Con el cierre definitivo de El Cielo en Llamas, nuestra decimoquinta novela, consolidamos con orgullo nuestro viaje conjunto por el género del drama de catástrofes. Tras el éxito de nuestras anteriores catorce novelas, este proyecto nació con una ambición muy clara: rendir homenaje a los grandes clásicos cinematográficos del género, donde el suspense no estalla de inmediato, sino que se cocina a fuego lento.
A lo largo de estas páginas, quisimos que experimentaras la angustia de lo inevitable a través de pequeños detalles cotidianos y anomalías físicas, conteniendo la respiración junto a nuestros seis protagonistas:
Raúl: El analista metódico cuyo liderazgo lógico guio los primeros momentos del aislamiento.
Marcos y Patricia: La viva imagen de la resistencia y el apoyo mutuo frente a la parálisis total de la ciudad.
Mayte y Lucas: El pilar técnico y operativo que logró salvaguardar los suministros vitales en el búnker del sótano.
Paula: La mirada desde las alturas, encargada de observar cómo el firmamento cambiaba las reglas de la Tierra para siempre.
Para nosotros, diseñar esta atmósfera de aislamiento bajo un sol de mercurio y auroras magnéticas ha sido un reto fascinante. Queríamos explorar la psicología humana al límite, demostrando que la mayor fuerza ante el fin del mundo no reside en la tecnología que perdimos, sino en los lazos que nos unen.
AGRADECIMIENTOS.
A ti, querido lector, que nos has acompañado fielmente a lo largo de quince libros, devorando cada página y compartiendo nuestra pasión por la literatura. Gracias por adentrarte con nosotros en este viaje de supervivencia extrema, por sufrir en la penumbra del centro comercial y por celebrar el renacimiento de nuestros personajes bajo un nuevo firmamento.
Vuestro apoyo incondicional en cada publicación es el verdadero motor que impulsa nuestra imaginación y mantiene viva nuestra pluma en cada nuevo desafío.
¡Gracias por formar parte de nuestra historia!
Sandra Arcano y Rafael Cabrera.
23 de junio de 2005