El chico que jure destruir

Capítulo 2: Lo que no quiero recordar

No dormí esa noche.

Cada vez que cerraba los ojos, veía tu sonrisa en las fotos. No como un recuerdo… sino como una imagen prestada. Como si alguien me hubiera contado una historia sobre nosotros y yo estuviera intentando creerla.

Pero había algo que no encajaba.

El mensaje.

"Ya no puedo seguir con esto."

No suena como alguien enamorado.
Suena como alguien atrapado.

A la mañana siguiente volviste al hospital. Traías café en la mano y una sonrisa demasiado ensayada.

—Buenos días —dijiste, como si nada estuviera roto.

Te sentaste cerca. Demasiado cerca.

Otra vez esa sensación en el pecho. Ese latido rápido.
No era rechazo. Tampoco era amor.

Era tensión.

—¿Recordaste algo? —preguntaste.

Negué con la cabeza.

Mentí.

No recordé momentos… pero recordé una emoción.

Miedo.

No sabía de dónde venía, pero estaba ahí. Pequeño. Persistente.

—Podemos ir despacio —susurraste—. No tienes que forzarte.

Asentí.

Entonces noté algo en tu muñeca.

Un moretón leve, amarillento, como si ya estuviera sanando.

—¿Qué te pasó ahí? —pregunté.

Instintivamente cubriste tu muñeca con la manga.

—Nada. Soy torpe.

Torpe.

Algo dentro de mí se tensó.

No era un recuerdo claro, era más bien una imagen borrosa:
una discusión.
tu voz quebrándose.
mi mano golpeando la pared.

Mi respiración se aceleró.

—¿Discutíamos mucho? —pregunté sin mirarte.

Te quedaste en silencio demasiado tiempo.

—Como cualquier pareja.

No fue una respuesta. Fue una evasiva.

Sentí un peso horrible en el estómago.

—¿Te hice daño? —pregunté.

Tus ojos se llenaron de algo que no supe identificar. ¿Tristeza? ¿Culpa? ¿Miedo?

—Nunca quisiste hacerlo —dijiste al final.

Nunca quisiste.

Eso no significa nunca pasó.

Mi mente empezó a latir más fuerte que mi corazón. Como si estuviera tratando de empujar recuerdos hacia la superficie… pero algo los mantuviera hundidos.

—Sofía —dije con la voz seca—, ¿por qué te iba a dejar?

Esa pregunta cambió todo.

Tu sonrisa desapareció.

Y por primera vez desde que desperté, no vi esperanza en tu mirada.

Vi pánico.

—No ibas a dejarme —dijiste rápido—. Solo estabas confundido.

Confundido.

Otra vez esa palabra suave para cubrir algo más duro.

Entonces recordé algo más.

No una escena completa. Solo un sonido.

Tu voz diciendo:
"Me estás lastimando."

Me llevé las manos a la cabeza.

—¿Qué pasó el día del accidente? —pregunté.

Tragaste saliva.

—Discutimos.

Mi pulso se disparó.

—¿Por qué?

—Porque querías terminar conmigo.

El aire se me fue.

—¿Y después?

Bajaste la mirada.

—Te fuiste manejando enojado.

Silencio.

—Y chocaste.

La habitación se sintió más pequeña.

Así que esa era la historia.

Yo quería dejarte.
Discutimos.
Me fui furioso.
Y terminé aquí.

Pero algo no encajaba.

Si estaba tan decidido a terminar…
¿por qué ahora siento que mi mente está intentando protegerme de ti?

Cuando levanté la vista, estabas llorando en silencio.

—No me mires así —susurraste—. No soy la villana.

No dije nada.

Pero por primera vez desde que desperté…

Me pregunté si el accidente no fue lo único que me rompió la memoria.

Tal vez mi mente no me traicionó.

Tal vez me salvó.



#472 en Fanfic
#5403 en Novela romántica

En el texto hay: romance, drama, enemies to lovers

Editado: 15.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.