada.

De repente Mandy entró al área de descanso con su comida entre manos.

Miro a Chester un momento y dudó antes de acercarse a tocarle el hombro.

Él se quitó uno de los audífonos.

-¿Hm?

-Berry me obligó a descansar.

-Mm algo típico de él.

Mandy se sentó en una silla frente a él, dejando cierta distancia.

Hubo un breve silencio.

-¿Y qué estás escuchando?

Chester miró su teléfono.

-Nada en particular.

-Eso no es muy específico.

-Esa es la idea.

Ella asintió. Luego lo miró con más atención.

-Oye...

Chester levantó la vista apenas.

-Mira...sé que no me incumbe pero... tenía tiempo que no te notaba así.

Él frunció ligeramente el ceño.

-¿Así cómo?

Mandy trató de buscar las palabras adecuadas.

-No lo se, te he notado como más callado y más... distante.

Chester no respondió de inmediato.
Ella suspiró.

-Sabes... por más que lo pienso no te entiendo.

Eso sí lo hizo mirarla.

-Antes todo era tan diferente y parecía que disfrutabas mucho molestarme hasta sacarme de quicio -continuó-. Luego empezaste a evitarme y ser frío conmigo. Después fuiste... un poco más suave y atento.

Hizo una pausa pequeña.

-Y justo cuando pensaba que las cosas estaban mejorando...vuelves a distanciarte.

El silencio que siguió fue más denso.

-Aunque quiera darle una explicación lógica...de porque actúas de esa manera, no logro comprender por qué eres así conmigo. ¿Acaso disfrutas hacerme esto? No soy un juego o alguna clase de entrenamiento para ti Chester.

No sonó herida.

Sonó genuinamente confundida e incluso algo frustrada.

Y eso fue peor.

Porque Chester no tenía una respuesta clara.

Ni siquiera sabía ponerle nombre a esa nueva sensación.

De repente desvió la mirada.

-No estoy intentando distanciarme y tampoco eres un juego para mí.

-Entonces, ¿qué es? Porque me tratas así.

Él pasó una mano por su cabello un poco frustrado, porque no podía encontrar un motivo claro para saber porque se sentía de esa manera.

-Supongo que a veces las cosas solo... cambian de lugar.

La frase salió antes de que pudiera detenerla.

Mandy frunció ligeramente el ceño, intentando procesarla.

-Eso no es una explicación.

-Sí, lo sé.

Hubo silencio otra vez.

Chester bajó la voz.

-Mira no siempre entiendo lo que estoy pensando. Mucho menos lo que estoy sintiendo. Yo...jamás he sido bueno con las palabras, ¿si? Pero me estoy esforzando...solo quiero que tengas en claro que para mí, no eres ningún juego, jamás jugaría contigo.

Al decir esas palabras él alzó la mirada y por un momento buscó la suya, tratando de hacerle entender que lo que decía iba en serio.

Y eso fue lo más honesto que pudo ser.

Mandy lo observó un momento largo como si estuviera decidiendo si lo que le habían dicho era verdad o no.

No parecía estar completamente satisfecha, pero tampoco estaba molesta.

-Está bien.

Aunque realmente no lo estaba del todo.

Pero decidió dejarlo ahí.

Chester jugueteó con el cable de los audífonos.

-Y oye...sé que no debería importarte cómo me siento... pero es lindo ver que te preocupes por mí.

Ella se quedó quieta.

No esperaba eso.

-No es que... -aclaró rápido, acomodándose el cabello detrás de la oreja-. Solo intento que todo esté en orden. Sabes que mi prioridad es que todo esté en su lugar.

Intentó sonar firme.

Pero el leve titubeo en su voz la traicionó apenas.



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En el texto hay: romance

Editado: 11.04.2026

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