El Círculo De Marsias

Capítulo 1

Londres, Inglaterra. 1869

Lord Marsias Westhampton un hombre de treinta años, alto, piel bronceada, cabello negro azabache, ojos negros y cuerpo robusto; era el segundo de cinco hermanos y el que en el futuro tendrá el título de duque si Wolfram no tiene descendencia. Él era el Marqués de Westhampton y su futuro hubiera sido convertirse en militar, pero desechó esa idea al momento en que cumplió la mayoría de edad. Wolfram-el duque de Westhampton se lo había ordenado- pero este le respondió que preferiría que le metieran tres tiros. Era su vida y él no tenía que interferir, por muy cabeza de familia que fuera. Marsias es un hombre muy serio que sin duda se podía haber convertido en un general estupendo.

Habría un proyecto en Londres sobre unas locomotoras en el que él había estado aportando sus conocimientos, y lo hacía venir de aquí allá entre Londres y Bristol. Él se encontraba ahora mismo en uno de los carruajes privados de su familia de camino a Bristol. Iba a reunirse con el Conde de Wessex y el Vizconde de Wessex, junto con otros caballeros más. Después de la reunión su propósito era visitar a sus dos hermanas, Georgia e Iuola, que se encontraban en Westhampton House en Hampshire. Hace mucho no las veía, ya que su estadía en Londres se había alargado más de lo previsto. Había visto a Uriel en Bow Street, por sus funciones de detective.-Por supuesto Wolfram no lo sabe, o si no le daría un ataque de apoplejía- A este si lo había visto en la Central Ducal Westhampton de Londres.

De repente el carruaje se detuvo y se abrió la portezuela. Era el conductor.

— ¿Sucede algo? —le preguntó Marsias

—Sí, mi lord. Tenemos que parar en esta posada y pasar la noche. Tengo que preguntarle al posadero si hay otro camino a Bristol, mi lord.

— ¿Por qué? ¿Por qué no tomamos el mismo camino?

—Según los huéspedes, hay un asesino cerca al pueblo que comunica a Bristol. Y mucha gente se está devolviendo, yo le aconsejo señor que no sigamos, porque si seguimos así podríamos...

Marsias levantó la mano para que guardara silencio. Era un gesto típico del duque.

—Es suficiente­—.Marsias bajó del carruaje y se dirigió a la posada. Una vez allí le preguntó al posadero si tenía un caballo de alquiler y este le dijo que sí. Este se lo compró y le pagó el triple de lo que costaba, ya que no era sangre pura. Este lo dirigió a la pesebrera y le dio el caballo.

Marsias había recibido una carta de Lord Kent Clarksont, el Vizconde de Wessex, que decía que su presencia en la reunión era de vital importancia. Marsias maldijo por lo bajo porque no contaba con este percance, le dijo al cochero aguardara allí junto con su ayuda de cámara, después el mandaría por ellos.

<<Ya eres un hombre de treinta años>> pensó. Era soltero y poseía una gran fortuna. Le pertenecía una gran parte de Westhampton House, que la Central Ducal en Londres era el hogar de Wolfram, no de él.

Marsias cabalgó y se adentró al pueblo. Era un hombre elegante y no tardó en llamar la atención con cada paso que daba. El hombre que se atreva a tacar a Lord Marsias Westhampton de seguro perdió la cabeza. <<O lo hará cuando acabe con él>>.

A lo lejos visualizó a una mujer. Esta se encontraba rodeada por tres hombres, la gente pasaba y nadie le prestaba su ayuda. Marsias los miró desde arriba.

— ¿No es cobarde acorralar a una dama en contra de su voluntad? —les dijo a los tres hombres. La chica era rubia y estaba pálida del susto

— ¡Usted no sabe nada! —Gritó uno de los hombres — ¡Lárguese! No le conviene meterse en esto

Marsias bajó del caballo y tomó a uno de los hombres por la camisa —Repita eso —lo retó y lo empujó al suelo. Los otros dos se le acercaron y le dio un puñetazo en la cara a uno dejándolo inconsciente y al otro le asestó un gancho de derecha. El hablador que había empujado se fue corriendo.

Este se acercó a la chica — ¿Se encuentra bien, señorita?

Esta asintió —Muchas gracias

—No debería salir de casa sola. ¿Me permite escoltarla?

—No es necesario, gracias

Marsias le hizo una reverencia y se subió al caballo—Tenga cuidado, señorita. Hasta entonces. —Marsias acomodó las riendas de su caballo y se dispuso a marcharse

—Usted es el Marqués de Westhampton ¿verdad?

<< ¿Cómo lo su...?>> Marsias no pudo terminar la frase porque recibió un disparo y cayó del caballo.



Rosmery AH

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En el texto hay: amor puro, nobleza, prostitutas

Editado: 07.06.2020

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