—No es cierto… mataron a la maldita —dijo mirando el cuerpo, luego se echó a reír—. Honestamente creí que no volverían con vida.
—Apreciamos mucho tu honestidad. —Vidarissa fingió una sonrisa—. ¿Qué más nos puedes decir sobre el libro?
—No mucho más de lo que ya saben —admitió—. Vean nada más, aquí dice que lo llamaron “El juicio de los traidores” al día en que todo se fue a la mierda.
—¿Quién nombra esas cosas? —pregunté cruzándome de brazos.
—No me sorprende que hicieran un alboroto al respecto, los zenien no dejarían pasar la oportunidad de hacer esto sobre ellos.
En el libro explicaba que, aquellos cuyo poder provenga de seres blancos o de luz son llamados “Zenien”. Y los provenientes de seres oscuros son nombrados “Asuric”. Aunque hay una categoría menos común, los que dominaban ambos, poder oscuro y de luz eran llamados “Hahn”.
—¿Por qué no buscan a quién los condenó? Aquí dice que fue uno de los que estaban presentes. —Jade dejó el libro en la mesa.
—El ángel Gabriel representando a dios. El celestial, Inmortal en lugar de su padre y Zeus —informó Skylar—. Es uno de ellos.
—Bueno, obviamente no fue dios —Jade volvió a hablar—. Condenar gente no es exactamente su estilo.
—No puede ser Inmortal —oí a Vidarissa—. Es el padre de Demian.
—¿Quién es Demian? —pregunté.
—El celestial con el que me condenaron. —respondió.
—Entonces debe ser Zeus —dijo Minakuri—. Tiene que serlo.
—Yo no diría eso —contestó Suhan—. Zeus está muerto, es obvio que fue Inmortal.
—¿Por qué condenaría a su propio hijo? Es ridículo.
—Tal vez porque traicionó a su propia raza —me dijo—. Piénsenlo, Inmortal lo hizo.
—Zeus era un dios cruel y despreciable —habló Elena—. Es el único que pudo habernos hecho esto.
—Apóyame en esto, Len —pidió Suhan—. Claramente no están viendo el panorama completo… ¡Piénselo bien por el amor de dios!
—No importa quien haya sido —intervino Skylar—. Tendremos problemas con cualquiera de los dos.
—No cabe duda —dijo Jade—. Uno está muerto y el otro es un celestial real. Espero que comiencen a familiarizarse con la idea de recibir a más de ustedes pronto.
—No. —Vidarissa tomó el libro—. Debe haber otra forma.
—¿Cuantos celestiales reales hay? —preguntó Suhan.
—Sin contar a Optimo, son ocho. —Suhan hizo una mueca al oír las palabras de Jade—. Aeternum, Longevoh, Inmortal, Iodinson, Vultus, Atrium, Muerte y Juicio.
—Olvidaste a Demian.
—Su nombre real es Iodinson —me dijo Vidarissa—. Pero a él nunca le gustó.
—Casi lo olvidamos —soltó Elena— Jade, tienes que ver esto.
Concentró todo el poder cósmico que había expulsado Sinka en la palma de su mano.
—No me jodas... —sonrió sin poder creerlo—. Es prácticamente imposible que hayan podido vencerla si tenía eso.
—¿Entonces sí es un poder cósmico? —preguntó Skylar.
—Si, uno llamado “Magia Damnatus” —respondió—. Es un poder caótico, caprichoso y sumamente peligroso. Puedes deformar la misma realidad. Y la mayoría de las veces solo puede ser utilizado por aquellos con dominio en la brujería o hechicería.
—Tenías razón —dije, mirando a Skylar—. ¿Entonces cómo la vencimos?
—Es lo que me gustaría saber —contestó—. Poderes como estos no son muy comunes entre mortales.
—Espera, ¿hay más de estas cosas? —oímos a Suhan.
—Hay muchos poderes cósmicos, de toda clase —respondió, mirando el libro—. Fuerza Artilius, Dominio Kosmo, Hex.
—Espera, ¿dijiste Dominio Kosmo? —preguntó Elena.
—Es lo que Calyssta está buscando —continuó Vidarissa—. ¿Dónde está?
Jade comenzó a reírse en la cara de Vidarissa, agarrándose el estómago para luego limpiarse una lágrima imaginaria.
—¿Es que acaso no leyeron el libro? —nos miró mal—. Ustedes apenas tienen un par de páginas, pero él, dios, él tiene un capítulo entero.
—La mitad del libro está escrito en un idioma que no conocemos —señaló Minakuri.
—Parece código morse —agregó Suhan.
—Kosmo es probablemente el condenado más famoso —comentó—. Existen personas que no conocen las condenas, pero sí su historia.
—¿Qué pasó con él? —pregunté.
—Fue condenado a tener todo el poder del universo, pero jamás poder usarlo —contó—. Luego lo encerraron en una dimensión que después olvidaron dónde quedaba. Nadie nunca volvió a saber de él.
—Qué destino tan terrible —murmuré.
—Bien, debemos pensar qué vamos a hacer —Elena cerró el libro—. Hay que hacer un plan.
—Es cierto, tenemos que regresar a Ruina —miró a Jade—. Volveré pronto...
—Aquí estaré esperando —sonrió—. ¡Esperen! Casi lo olvido, hagan lo que hagan, nunca absorban más de un poder cósmico. Sus cuerpos no podrían contener tanto poder y probablemente terminarían en pedazos.
—・Ꮙ・—
Qué frustrante es no tener nada lindo que ponerse. Había estado horas mirándome en el espejo, tratando de hacer mucho con lo poco que tenía. Al pasar por mi casa, aproveché para buscar mi teléfono y, como si algo se hubiese apoderado de mí, no podía dejar de sonreírle a la pantalla. Había estado hablando con Thomas durante horas, el insistió que nos viéramos y terminé por aceptar.
—Necesito que me hagas un favor —pidió cruzando la puerta de mi habitación—. ¿Vas a alguna parte?
—No. ¿Qué necesitas?
—Llévame a la línea original.
—Está bien.
—¿No preguntarás por qué? —negué—. Ni siquiera llegamos a la parte donde tengo que suplicar.
—Sé por qué quieres ir —Suhan frunció el ceño—. Vas a ir a buscar a "Yunseo".
—No lo digas así. Ella es Yunseo… Y no creas que no me di cuenta lo que estabas haciendo.
—¿De qué hablas?
—Yo inventé el escaparme de casa —remarcó—. A dónde vas y con quién. Dilo o ninguna de las dos se irá.
—Debes ir a buscar a Yunseo.
—Tengo mis prioridades —aseguró—. Habla.
—Bien, pero no se lo cuentes a nadie… —asintió—. Conocí a alguien.