Después de aquella fiesta, algo cambió entre nosotros.
Erick empezó a ignorarme.
Al principio pensé que solo era algo temporal.
Tal vez estaba molesto.
Tal vez necesitaba espacio.
Pero los días pasaban… y el silencio continuaba.
En el colegio lo veía.
Sabía que estaba ahí.
Pero actuaba como si yo no existiera.
Y fue en ese momento cuando entendí algo que no esperaba.
Me dolía.
Me dolía mucho más de lo que debería.
Porque no éramos pareja.
Ni siquiera habíamos tenido algo realmente claro.
Pero aun así, su indiferencia se sentía como una pequeña herida que no dejaba de recordarme que algo había cambiado.
Entonces empecé a pensar en todas nuestras conversaciones.
En las noches hablando hasta tarde.
En las bromas.
En cómo me hacía reír.
En cómo me hacía sentir especial.
Y de repente lo entendí.
Me había enamorado de él.
Tal vez no de golpe.
Tal vez no de forma dramática.
Pero en algún momento entre todas esas conversaciones…mi corazón había empezado a elegirlo.
Y ahora estaba pagando el precio de no haberlo entendido antes.
Editado: 15.03.2026