El hombre no pudo evitar analizar su estado 'Interesante. No registro ningún estímulo externo. Mi capacidad de procesamiento está activa, pero... ¿cuál podría ser la causa de esta falta de datos?'
Por un reflejo de costumbre, imaginó estar sentado en su vieja silla de trabajo. Desde esa proyección mental, comenzó a formular una inmensa cantidad de posibles situaciones. Tras descartar miles de variables en segundos, concluyó:
'Tres opciones poseen la mayor probabilidad estadística: Primera: Estoy dentro del nuevo feto, pero en una fase de adaptación latente. Segunda: El feto me rechazó y estoy flotando suspendido en la solución de transferencia. Tercera: La situación se salió de control y estoy a la deriva en el espacio.'
No tenía forma de medir el tiempo, pero calculaba que, desde que recuperó el sentido, no habían pasado más de dos horas.
'Las tres opciones me dejan en una situación precaria, pero si tengo la capacidad de pensar, encontraré una solución.'
Con una nueva energía brotando en él, retomó su análisis.
'En este momento, la lógica indica que soy energía pura... un alma. Me pregunto: ¿puedo percibir mi propia estructura?'
La curiosidad por la situación desconocida borró cualquier rastro de temor o duda.
Con esta nueva mentalidad, inició su búsqueda para dominar su nuevo estado. Sin párpados físicos que bajar, recurrió a la memoria muscular de su vida pasada: simuló la acción de cerrar los ojos para aislar su mente y volcó toda su atención hacia el interior.
Trató de percibir los límites de su propio ser. No buscaba carne ni hueso, sino la vibración de la energía que ahora lo componía. Al principio era imperceptible, como intentar ver a través del sonido, pero persistió.
Tras lo que su reloj interno calculó como varias horas de esfuerzo ininterrumpido, concluyó.
'Como predije, percibir algo tan complejo no será fácil. Sin embargo... no tengo hambre, no tengo sueño y no tengo a dónde ir. Dedicaré toda mi existencia a resolver este enigma.'
El tiempo, sin el ancla de los astros o los relojes, perdió su significado. Fluyó como un río silencioso en la oscuridad. En ese estado de concentración absoluta, lo que podrían haber sido horas se estiraron, convirtiéndose quizás en años de tranquilidad estática.
Hasta que, finalmente, su conciencia validó el resultado 'Lo logré. Apenas es perceptible, pero registro pequeños rastros de mi propia alma.'
Con una satisfacción lógica en sus pensamientos, continuó 'El bloqueo inicial ha sido superado. El resto es solo cuestión de perseverancia y repetición.'
La eternidad siguió su curso, imperceptible.
Lo que antes era una vibración tenue, ahora se manifestaba con claridad absoluta. Su ser no era un cuerpo, sino una nebulosa de consciencia pura, amorfa y en constante fluctuación termodinámica.
Analizando el caos de su propia existencia, se planteó un nuevo objetivo 'Si puedo percibirla, puedo manipularla. ¿Es posible imponer un orden geométrico a esta energía?'
El vacío se convirtió en su laboratorio. Sin fatiga ni distracciones, progresó paso a paso en el control de su esencia.
Al lograr extender pequeños zarcillos de energía fuera de su núcleo, comenzó a recibir información del exterior. No era luz ni sonido, sino una falta absoluta de resistencia y temperatura.
Esa lectura sensorial fue la pieza final del rompecabezas. No había líquido, no había tanque, no había feto.
Confirmó su tercera hipótesis 'Estoy a la deriva en el vacío espacial.'
Pese a ello no todos fueron descubrimientos asertivos ‘Como estaba previsto, mi alma no esta preparada para permanecer sin un recipiente que la contenga’
Trato de recordar uno de los libros de fantasía que me gustaban en la infancia y mis sospechas se aclaran ‘Recuerdo levemente el contenido, mas no toda la información, lentamente estoy perdiendo densidad en la energía del alma’
No sintió dolor físico, pero la confirmación lógica fue peor 'A esta tasa de decaimiento, perderé mi identidad. Manipularé el consumo energético de mi alma para preservar solo los recuerdos de importancia crítica y comprimir el resto.'
Visualizó su mente como una inmensa biblioteca digital. Los estantes comenzaban a desmoronarse, los libros se convertían en polvo de luz. Tenía que elegir qué salvar.
Frente a él flotaba un recuerdo nítido: El olor a café, un domingo por la mañana y la vista de una inmensa biblioteca frente a él. En sus manos descansaba un tomo gigante de una de las novelas de fantasía que leía en su tiempo libre.
Al lado, flotaba el esquema completo de la Tabla Periódica y las leyes de la termodinámica.
Observó ambos. Su lógica fue implacable.
'El recuerdo emocional carece de utilidad práctica para la supervivencia.'
Con una frialdad que asustaría a cualquier humano, 'aplastó' el recuerdo del domingo. La imagen de la biblioteca y el libro se fragmentó en píxeles de luz y fue absorbida como combustible. No sintió tristeza, solo un ligero aumento en su densidad energética.
'Datos irrelevantes reutilizados. Procediendo a blindar el conocimiento científico.'
Con un cálculo rápido sobre la cantidad de tiempo que podía ganar con esta medida, llegó a un resultado subóptimo 'Posiblemente logre mantener mi núcleo intacto por unos 900 años. Sin embargo, en la vasta e infinita galaxia, es una variable de tiempo incierta.'
Su mente pragmática cortó el hilo de duda 'Es irrelevante preocuparse. Una probabilidad baja sigue siendo mejor que cero.'
Habiendo establecido un protocolo de supervivencia, continuó experimentando con las limitaciones de su ser.
La eternidad siguió su curso. Entre nuevos descubrimientos y el dominio de antiguas habilidades teóricas, 200 años pasaron en un parpadeo.
Ahora era capaz de percibir gran parte de su entorno, mapeando las estrellas distantes en el cosmos. Su alma había dejado de ser una nube amorfa; tras siglos de compresión y disciplina, había tomado una forma definida: la figura translúcida de un joven de apenas unos 20 años.