El Chico Que Debí Olvidar

Capitulo 5

ABRIL JONES.

Mi mamá se fue a la mañana. "Solo son 5 días, hija".

A las 8 de la noche, la puerta sonó.

Duncan, con un bolso y una caja de pizzas.

-¿Qué haces acá? Dijiste que te mudabas el viernes.

-Me adelanto. La casa ya es casi mía, ¿no? -dijo y pasó por al lado mío.

Entró a MI cocina, abrió MI heladera.

-Uf, qué vacío. ¿Tu mamá no te dejó nada?

Lo miré con odio.

-Dormís en el cuarto de invitados. Y no me hables.

Subí a mi cuarto y cerré la puerta con llave. Por si acaso.

A los diez minutos, tocaron.

-Abril, se cortó la luz abajo. ¿Sabes dónde están las térmicas?

-En el garage.

-Acompáñame. Me da miedo la oscuridad.

-¡Tienes 21 años!

-Y sigo teniendo miedo. ¿Vienes o grito y le digo a tu mamá por qué terminamos de verdad?

Me quedé helada.

Abrí la puerta de golpe.

-Estás enfermo.

-Y tú sigues siendo una mentirosa. Dijiste que no me conocías.

Estábamos tan cerca en el pasillo oscuro que podía sentir su respiración.

(...)

A la mañana siguiente, salí de bañarme solo con la toalla. Pensé que él seguía durmiendo.

No.

Estaba en el pasillo, recién levantado, sin remera, mirándome.

Los dos nos quedamos congelados.

- ¡¿QUÉ HACES ACÁ?! -grité.

- ¡Yo vivo acá ahora! ¡¿Qué haces tú en toalla?!

- ¡Me acabo de bañar, pervertido! ¡Date vuelta!

Se dio vuelta rápido, pero ya era tarde. Ya me había visto.

-Dios, Jones... -dijo con la voz rara, tapándose los ojos.

Corrí a mi cuarto.

Cerré la puerta y me apoyé en ella. El corazón me iba a mil.

Desde afuera, escuché que golpeaba la pared.

-Abril, perdón. No sabía.

Y por primera vez en tres años, su perdón sonó de verdad.




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