El Chico Que Debí Olvidar

Capitulo 6

ABRIL JONES.

A las diez de la noche empezó la tormenta.

De esas del pueblo, que hacen temblar las ventanas y se escucha todo.

Yo estaba en mi cuarto leyendo cuando se cortó la luz. Toda la casa quedó a oscuras.

-¡Abril! -gritó Duncan desde abajo-. ¡¿Estás bien?!

-Sí. Quédate abajo, que me arreglo sola.

Mentira. Me muero de miedo con las tormentas. Desde siempre. Él lo sabía.

A los dos minutos, mi puerta se abrió. La luz de su celular iluminó su cara.

-No podía dejarte sola. Ya sé que odias esto.

-Estoy bien, te dije.

Un trueno enorme retumbó y pegué un salto. Me abracé a la almohada.

Duncan suspiró.

-Sí, se nota que estás súper bien.

Se sentó en la punta de mi cama, sin tocarme. Como hacía antes.

-¿Te acordás lo que hacíamos?

-Duncan, no.

-Te contaba historias estúpidas hasta que te dormías.

Me quedé callada. Porque sí, me acordaba. Y quería eso. Quería que esa noche no me dejara sola.

Otro trueno. Esta vez más fuerte. Y escuchamos un ruido raro abajo.

-Se está lloviendo el cuarto de invitados -dijo él asomándose-. Abril, se está inundando todo.

- ¿Qué?

Bajamos corriendo con el celular. El techo del cuarto de invitados goteaba a chorros.

-Genial. Ahora sí que es mi casa -dijo mirando el desastre.

-Vas a tener que dormir en el sillón.

Me miró.

-El sillón está empapado también. La ventana quedó abierta.

Nos quedamos mirándonos en medio de la oscuridad, con la lluvia entrando por todos lados.

Solo quedaba un lugar seco.

Mi cama.

(...)

-Voy a dormir en el suelo -dijo rápido.

-Ni loca. Te resfrías y mi mamá me mata.

-Entonces duermo lejos. Vos de ese lado, yo de este. Y ponemos la almohada gigante en el medio. Como muro.

-Como muro -repetí.

Nos acostamos vestidos, lo más separados posible, con la almohada del medio.

Afuera llovía cada vez más fuerte. Yo no podía dormir. Sentía su respiración.

-Duncan -susurré.

-Mmm?

-¿Por qué terminaste conmigo de verdad? Nunca me lo dijiste. Solo desapareciste.

Se quedó en silencio un rato largo. Apretó la almohada del medio.

-Porque escuché cosas, Abril.

-¿Qué cosas?

-Cosas en el pueblo. Decían que te ibas a ir a la ciudad y que yo te iba a frenar. Que te reías de mí, que solo estabas conmigo para pasar el tiempo hasta irte.

Me incorporé furiosa.

-¿Y les creíste? ¿A ellos les creíste y a mí no?

-No es eso -dijo, pero no me miraba a los ojos. Estaba mintiendo, se notaba-. Solo... pensé que era mejor. Que te odiaras y te fueras.

-¿Me dejaste por un rumor? -mi voz se quebró.

No contestó. Se dio vuelta para el otro lado.

-Duncan, mírame.

-No puedo.

-Duncan, ¿qué fue lo que escuchaste de verdad?

-Nada. Ya te dije. Un rumor. Ahora duérmete, Jones. Mañana seguimos con la mudanza.

Y volvió a poner la almohada bien en el medio, como si quisiera alejarse.

Pero yo sabía que estaba mintiendo. Había algo más, algo mucho más grande que no me quería decir.

Y lo peor es que, aunque me mintiera, seguía queriendo abrazarlo para que dejara de temblar.

Me acosté de nuevo, dándole la espalda, pero esa noche ninguno de los dos durmió.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.