La sensación fue abrumadora. De la libertad infinita del vacío, pasó instantáneamente a una presión asfixiante.
Se sentía pesado, viscoso. La oscuridad ya no era el vasto lienzo del universo, sino un muro sólido que lo apretaba por todas partes.
Reaccionando por instinto, extendió sus sentidos como lo haría en el vacío, intentando mapear las estrellas, pero se topó con una barrera inmediata.
'Mi rango de percepción se redujo drásticamente. Hay una especie de barrera biológica que me impide ver más lejos. Podría superarla si aplico fuerza bruta, pero eso causaría daños irreversibles a la estructura.'
Analizó la resistencia que frenaba su mente. No era energía, era materia orgánica.
'La restricción es física, no espiritual. Esto confirma mi teoría: intercepté exitosamente un cuerpo compatible.'
Su alma, inmensa y densa tras siglos de compresión, recorrió el pequeño espacio en busca de datos. Fue entonces cuando notó una anomalía. No estaba solo.
'Detecto una firma energética externa. Débil, rudimentaria... es el remanente espiritual del feto original.'
Observó esa pequeña luz parpadeante frente a su propio sol espiritual.
'Está intentando integrarse a mi núcleo. No es un ataque, es un proceso natural de fusión biológica. Puede que nos beneficie a ambos si acepto la integración.'
Sin oponer resistencia, permitió que la pequeña luz se fundiera con la suya. Fue un proceso indoloro, una asimilación de datos instintiva.
Una vez completada la fusión, expandió aún más su control, logrando percibir levemente la estructura física que lo rodeaba. Era frágil, pequeña y estaba en plena morfogénesis. Sin embargo, al intentar moverla, notó un desfase inquietante.
'Logro percibir mi nuevo cuerpo, pero siento una latencia severa en la respuesta. Mis comandos mentales no se traducen instantáneamente a los nervios físicos. La sincronización entre mi alma (demasiado densa) y este recipiente (demasiado inmaduro) está incompleta; siento que somos dos seres distintos, cuando deberíamos ser uno solo.'
Se detuvo a formular una solución, analizando las limitaciones neurobiológicas del organismo.
'Si fuerzo la conexión, podría colapsar el sistema nervioso central. Necesito actuar como un puente, no como un invasor. Debo aprovechar esta etapa de gestación para moldear lentamente la estructura del feto a mi favor y alcanzar una simbiosis celular absoluta.'
Recorrió con sus sentidos su nuevo cuerpo, esta vez con una precisión quirúrgica.
'El desarrollo embrionario indica una gestación de no más de 5 semanas. Es la fase crítica de la organogénesis. El tiempo ideal para ajustar las variables a mi favor. Tendré que ser meticuloso y eficiente; la ventana de oportunidad para alterar la estructura base se cerrará pronto.'
Aplicó sus vastos conocimientos científicos y anatómicos para estimular y guiar el crecimiento de los órganos y sistemas, enfocándose en reforzar la red neuronal.
Para su sorpresa, el proceso fue exponencialmente más simple de lo que esperaba.
'Es fascinante. Las células no ofrecen resistencia; al contrario, buscan activamente mi energía. El cuerpo se adapta a la densidad de mi alma como si hubiera sido diseñado para ello. No necesito forzar la integración, solo actuar como un catalizador.'
El tiempo transcurrió rápidamente en la oscuridad del útero. La velocidad y eficacia con la que el cuerpo lograba adaptarse superó con creces todas sus estimaciones estadísticas. Lo hacía de forma natural, evolucionando para soportar la carga de un alma milenaria.
Aproximadamente al octavo mes, la sincronización alcanzó el 100%. El organismo había sufrido una reestructuración interna masiva, pero él actuó con estricta cautela.
Mantuvo el fenotipo externo intacto y, más importante aún, preservó deliberadamente ciertos rasgos biológicos cuya función le resultaba desconocida. Al detectar secuencias genéticas que no lograba descifrar, aplicó el principio de precaución: decidió aislarlas y dejarlas tal cual estaban para evitar errores sistémicos irreversibles.
La fase de desarrollo estaba completa. Ahora, la única variable restante era puramente biológica: ganar la masa y resistencia necesarias para sobrevivir al trauma del nacimiento.
'Realmente, la existencia fetal es una experiencia subóptima. He optimizado tanto mi sistema nervioso que he provocado una hipersensibilidad colateral. Cada vibración, cada sonido... lo registro todo.'
Hizo una pausa, centrando su atención en algo más sutil que el tacto o el oído.
'Pero lo más desconcertante es una variable ambiental desconocida. Percibo una especie de estática omnipresente, una corriente fluida que no solo estimula mis nervios, sino que atraviesa la carne e impacta directamente en mi alma.
Inicialmente, atribuí este fenómeno a un eco residual de la sincronización entre mi alma y el cuerpo. Sin embargo, la vibración persiste y es externa. Mi núcleo energético vibra en simpatía con esta fuerza, como si compartieran una frecuencia similar.
¿Radiación de fondo? ¿Algún tipo de campo cuántico exótico? No lo sé, pero es un dato desconocido que tendré que investigar en cuanto salga de aquí.'
Desviando su atención de aquel extraño fenómeno energético, formuló un pensamiento más pragmático sobre su futuro inmediato.
'Según mis cálculos, el parto ocurrirá en pocas semanas. Será un evento traumático con un índice de dolor elevado. Técnicamente, poseo la capacidad de inhibir mis receptores nerviosos y desconectarme durante el proceso...'
Hizo una pausa, evaluando el costo-beneficio.
'Pero eso sesgaría la experiencia. Esta es una oportunidad única en la historia: vivir el nacimiento biológico conservando una consciencia adulta y analítica. El dolor es solo información. No voy a filtrarlo. Deseo registrar este evento en su totalidad, sin ajustes ni anestesia.'
El tiempo de espera se agotó. Entre los últimos micro-ajustes neuronales y el monitoreo constante de sus signos vitales, el momento crítico finalmente llegó.