Esta historia se remonta al día de San Valentín.
Luego de lo ocurrido en el restaurante, Kaito regresa a su casa y saluda casualmente a su madre informándole que ya llegó para posteriormente subir a su habitación, cerrando la puerta con seguro.
Agotado, se echa en la cama y cierra los ojos tratando de dormir, pero por más que intenta apagar su cerebro, su cuerpo no cede. Los recuerdos de lo ocurrido hoy están demasiado frescos, le cortan el sueño y vuelven a su cerebro una maraña de pensamientos caóticos.
Por un lado, siente arrepentimiento. El en realidad no quería que las cosas terminaran y mucho menos así, sin embargo, aquel sentimiento de insuficiencia que lo llevaba persiguiendo desde que empezó a salir con Iroha, finalmente lo había alcanzado.
Sus inseguridades combinadas con el cansancio mental generado por las protestas de Iroha, los nervios de entregar el regalo que tenía preparado, la frustración por que las cosas no salieran como el había imaginado y al contrario, hayan terminado mal, discutiendo por el mismo motivo que el año pasado. Todo esto desembocó en aquel estallido. Era cuestión de tiempo con todo ese estrés.
Kaito se arrepiente de lo ocurrido, sin embargo, la realidad es que si está cansado de la situación actual. La ama, pero siente que ella solo está buscando motivos para romper con el. Las discusiones son comunes en los noviazgos, sin embargo, ¿tan seguido y por nimiedades? Eso no está bien.
Por momentos, le gustaría volver a aquella época donde solo eran amigos, no peleaban y cada momento era único. Incluso si llego a ser doloroso, le gustaba esa sensación de... enamoramiento.
"¿Será que haberme confesado fue un error?"
Ese y muchos otros pensamientos comenzaron a aparecer fugazmente en su cabeza.
Sabia con certeza que quería estar con ella, que la amaba, por eso estaba sufriendo ahora. Sin embargo, ¿hasta que punto estaba dispuesto a soportar solo por amor?
"¿Y si desde el principio nunca fuimos compatibles?
Peleamos tanto que siento que ella no está a gusto conmigo.
¿Soy yo el problema?
Tal vez no soy suficiente.
Solo soy un chico aburrido y patético después de todo.
¿Por qué se fijo en mi en primer lugar?
Yo no soy capaz de hacerla feliz..."
Su mente iba de un lado a otro, enredándose cada vez más y cayendo en una espiral de pensamientos negativos y de auto desprecio. Su corazón, sus sentimientos, sus emociones estaban totalmente nublados. No sabía que hacer, que pensar, como sentirse.
Por primera vez en mucho tiempo deseo algo de contacto físico, un poco de cariño que lo ayudara a sentirse mejor. Quería un abrazo de Iroha.
Para una persona como Kaito que no está acostumbrado a las muestras de cariño, este sentimiento es inusual.
Tampoco es que le desagraden esas cosas, simplemente no está acostumbrado a hacerlo ya que para el, las acciones son mil veces más importantes que cualquier beso o abrazo.
Desde el inicio, tuvo claro que no quería que su relación con Iroha fuera superficial, por eso, se entregó de la única forma que para el significaba amar de verdad.
Admite que, de vez en cuando, no está mal abrazarse, besarse, tomarse de la mano, sin embargo, para el, la verdadera forma del amor es la que ocurre cuando la otra persona no está mirando, aquella que se hace sin interés alguno, solo por el hecho de amar.
Desde acciones pequeñas como mandarle todos los días un mensaje de buenos días, hasta cosas más complejas e importantes como vaciar su agenda para salir con Iroha, cancelar planes familiares para poder pasar un rato con ella, incluso salir corriendo en medio de un compromiso porque ella estaba llorando y lo necesitaba. Esta era su forma de amar. Sin embargo, desde que comenzaron a salir, está diferencia en sus maneras de expresar afecto, la poca experiencia amorosa de ambos y su falta de comunicación, crearon de inmediato un torbellino que con el tiempo solo se hacia más y más grande.
Básicamente era un globo al que se le introduce helio sin parar. Tarde o temprano su destino era reventar.
Kaito no supo cómo cambiar su trato con Iroha una vez que se hicieron pareja, por lo tanto expreso su cariño de la forma que el creía era la correcta, sin considerar que Iroha podía no compartir su misma visión del amor.
A veces también hace falta decir "Te amo" para que la otra persona lo tenga claro. A veces también hace falta abrazar para la otra persona se sienta segura. A veces también hace falta besar para sentirse amado.
Sus formas de amar son opuestas. Ella quiere amar con todo su ser y demostrarlo, pero se siente atada. El la ama con todo su ser pero lo demuestra de formas no evidentes y que incluso pueden llegar a ser frias y calculadas. Su comunicación de pareja es pésima, su manera de actuar como si nada sucediera es excelente. Así estuvieron saliendo durante poco más de un año.
Lastimosamente...
"En algún momento tenía acabarse" pensó Kaito.
Todo lo que comienza tiene un final. Es inevitable.
Después de todo, ¿Que es realmente el amor? ¿Querer a una persona? ¿Darlo todo por ella? ¿Ser felices para siempre como en los cuentos?
La felicidad es algo fugaz, igual que el dolor y la tristeza. Por eso, hay que valorar cada emocion y cada sentimiento, pero cuando en una relación ambos se hacen daño sin parar ¿Está realmente bien seguir juntos? ¿Está bien aferrarte a ese sentimiento llamado amor a pesar de que estás en la mierda con todo lo demás?
Cuando los dos se aman demasiado, pero se lastiman mutuamente, el con indiferencia accidental y ella con toxicidad proveniente de sus inseguridades, ¿está realmente bien que sigan juntos solo por amor?
Conocer el significado de la palabra "amar" es tan fácil como abrir un diccionario, buscarlo en internet, o si eres demasiado flojo preguntarle a Siri, Alexa, Meta, etc. Sin embargo, en la realidad esa definición está demasiado difusa, es muy abstracta y no existe una sola forma, una base, ni un manual que te diga exactamente como hacerlo.